lunes, 1 de septiembre de 2008

WALL·E (opinión)

Querido Sobrino Gobbo:

Estaban mis vacaciones tocando a su fin. No solo las mías, sino también las de los amigos que me rodeaban. Cuando desperté el lunes que siguió a mi vuelta de Barcelona, a las 16:00, mis compis me hacían ya en Andorra, de vuelta a la rutina. Pero no. Quería yo unos días de no hacer nada después de querer hacerlo todo en estos escasos momentos de solaz.

Además, empiezo a darme cuenta de que si bien disfruto de la compañía de la gente, soy una criatura eminentemente solitaria. Gusto de ir al cine solo, a tomar café solo, y a escribir en un parque solo. Dios, si no fuera porque detesto a Los Planetas, sospecharía que soy un gafapasta sin saberlo. Porque también paso un montón de tiempo en la FNAC, adoro Blade Runner, recito de memoria el monologo final de Roy Batty y compro ropa en H&M. Pero tranquilo, mi montura es al aire o deportiva.

Aquel miércoles, tocaba ir al cine solo, y a la última sesión, que cuando es día de diario suele ser una gozada.

¿Y que íbamos a ver? Pues dado que estoy de vacaciones, ¿Qué mejor que ver trabajar a otro?

WALL•E

OPINIÓN...
OJO REVELACIÓN DE DATOS IMPORTANTES DE LA TRAMA
(O COMO DICEN LOS CHORRAS, SPOILER)





Antes de nada, recomendar el cortometraje de animación que podemos ver antes de la película, titulado PRESTO, donde se juega divertidísimamente con la física, la gravedad y la magia, todo ello con un gran sentido del humor.

He encontrado esta copia alojada en un servidor de Google, al cual os remito en caso de que la retiren (cosa que por otro lado Pixar esta haciendo a marchas forzadas, a mi parecer un error, pues "picaría" a la gente para ir a ver WALL·E).




Pero a lo que íbamos. A ver como curra un robot.

¿Existe algo peor que limpiar basura?
Si, que seas el único que limpia.
¿Existe algo peor que tener que limpiar toda una ciudad?
Si, tener que limpiar el planeta tierra por completo.
¿Existe algo peor que no tener amigos?
Si, tener por amigo a una cucaracha.



Y por último.
¿Existe algo peor que todo lo anterior?
Si, tener Síndrome de Diógenes.

Ese es nuestro pequeño WALL•E.



Hace 700 años la tierra estaba tan atestada de mierda (ahora, no me preguntéis de donde habíamos sacado tanta materia extra… por lo visto la tierra estará hueca por aquel entonces), que los humanos idearon un plan genial. Irse una semanita, 8 días – 7 noches, según el calendario de la Plutón (o sea, unos cinco años al cambio) a un crucero de lujo en el que todo iba ser juerga, diversión y partidas de golf virtuales. Mientras, en la tierra, unos pequeños granujillas irían limpiando, prensando la basura y acumulándola ordenadamente para que todo volviese a la normalidad (¿comorl?). Licencias del guión aparte, al parecer el protocolo no salió del todo bien, y lo que se ideó como solución temporal terminó siendo destino definitivo de la raza humana (¿Toda? ¿Comorl?). Al menos hasta que las cosas cambiasen.

Y en la tierra quedaron los WALL•E, los simpáticos compresores de basura rodantes, que nadie les dijo que parasen y uno a uno trabajaron hasta morir. Hasta que solo quedó uno.



El pobre WALL•E tiene una rutina que consiste en despertar, desayunar ricos fotones que favorecen la absorción del calcio, comprimir basura y hacerla cubitos ordenados, y rebuscar en la mierda encontrando lo que para el son autenticas joyitas. Y lleva ya tanto tiempo solo…

En estas aparece iEva, con una presentación llena de medios láser y pirotecnia que-te-cagash… El bichito tiene luces azules, líneas suaves, color blanco (porque el blanco mola más), y pone emoticonos con ojitos cucos y cariñosas voces metálicas. Solo le falta la manzanita de marras, pero a cambio mete unos zambombazos que ríete de un Helicóptero Apache.



Bueno, nuestro particular geek comemierda (técnicamente es correcto) se ha enamorado. Empieza a perseguir a la fascinante recién llegada y tras unos cuantos malentendidos, comienza una tierna amistad.
Hasta que claro, ella encuentra lo que esta buscando (a fin de cuentas es una sonda), y pasa de WALL•E hasta que vienen a recogerla.



Pero WALL•E la seguirá hasta donde sea, por el medio que sea.

Bueno, este es mas o menos el planteamiento de WALL•E. Quizás he sido demasiado cínico, pero estoy en mi derecho de serlo, dado que los guionistas de esta película han dejado el guión muy alto, y pronto explicare porque.

La película en si me ha gustado. Durante todo el tiempo sentí una bonita nostalgia de cuando era un niño, de cuando tenía esos cuadernos tan fantásticos para ir a la escuela, decorados con astronautas que caminaban hacia una base lunar. Creo que aquellos cuadernos me marcaron la senda que luego había de recorrer. Y creo que los que escribieron esta historia son quintos míos y echan de menos las mismas cosas.



El guión en si es un guión Disney. Es decir, flojillo en casi todo, el malo es malo malísimo, los buenos buenos tontísimos, y las licencias de la historia son tan numerosas que hemos de dejar el sentido crítico a la entrada. A fin de cuentas son dibujos animados. Encontramos algunos guiños a la ciencia ficción clásica, siendo el mas obvio el maloso robot, alter ego de HAL 9000.



Los personajes están bastante bien construidos. WALL•E me recordaba al pequeño ET en todo momento, por sus formas y comportamientos de curiosidad. EVA también tiene bien definido su papel de ser inteligente de la relación. Pero algunos secundarios son realmente geniales. El pequeño robot limpiador de la nave, el Capitán o el robot defectuoso boxeador son realmente divertidos. Este último en particular desternillante.

La película entretiene, y sostiene y cuenta una historia bastante bien, sobre todo considerando que la mayor parte del metraje esta girando en torno a dos personajes que apenas dicen más palabras que sus propios nombres. Es decir, tiene un aire a película muda que creo que en algunos momentos pretende homenajear (cuando WALL•E mancha intencionadamente el suelo por dos veces para provocar al robot limpiador y termina manchándole a el, causándole un ataque de nervios seria un buen ejemplo de lo que digo).



La música, correcta, aunque sin más.

Salí del cine complacido, y si hubiera escrito la crítica a continuación, como muchas veces hago, hubiera sido bastante más complaciente con ella de lo que pretendo ser. Y es que uno se da cuenta, una vez que uno reflexiona y ve la tele un par de días, de que esta película es una gran mentira, cínica e hipócrita.

Hubiera estado muy bien ver algún que otro WALL•E de juguete entre los montones de mierda. O cuadernos de WALL•E, o mochilas, lápices, plumieres, globos, discos voladores, sujeta clips, relojes, cartuchos de videojuegos, CDs, libros para colorear…

Toda la película se basa en un mensaje buenista y pseudos ecologista que es traicionado desde el primer momento en que uno sale del cine y ve una promoción de muñequitos de la película en el McDonalds. Es filosofía barata, el equivalente de la comida rápida a la moral.

Esta película es bonita, pero es mentira, como tantas cosas en esta vida.
Y siendo objetivo, atendiendo a su calidad, podría recomendarse ir a verla, sobre todo con niños, que la disfrutaran más y en el fondo, nos harán disfrutar como niños.
Pero si solo eres un adulto, que quieres que te diga. No veras nada que no hayas visto ya en la animación 3D (no he visto innovaciones decisivas con respecto a Los Increíbles, que por ejemplo, da mil vueltas a esta película en cuanto a guión y calidad). Y si reflexionas un poco, veras como te están llamando estúpido a cambio de tu dinero.

Conclusión: 6 de 10.
Es una buena película infantil. Es decir, solo si entras como niño y la olvidas con la misma rapidez que lo hacen los niños.

2 comentarios:

annie mynoa dijo...

vamos hombre que es una linda historia de amor, y mas te encantara si eres ecologista o un romanito empedernido como su servidora :P. imaginate hasta llore es muy linda y como buena pelicula de disney con un mensaje constructivo para todos:
!DEJEN DE TIRAR MIERDA! sin mas por el momento besitos quaid :)

tito Quaid dijo...

Nah, como digo hipócrita. Dejen de tirar mierda pero no paran de hacer merchandising