domingo, 10 de febrero de 2008

30 días de oscuridad (opinión)

Algo me lo decía en el cogote antes de ponerme en carretera el pasado viernes. Quizás debería posponerlo. Y quizás debería hacerle más caso a mi instinto, que no me suele fallar.

El caso es que después de cinco horas de conducción, desembarco en mi casa para estar a bronca con mi padre en el minuto seis de partido. En el minuto doce me doy cuenta de que estoy con un problema de garganta que se ha incubado de camino aquí y que aun me molesta mientras escribo esta humilde crónica (estas humildes crónicas, en realidad, por razones que a continuación expondré).

¿Puede ir peor? Pues fíate de Murphy que es todo sabiduría. El caso es que un amiguete mío (habitual de esta página por otro lado), me llama para quedar a la mañana siguiente. Como mi garganta no esta para demasiados esfuerzos, opino que lo mejor es desquitarme del largo periodo de tiempo que llevo sin ver cine, y meterme en dos películas. Y ahí es donde meto la pata, porque tardo bastante en comentárselo al resto de amigos, y uno de ellos (Chema tío, lo siento), que se había currado la partida del Sábado de Mutants&Masterminds para que un servidor pudiese jugar a despecho del hecho de que un servidor entra y sale cual secundario recurrente del Equipo A. Y con toda la razón del mundo, se cabreó. En el fondo, reventé la partida.

Pero no me baje de la burra. Lo cierto es que a lo hecho, pecho y me fui al cine. Y además, en una sesión doble. A ver si se enderezaba un poco el fin de semana.
No se que habrá sido peor.

OPINIÓN...
OJO REVELACIÓN DE DATOS IMPORTANTES DE LA TRAMA
(O COMO DICEN LOS CHORRAS, SPOILER)





Y es que el cine, al menos en lo que ideas y una nueva estética se refiere, ha encontrado todo un filón en el cómic, que esta dotandolo de nuevas maneras de contar las historias, y sobre todo, de una nueva forma de mostrárselo al espectador, tanto en planos, como en colores, movimiento... Sin City y 300 ya han sido revolucionarias, y esta película, 30 días de oscuridad, inspirada en el cómic homónimo, también aporta su toque en el apartado gráfico, aunque si bien es cierto, bastante menos revolucionario.


La historia comienza en uno de los lugares más inhóspitos del planeta. En el punto más cercano al polo de los EEUU, un pueblecito de Alaska llamado Barrow. Inmerso en el círculo polar como esta, el efecto de traslación de la tierra hace, que debido a su inclinación, durante un mes al año, el sol sea incapaz de salir por encima del horizonte, un fenómeno conocido como noche polar. Treinta días consecutivos de noche cerrada.

Es una situación terrible para la psique humana el no ver el sol y muchos abandonan el pueblo. Mientras, el Sheriff Eben Olesson, interpretado por Josh Hartnett, finaliza su última patrulla "diurna", que esta siendo jalonada por lo que parecen gamberradas o travesuras en un primer momento, pero que van tomando poco a poco un carácter más siniestro y ominoso. Quema de móviles robados, el helicóptero de emergencias es saboteado, y la práctica totalidad de los perros del pueblo son asesinados. Es probablemente la mejor parte de esta película.

Por otro lado, la esposa del Sheriff, Estella, interpretada por Melissa George, trata de terminar su trabajo de pasar revista a los equipos de bomberos para llegar a tiempo al aeropuerto y largarse de allí. Se ha separado de su marido por motivos que no llegamos a desentrañar en la película. Pero un accidente de carretera sin mayores consecuencias que el retraso, la deja anclada en la misma ciudad que su marido durante un mes entero. Es triste decirlo, pero el accidente es el susto más efectivo de toda la película.

Y entonces aparece un extraño en la ciudad, que pronto monta una bronca y es detenido. Y de allí, de su celda, llega el primer problema. Corte de las comunicaciones. Cualquier friki sabe lo que significa el corte de las comunicaciones... Invasión. Pero invasión ¿de que?


Y entonces llegan los vampiros. No son unos chicos góticos afectados, maquillados y algo indefinidos en cuanto a su sexualidad, más limpios que una modelo de un anuncio de HS. No...
Estos son guarros, mal vestidos, brutales, que gritan como un Nazgûl, que hablan en idioma Klingon y que cualquier aficionado a la literatura de Lovecraft sabrá discernirles un marcado aspecto de Innsmouth (joder, es que parecen mismamente híbridos de Profundos)


La cacería comienza en el pueblo de forma despiadada, brindando al espectador escenas de autentico merito. Los humanos ni siquiera tienen tiempo de saber que les esta cazando. Me gustó mucho muchísimo en esta parte la toma cenital, que nos da una perspectiva similar a la que tendríamos desde un helicóptero, mientras va barriendo el pueblo a lo largo de la calle principal y vemos como los humanos, desesperados, tratan de defenderse a balazos contra cosas que no caen a balazos. Y como estas cosas se ensañan y disfrutan del momento. La escena en la que dos vampiros, el líder de la jauría y su concubina torturan a un matrimonio en el dormitorio es sencillamente brutal y aterradora y devuelve a los vampiros su papel de monstruos que habían perdido.

Y es que más que vampiros, a mi me parecieron zombis inteligentes y poderosos. Aunque claro no resulta tan sorprendente dado que ambos monstruos comparten numerosos vínculos en común (no muerto, que se alimenta de vivos, que duerme en una tumba o bajo tierra, que infecta por mordisco... etc.).

Hasta aquí, la película va genial. Y entonces comienza el declive. Estos vampiros no debían tener muchos puntos en Auspex, porque los pocos humanos que quedan en el pueblo se les escapan y escaquean con una facilidad que casi da risa. O eso, o a medida que pasa su "día", empiezan a perder facultades. Ya no corren como al principio, ya no saltan como al principio... Hasta una excavadora se les escapa, donde antes no era capaz de huir un todoterreno.



El punto principal del que vive esta película, los treinta días de oscuridad, se hace prácticamente inútil. Los días pasan sin explicación, sin pausa, y cuando uno se quiere dar cuenta, el día se le ha echado encima, como en una vulgar película de la Hammer.

Y después de resolver un par de muertes algo previsibles, de explorar uno tras otro todos los tópicos del genero, el del sacrificado, el del que traiciona a su familia, el que por fidelidad a la familia muere y todos los demás, llegamos a un final realmente absurdo, que no os voy a revelar. ¿Porque? Porque a mi me costó cinco euros. Ahora, si queréis, hacéis un acto de fe y creéis en mi palabra. El final está pésimamente resuelto.

Y aun así, la película llega a vivir durante su primera mitad, fundamentalmente de la puesta en escena, puesto que los actores "humanos" solo pasaban por allí. Los actores "vampiros" se pueden permitir más lujos y llevar su interpretación a niveles de Jack Nicholson pasado de vueltas.

La música es correcta. Corre a cargo de Brian Reitzell, músico de cámara de Sofia Coppola Ambienta pero no destaca y pasa desapercibida, frente a la historia.

La dirección corre a cargo de David Slade, anteriormente conocido por su trabajo en Hard Candy. Y debo decir que no lo sabia hasta el momento de escribir esta crónica, pero se nota la mano del productor, Sam Raimi. Como ya he indicado, me gustaron algunas tomas, si bien, me resultaron detestables algunas escenas de peleas en las que la acción parecía sincopada, excesivamente rauda y en las cuales me perdía. De hecho, en la pelea final tarde un rato en saber que había pasado. Demasiadas cosas en tan poco tiempo.

Las conclusiones son rápidas. Una gran idea, bien planteada, normalita en su ejecución y mal rematada.

Pero la tarde no acababa ahí. Salimos por una puerta del cine y volvimos a entrar. La siguiente crónica es monstruosa...

Conclusión: 4 de 10
Les da algo de vida a los Vampiros (valga la ironía), pero sin más.

3 comentarios:

Red2 dijo...

Querido amigo Quaid, me sorprende enormemente que le hayas puesto un 4, la película no merece más que un 1; a mí me costó 7,10€ y me dolieron en el alma.... Pensé en sacrificar a todos los empleados del cine por no poner un cartel de advertencia de "película de mierda, no mirar".

Me explico; 30 días sin electricidad, sin calefacción y a -30Cº, que los vampiros no murieran me lo puedo llegar a creer (ya estaban muertos), pero los humanos... es que no hay por donde cogerlo. El petróleo no arde, y a la temperatura antes mencionada se haría asfalto. Una luz en una ventana en mitad de la noche se ve desde el otro lado de Alaska, pero los vampiros no la ven. Que esos inteligentísimos vampiros se carguen a toda la población la primera noche y que el resto de los 30 días se dediquen a matarse a .... no me parece nada lógico, y que el edifico del último acto lleve un mes con las luces puestas y maquinaria encendida, cuando no hay electricidad, es como para demandar a la productora, por incompetentes. En una palabra: no hay por donde coger esta película.

Quaid dijo...

Muy ciertos todos los puntos que mencionas Red2. Desde luego, no había caído en dichas inconsistencias en el guión, pero creo que aun le mantendría el 3 aun a pesar de todo. Ese tres iría en la valoración de la estética y la renovación del mito de los Vampiros que por momentos si dan verdadero miedo, así como la primera parte de la película, que pone muy bien en tensión.

Quizás, si la trama se desarrollase en solo dos días, hubiera sido más plausible todo.

Sergio Ivan dijo...

Efectivamente Red2, no había caído en esas cosillas, cierto es que la película no se la recomendaría ni a mi peor enemig@ (bueno a es@ tal vez si).

Aún así estoy de acuerdo en que sólo por esa especie de vampiros, con su forma de ser y actuar, la película por lo menos se merece un 2 ó un 3, pero por lo demás no merece la pena.