viernes, 29 de agosto de 2008

Bárbara en las fiestas de gracia, bajo la luz de luna eclipsada

Querido Sobrino Gobbo:

Vuelvo a la narración de los sucedidos durante mis vacaciones, que dejé en la semana posterior a las TdN, en la cual me dedicaba a pasar la mayor parte de las mañanas consultando mis correos en Internet y las tardes en compañía de mi gran colega Sergio y resto de frikismo de guardia en Ávila.

Divertido, cotidiano y tranquilo. Justo lo que después de la revisión me hacía falta. Saber que los D10 no se habían ido, que seguían allí, y sus tablas, lápices, hojas de personaje y la comida basura regada con las mejores cosechas de Cola.

Pero por una vez no me limité a vegetar en las vacaciones y había decidido aceptar una invitación muy especial, que acudo aquí a contar como un apartado más del frikismo. La religión.

En un principio, se hizo el friki. Y vio dios que el Friki era bueno, pero como otra cosa no, pero inseguro era un rato, le dio la religión, y le dijo

"Ale macho, entretente con eso que yo estoy muy ocupado"


Y desde entonces mil tropelías se han hecho con el asunto de la religión, porque ya sabemos el enunciado de aquella ley que dice que

"Donde haya n humanos, encontraremos n+1 opiniones distintas"


Es por eso que un servidor, querido sobrino, no gasta de esas cosas. Aunque eso si, con el sistema Bart Simpson, que consiste en arrepentirse de todo en el último momento (lo siento Dios, no haber dejado esa salvaguarda... se siente). Como mucho, un servidor puede considerarse seguidor de la fe Jedi, pero poco más.

Y sin embargo conocer religiones siempre me ha fascinado. Lo que me lleva a la curiosa invitación que recibí de una amiga de Barna. Participar en un ritual pagano en la ciudad de Barcelona con motivo del eclipse de luna y la luna llena del mes de agosto.
Fiesta en la playa.
Brujas.
El resto de ingredientes se mezclaron sólitos en mi cerebro.
Que mente tan sucia...

Y en un tren que me llevo a un metro que me soltó en un autobús, terminé en la ciudad de Barna y conocimos, por fin, a nuestra queridísima anfitriona.



Bueno, la muchacha me recibió en la estación de autobuses y cargado de mis maletas, me llevó a dar una vuelta por el casco antiguo de Barna, donde se puso de acuerdo con todos los hosteleros para putearme y no encontrar ni un sitio en una terraza en toda una hora. En serio, es la única explicación plausible que le encuentro.

Bueno, después nos fuimos a la casa que compartía con Jordi, buen chaval a todo esto, y dos gatos...

Gatos...
Dios, esa palabra causa en mi una reacción mayor que en la marmotilla de "Alicia en el País de las Maravillas". No porque me caigan mal sino porque me dan alergia. Pero no se, entre que la anfitriona es bruja, que tomaba mi medicación, y que la casa estaba muy ventilada lo cierto es que apenas note reacción. Solo algo de sinusitis.
De aquella visita surgió también la amistad con un notable personajillo...



Este chiquitín, amigos, se llama Morgan y es el primer gato que conozco que es gafapasta. El mamón se pulió un DVD de 300 recién comprado mientras no mirábamos. Lo echó al suelo, lo sacó de la caja y lo usó de afilador de uñas... por el lado que se lee, obviamente. Gafapasta, seguro que prefiere el cine de Turkmenistan. O a lo mejor le jode que no ganen los persas en la peli... ya se sabe, a fin de cuentas, cine Iraní.

El caso es que aparte de eso, de su manía de ir a traición, cual ninja, y de su pasión por arañar, morder y tratar de pincharse a la otra gata de la casa, Laurita, mucho mas tranquila ella, el jodido se hacia querer a base de ser mimoso.



En fin, dejando de lado ese aspecto de la casa, nos preparamos y nos pusimos reguapos para ir a cenar por ahí.



Estilo catalán me dijeron, pero lo cierto es que no pare de engullir embutido, queso curado, y todo tipo de derivados del cerdo... regado con vino que... buenoooo... digamos queee...

Estaba todo muy rico, dejémoslo ahí. Recomiendo ir.
Y la recomendación quedará cojonuda en cuanto Bárbara me diga como se llamaba el local.

Bueno, y allí que nos fuimos, a las fiestas de Gracia, donde todo un barrio se decora con motivos diferentes en cada calle y la música es en directo.













Naturalmente, a un servidor le ganaron en la calle más ochentera de todas. Pido disculpas por la calidad del vídeo, pero esta tomado con un móvil.



Bueno, después de eso coincidimos con amigos de Bárbara, conocidos como yo, vía Facebook (empieza a ser mi principal fuente de amistades), y terminamos cerca de las cinco de la mañana buscando un transporte público que funcionase y cantando jotas populares, mientras discutíamos de que saga era mejor a la hora de interpretar la ciencia ficción, Star Wars o Star Trek... como comprenderás, un día y noche absolutamente pleno.

Bueno, al día siguiente despertamos tarde como podrás comprender, pero no había mucho tiempo que perder. Visitar Barna es quedar mal con mucha gente si no digo algo, y el día de antes comencé a llamar casi por orden alfabético a los que conozco de Barna. El primero que cogiese el teléfono, se vería honrado por una visita de mi, entidad cuasidivina... Jo, aun me dura la influencia de haber interpretado a Hermes. Como quiera que Fiber (F) no estaba disponible, probé con Hell (H), y como lo cogió, quedamos para el día siguiente comer juntos, amén de otros amigos, en un buffet libre de un centro comercial de Barna.





Después de aquello, y una charla divertida mientras tomábamos un café, hicimos algunas compras para la comida del domingo (yo no me iba de Barna sin probar la comida que prepara mi anfitriona, cocinera 'pofesional'), y después nos encaminamos a la zona del frikismo popular en Barna, es decir, Norma + Gigamesh. ¿Existe alguna posibilidad de que yo visite Barna sin dejarme caer por ninguna de estas dos tiendas? Empiezo a dudarlo.

Bueno, increíblemente, lo único que compré fue una recomendación de Bárbara, que ella insiste en que no es friki. Se trató del libro "Fantasmas", de Chuck Palahniuk, reconocido autor de "El Club de la Lucha".
Y no somos frikis, por supuesto que no...

Bueno, la noche se nos echaba encima, y es que hay que joderse... que rápido pasa el tiempo cuando uno se esta divirtiendo. Llegamos tardísimo a casa, para prepararnos para la fiesta en la playa. Llegamos incluso a pensar en dimitir y quedarnos en casa viendo alguna de las "copias de seguridad" que había llevado de mis DVD originales. A fin de cuentas pagamos el canon para eso, ¿no?

Pero llamaron a Bárbara y la convencieron...
Y menos mal.

En la playa, de noche...


Con una luna que por momentos desaparecía engullida por la sombra de su propietaria...



Allí conocí a la panda de brujas (y un brujo), que practican esta forma de paganismo. Y yo respetuoso, participando aunque metiendo la pata de vez en cuando. Lo siento chicas...















Lo pasé realmente bien. Incluso después de la fiesta, que caminamos un buen rato para devolver a su casa sana y salva a Irene junto a Rosa, Bárbara y Elia, después de que Brida, Elisabeth y Abel nos dejaran para irse en coche.

Aun me lo pase mejor más adelante, aun cuando pareciese difícil. Y no porque estuviera inspirado...

...que también, sino porque el público para mi actuación de marionetas improvisadas fue excelente.



Con un público como Elia y Bárbara cualquiera puede ser el rey de la comedia... Recordaremos por siempre al dragón cachondo argentino y su amigo el pastorcillo duende uruguashoooo... Existe un vídeo, pero también ordenes mías de que no sea publicado antes de mi fallecimiento.

Y otra noche que me iba a la cama a las cinco de la mañana. Bueno, al sofá...

Se acababa la visita. El domingo fue un dormingo en toda la regla. Bárbara cocinó para mi, yo comí hasta asustar a Bárbara y vimos 300 poco antes de que Morgan demostrase su opinión con afilados argumentos. Después, hacer las maletas, promesas vagas de intercambio de visitas en un futuro cercano y camino del autobús que me iba a dejar en Madrid al albor de un lunes en el que me caía de sueño...

Pero mereció la pena, y lo cierto es que voy a repetir.
Y bruxos amigos... en el bajo Aragón tenéis casa.

Y Bárbara, ya sabes. Si algún día desarrollas alergia a los gatos, házmelo saber.

Y nada más que contarte sobrino. Espero que hayas quedado satisfecho de saber que aquí tu tío, aun cuando la edad hace presa en su carnet, no así lo hace en su espíritu.

Sin más se despide, hasta la próxima postal, tu tío
Quaid el viajero.

2 comentarios:

Barbara dijo...

El Bandoler, el restaurante se llama El Bandoler. Ahora que ya se puede volver a ir, queda recomendado.
Ya sabes, chato, cuando quieras, mi casa es tu casa.
Besotes.

vero dijo...

Hola amigo del Facebook de Barbara!!!!!
Soy Vero, y adivina!!!! soy tmb
La dueña de "El Gatopasta" jajajaja me he reido tanto con ese nombre.
Barbara me lo cangureaba mientras estaba de vacaciones,y los daños que causó el gato intelectual tmb los pagué yo..asi ke más que gato pasta, gato cabroncete!!!
Aunque su verdadero nombre es Morgan Freecat (como Morgan Freeman, por eso de que es negro y tal)... pienso que de ahí le pueda venir la vena de "gatopasta".
Bueno, un saludo y preciosas las fotos del eclipse...OLEEE