jueves, 11 de septiembre de 2008

Como quisiera que fuera mi entierro

Querido Sobrino Gobbo:

Me voy a morir.

Tras esta pausa dramática para que sobrecogido, tomes aliento, te confirmo que me estoy muriendo, y que efectivamente, terminaré por morirme, algún día, esperemos que dentro de mucho tiempo, alejado en el tiempo, tras una vida larga y dichosa. Al menos algo más dichoso que la media que llevo treinta y dos años manteniendo.

Como todos, supongo.

Este articulo de mi bitácora, es, como habrás comprendido, algo morboso. Pero uso esa palabra más por costumbre que por que verdaderamente comparta la definición.

¿Qué hay de malo en preguntarse por el final de las cosas? Sinceramente, la vida no se me haría soportable si no supiera que, como todas las grandes historias, la mía tendrá un colofón, que puede ser mejor o peor, pero es un final a fin de cuentas, el momento en que todas las cuerdas se unen en un último nudo.

Un cartelón con el THE END y los títulos de créditos.

Y puesto que solo mientras estoy vivo puedo decir lo que quiero que ocurra conmigo cuando este muerto, es sin duda el momento de enunciar mis deseos. A fin de cuentas, este momento es tan bueno como cualquier otro. ¿Y que pretendo hacer de mis despojos mortales? Después de la consabida donación de todo lo donable (a excepción de mis testículos, que les tengo especial aprecio), comenzarían las exequias en si. Y pretendo morir como pretendo vivir.

Mu friki.

Para empezar, aunque mucho me temo que las normas sanitarias lo impedirán, quiero ser incinerado a mi estilo. A mi estilo es a lo Jedi, faltaría más. Mi cuerpo reposando sobre un montón de leños bañados en aceites a los que se aplica una llama y mientras mi cuerpo se va consumiendo. Si, lo cierto es que para los que estén en primera fila puede ser realmente asqueroso. Casi mejor que me incineren como marca la ley, dejen caer mis cenizas sobre la pira y quemen un figurín hecho de madera, resina o ceramita (seguro que para entonces ya lo han inventado). Mientras, sonara de fondo una música evocadora.



“Yoda y la Fuerza” creo que sería de lo más apropiado.



Pero habría todo un popurrí de canciones extraídas de las mejores películas que me gustaría que me acompañasen en el último viaje.

También estará “Death Theme”, de “Los Intocables”.



¿Y que tal un poco de épica? Estoy pensando en algo que de resonancias a lo que siempre quise ser... y que en mi imaginación logre contadas veces.



Las gaitas siempre me han puesto los pelos de punta. No me extraña que fuesen siempre consideradas como parte de los ejercitos. Impresionan bastante.

Y sin dudarlo un instante, “Always Look on the Bright Side of Life”, de los Monthy Pithon. Si no consigo que la gente ría un poco en mi entierro, será un entierro de lo más aburrido. Venga, todos conmigo... Always look on the bright side of life...



Espero y deseo

Bueno, y ¿que hay de mi lugar de ultimo reposo? Sinceramente, detesto los cementerios españoles. Me gustaría personalizar incluso mi tumba, pero me gustaría tener una parcelita de césped al pie de un árbol donde solo pueda leerse una sencilla placa con mi nombre, con mi apodo, la fecha de mi puesta en marcha y la de mi apagado. Para que historias. Nunca un epitafio fue capaz de describir a una persona, y los que me conocieron no necesitan epitafios. Como mucho una frase que les haga esbozar una sonrisa, una broma desde la tumba… Algo como “VOLVERÉ” en tipografía Terminator.

O puede que un sencillo “Que la Fuerza te acompañe”. Casi prefiero la primera. Aunque me defino Jedi, lo cierto es que no pretendo hacer de mi fallecimiento un evento por el que George Lucas pudiera demandar a mis herederos.


Por terminar la amalgama, posiblemente ponga junto a la placa un monolito de basalto negro, que mida 2,70 metros de alto, por 1,20 metros de ancho y 0,30 metros de espesor.

Y si no sabes de lo que hablo… ¿que haces leyendo una bitácora de frikis para frikis?

Pero esos cementerios son demasiado americanos y creo que aquí por España no gastamos de los de esa clase.

Me temo que el sitio tendrá que ser una especie de plaza de aparcamiento, más estrecho que una caja de anchoas. Sinceramente, si es así, no dan ganas de morirse. Para ese tanto, casi prefiero que derramen mis cenizas en un río, al estilo de lo que ocurre en la película “Big Fish”. Pero no en el entierro real, sino en el que el hijo imagina para su padre en el último momento, justo antes de morir. El señor Bloom si supo finalizar lo que había empezado.



A fin de cuentas, eso mismo es lo que estoy haciendo yo. Imaginar y contaros como voy a palmar. Mejor dicho, lo que ocurrirá una vez que palme.

Insisto, a fin de cuentas.

Si no podemos reírnos de todo, es que no podemos reírnos de nada.
Y si no podemos reírnos de nada, entonces este mundo es demasiado serio.
Y si es demasiado serio, es absurdo.
Y no se a vosotros…
pero a mi el absurdo, me da risa.


¿Y a ti, querido sobrino?
¿Cómo te gustaría que fuese tu funeral?

Venga, una vez más :)


2 comentarios:

herecomesthesam dijo...

juas, quieres un centinela en tu tumba??? jooo...sabes que estaré en tu funeral y si me lo permiten fumaré algun armado con una poca de tus cenizas, asi te llevaré dentro hasta el fín de los tiempos, jeje
Pero si hay algo que me dio para reir fue el tema de Monty Python..bailaré alrededor de tu fogata...
Besote hermanito.

annie mynoa dijo...

la frase "a mis 56 años confieso que he vivido" te suenaa pues es asii como yo quiero morir disfrutando de cada segundo hasta el maximo, y que mejor que como tu dices con la risa. Mr quaid un aplauso por esta entrada que de todo tu blogg confieso que es la que mas me ha encantao.Obviamente en tu funeral Mr Edward Quaid Bloom todas las personas que te conocimos lo haremos una fiesta del pueblo ( no por alegria de que hayas muerto) si por que en tu vida lo unico que has hecho es alegrar la vida de los que te conocen y mereces ser recordado como tal. un beso grande amiguito.
saludos desde Mexico