domingo, 20 de enero de 2008

Los Crimenes de Oxford (opinión)

La mejor manera que conozco de quitarse el muermo de encima es salir con los amigos a ver películas en el cine. Es una afición cada días más cara y cada día que ofrece menores expectativas de darnos una grata sorpresa. Lo cierto es que para dar con una obra que realmente me guste últimamente tengo que tener suerte.

Por eso confió en Álex de la Iglesia. Entre Acción mutante y El Día de la bestia, revolucionó el concepto de cine en España, tocando géneros que hasta entonces parecían tabú en la industria patria, tan empeñada en tetas, dramones, guerracivilismo y comedias sin gracia, con salvadas excepciones.

El caso es que, si bien La Comunidad me pareció una obra maestra, el hecho de que se despegara de los géneros más fantasiosos me decepcionó un poco, por no hablar del fiasco de Crimen ferpecto, de la cual solo salvo el orgasmo de Kira Miró (¡más papeles para esta muchacha ya!).

Por eso, y vista mi ultima decepción con Frank Oz, acudí al cine a ver "Los Crímenes de Oxford", con más miedo que otra cosa... pero es que tampoco había mucho más que ver, a no ser que me metiese a ver Aliens Vs Predator 2... que si la primera ya era para quemar al director y a todos los directivos que permitieron semejante engendro, no quiero ni imaginar que es lo que ofrece esta segunda parte.

Y además, dado que iba con Katt, una amiga de este escribidor, una de mis protegidas, que los habituales de esta bitácora recordaran, una muchacha que pese a su juventud es capaz de citar a Espronceda, a Mary Shelley, a Oscar Wilde, a Nietzsche, y discutir sobre la vida y el universo con una soltura que asombra... pues bueno, dado que es y demuestra que cultiva su intelecto, sugerí ir a ver algo mínimamente estimulante a nivel intelectual. Como veremos, tampoco fue demasiado.
¡Suerte con esos exámenes pequeña!

Después de un día de compras de DVD's (como no), de libros (Katt me pico para leer "El retrato de Dorian Gray", de Oscar Wilde), de tes (encontrada una interesantísima tetería en calle Coso, entre las puertas de la FNAC, con un servicio amabilísimo y muy atento, amen de un surtido muy cuidado... ¡encontré te verde de Hangzhou!) y comer en un mal restaurante italiano, recogí a mi pequeña amiga y nos fuimos al cine.

OPINIÓN...
OJO REVELACIÓN DE DATOS IMPORTANTES DE LA TRAMA
(O COMO DICEN LOS CHORRAS, SPOILER)

Los crímenes de Oxford
(y aqui y aqui)





La película empieza con una escena de la Primera Guerra Mundial. Se trata de un soldado, que en medio de campo de nadie, fuera de la trinchera, se pone a escribir, la que va a convertirse en la obra filosófica más importante del siglo XX, una obra que como defiende el profesor Seldon en su último libro, destruye la filosofía. Básicamente, porque no podemos conocer la verdad, y por tanto, que la vida no tiene ningun sentido.


Por otro lado, ha llegado a Oxford un estudiante de matemáticas, Martin, que opina todo lo contrario. Que los números determinan la vida, y que descubriendo su significado, podemos conocer el sentido de la vida.

El caso es que después de su llegada, su anfitriona, antigua amiga del profesor, es asesinada y ambos, descubren a la vez el cadáver. Se inicia entonces un misterioso grupo de crímenes en serie, del cual todos son sospechosos.


Se cruza también por medio una enfermera, que se enamora de Martin y Martin de ella. La hija de la fallecida, Beth, ansiando vivir su propia vida después de estar cuidando de su madre durante cinco años, Podorov, un estudiante resentido con Seldon. Pero no acaba ahí la cosa, y ya casi llegada la media hora, aun no ha terminado de presentarnos personajes, algunos de ellos para no volver a salir, algunos de ellos como excusas para el guión.

La historia prosigue con unos crímenes que se van sucediendo, de acuerdo a unos símbolos que el asesino va enviando a gente relacionada con el caso, demostrando así que se pueden cometer crímenes imperceptibles... casi que no son crímenes, porque las victimas estaban en el umbral de la muerte o vivían de "prestado", muy por encima de su esperanza inicial de vida.

Todo ello evoluciona hacia un final que unos veinte minutos antes ya ha perdido gran parte de su interés. Por un momento, parece que repuntara, pero al final, en una escena que pretende explicar todo lo que ha ocurrido, uno se da cuenta de que muy posiblemente, le han tomado por tonto.

Las actuaciones son realmente superiores a la media. Especialmente John Hurt, que claro, hace de hombre mayor interesante, aunque parte con la ventaja, como bien dijo Katt, de interpretarse muy posiblemente a si mismo.
El señor Elijah Wood es el más perjudicado por las circunstancias, cuando no se lo come en pantalla Hurt, se lo come Leonor Watling (en todos los sentidos de la palabra). Quizás este tipo debería usar un colirio para dilatar las pupilas... porque tanto azul distrae la atención de su cara a sus ojos, y posiblemente nos perdamos algo.


Leonor Watling es la mejor y más creíble fémina, pero la peor tratada por el guión. No seré yo quien se queje de que las maravillosas curvas, senos y nalgas de esta señorita aparezcan en pantalla, pero reducir su impresión sobre la película a mostrar sus carnes, escotes y camisetas ajustadas es tratarla con muy poco respeto.
La señorita Julie Cox fue especialmente atractiva para mi. Da un toque, con su peinado y sus vestidos muy años sesenta, y refuerza el tono de homenaje sobre Alfred Hitchcock que me pareció detectar.

El resto de actores están más encasillados y aparecen menos tiempo, pero el tono es en general positivo. Nadie chirrió.



La música, partitura de Roque Baños, tiene un increíble sabor y presencia en toda la película. De otras películas me he quejado de que no tienen alma, pero esta si lo tiene... y tiene alma de clavicordio, una preciosa música que nos trae a la mente películas clásicas de misterio. Otro refuerzo más a mi teoría del posible intento de homenaje a Alfred Hitchcock.

La dirección me pareció brillante por momentos. De hecho, ahí una escena, justo antes de descubrirse el primer crimen, que resulta fascinante, de como la gente se cruza sin saberlo, de como sus destinos se entremezclan y de como, posiblemente, sean los números y el azar lo que determinan nuestra suerte. Eso y un aviso nada más empezar... un letrero escrito en una pizarra casi desenfocado... pero que nos avisa "Be Aware...".



El caso es que yo estuve "aware" todo lo que pude, pero apenas pude darme cuenta de ningún detalle revelador (que a toro pasado, es cierto que los hay).

El desarrollo del guión es lo más confuso, y puede que nos haga un par de trampas. Se justifica la historia con casualidades demasiado forzadas, y además, la serie que usa el asesino no es ningún invento desconocido. Como reconocen al final, cualquier historiador o matemático más o menos estudiado debería haberla reconocido con solo dos símbolos.

No es el mejor trabajo de Álex de la Iglesia, pero no es una película a despreciar. De todas maneras, quizás a los menos condescendientes no les haga gracia pagar por ver una película que pierde tanto interés en su desarrollo final, aunque puede ser ideal para una tarde de domingo.

Conclusion: 6 de 10 Señor Álex, le reclaman en Ciencia Ficción y Terror.

1 comentario:

Belixario dijo...

Yo tuve la idea de verla este sabado pasado tambien, y la verdad no esperaba mucho y lo que vi no dejo de parecerme una pelicula de A3 de esas de media tarde. Con la salvedad de un reparto muy superior.

Rozare la superficialidad pero, no puedo negar que me subyugo la señorita Watling, en todos los sentidos... y a su lado un "Frodo" con el que habia menos química que en tre dos cantos rodados.

Previsible, algo cogida por los pelos y con un toque de pretenciosidad. Pero se deja ver.

Un saludo y buena crítica.