jueves, 31 de diciembre de 2009

How I meet your friki… Fiber.

Querido sobrino Gobbo:



Erase una vez, un hombre a una Nikon pegado.
Era un fotógrafo superlativo, un buen hombre sin igual.
Era un tipo tan buena gente, que me hace sonrojar.
Porque aunque mucho digo que al envejecer
a Sean Connery me quiero parecer,
en realidad es Fiber quien merece
ser el ejemplo a alcanzar.




Hacía mucho de la última vez que hice un elogio de uno de mis más valiosos amigos. Mucho trabajo, puede. Vagancia más probable. Y es imperdonable, porque yo, como individuo más bien mediocre y del montón (sin discusión, reconózcolo) solo puedo preciarme de estar rodeado de gente la mar de interesante, maja y agradable. Ejemplos a imitar.



Este es un perfil de Fiber, nuestro Hagrid particular. Personaje fantástico con el que compartía (y digo en pasado porque ahora a adelgazado hasta ganarse el apodo de "el flaco") aspecto físico y sobre todo, su buen corazón y cierto aire de inocencia.

El friki de esta entrada es, sin embargo, un hombre lleno de defectos. Para empezar es demasiado bueno. Tan bueno que me hace sentir mal, mediocre, interesado y falso. Y eso es porque cada gesto que hace, lo hace de corazón y ni siquiera dedica un segundo de su mente a valorar si tiene que hacer lo que hace o no. Lo hace porque esta bien y le sale así.



Legendaria es ya su hospitalidad. Y a colación viene el hecho de como lo conocí. Bueno, no como lo conocí sino como empece a conocerle, porque aunque lo conocía por el foro de El Templo de Hécate y lo había visto en las Tierra de Nadie de 2006 y 2007, lo cierto es que no habíamos cruzado demasiadas conversaciones. Es decir, un friki más del montón de frikis que conoces y que si te preguntan su nombre, el real no el apodo, tendrás dificultades en acertar.

Esa es mi vergüenza. Pero se me ocurrió publicar en El Templo, en vísperas del Salón del Manga del 2007, que iba a ir a Barcelona para conocer a gente de otro foro, Tentencafe para más señas. A Fiber le faltó tiempo, literalmente, para engancharme en una conversación de messenger y primero preguntar educadamente si quería quedarme en su casa. Como quiera que yo, por aquel entonces aun algo vergonzoso en estas lides, pretendía irme a un hostal que unos amigos de tentencafe estaban reservando, pasó directamente a las amenazas. No iba a consentir que un amigo suyo pagase un solo euro por pasar la noche bajo techo teniendo el una habitación libre.

Y así fue como fui conocedor de la hospitalidad de Fiber, algo que con el tiempo se ha ido repitiendo, hasta límites que rozan la santidad. Fiber ha llegado a irse de su casa a dormir a casa de sus padres para que una persona más pueda dormir bajo techo. No se si yo sería capaz de algo semejante. Al menos, no se si lo podría hacer con su naturalidad.

Aparte de estos detalles de buena gente, nunca le he visto un mal gesto con nadie. Y de nuevo, para mi bochorno, tengo aquí que confesar que es otra cosa que de el tengo que aprender. Puede que su tono sea algo vehemente en ocasiones, pero siempre es educado. Yo por contra tengo la "mecha corta", y exploto con facilidad. Y como todo artefacto explosivo, por lo general explota contra inocentes. Siempre recordaré con vergüenza, aun más, con oprobio, una vez que cabreado por motivos y personas diferentes, discutí a voces (solo yo, porque Fiber no perdió la compostura) a cuenta de un estúpido cable Euroconector (al que dios confunda).
Desde estas lineas te pido disculpas amigo Fiber. Ojalá algún día me pueda parecer a ti.

Y más o menos este es el final de esta entrada, así como el cierre anual de esta humilde bitácora, indigna del tiempo que pasáis leyéndola.

Os deseo unos venturosos días, un feliz evento etílico en año nuevo, que os regalen muchas cosas los Reyes Magos, Papá Noel y el Ratoncito Pérez si es menester.

Se despide por este año vuestro tío, Quaid el viajero.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Ayudar Jugando 2009 du fromage.

Querido sobrino Gobbo:

(Nota del autor: entrada escrita el pasado domingo y que no ha sido posible publicar hasta este mismo momento)

Estoy haciendo tiempo en el trabajo entre tarea y tarea, y dando vueltas por la planta, echando alguna que otra foto a ver si alguna sale decente.

Un quemador de carbón haciendo su trabajo.

Me acabo de enterar de que hoy por la tarde, un maldito domingo, también tendré que venir. Debo recordar traerme el trípode si quiero sacar fotos decentes.

Símbolo fálico donde los halla.

Y voy pensando que ha pasado ya más de una semana desde las últimas Ayudar Jugando y nada he dicho del asunto. Pero, ¿que decir? Podría decirse que de las jornadas Ayudar Jugando ya está dicho casi todo (aquí y aquí). Las más bienintencionadas de cuantas concentraciones frikis se celebran en España tuvieron lugar nuevamente en el Casinet de Hostafranc durante el puente de la constitución.

La turba jugando.

Nuevamente, los frikis acudimos a dejarnos la paga extra en cositas sin mucho sentido, cosas que nuestras madres (o esposas a estas alturas ya), tiraran como basura, pero que para nosotros son más valiosas que nuestra propia existencia.

"Papa, de mayor quiero ser notario... de verdad.”

Comics, juegos de rol, novelas de dudosa calidad, figuritas articuladas, un Excalextrix versión Star Wars, una maquina recreativa como la que algún día tendré en mi salón de juegos privado (aunque a este paso será cuando me jubile)...

¡Tantatachan tachan, tachan tatachan!

Por desgracia tuvimos algunas ausencias notables en el registro, sobre todo amigos (Mel, Andres, Isil, Draud...), y un presentador de la subasta que tiene su toque especial Chemapamundi, aunque fue dignamente reemplazado.

Lo dicho, poco puedo decir ya que no se haya dicho anteriormente. Que fuimos de cena Tedenera veintiocho elementos, que nos fuimos de juerga a la Oveja Negra, y que servidor se dejo 209€ para los niños, en forma de:

  1. Segundo Tomo de El Jovencito Lovecraft, con dedicatoria y dibujines.

  2. Serie limitada de 19 números de Los Cuatro Fantásticos, firmada por Carlos Pacheco.

  3. El fantástico Dixit, un juego adorable, y con la adorable dedicatoria (y dibujito) de sus autores.

Hubo quien gastó más, como el señor Nobane, que arrambló con la colección completa de los libros de AD&D Elige tu propia aventura, pero aun más mi adorada (tono Chicho Terremoto) Rosita, que se hizo con la habitación tedenera por un pastón que hasta me sonroja mencionar aquí.

Jugamos a Poker Texas Holdem, al Dixit, visité a unas amigas que hacía tiempo que no veía, cierto carrusel de regalo fue entregado, me entregaron una camiseta de los Cazafantasmas que me esperaba desde hacía más de un año, conocí a gente interesante, desconocidos de Facebook se identificaron y hubo momentos memorables que se podrían resumir en las frases selectas:

No se si está en la lista... pero apuesto a que YO si estoy en la suya.

Estoy de acuerdo contigo Nobane” (y se le rompió un engranaje)

“¡Mira! ¡Un taxi de Barcelona!”

“¡Cuidado con el tiburón! ¡Cuidado que se'tescapa! ¡Cuidado con el tiburón, Ramón!”

“... el problema es que en tu caso me lo creería”

¡Pero que gesto más ideal fashion de la muerte!

“¡Omelette du fromaige!”

“Creo que Quaid ha levantado una ceja para pujar” (y me volví estatua de sal)

Como diría Torrente... el amor...

Y muchas otras que seguro que entre los vapores alcohólicos del destornillador que me sirvieron (que no llevaba naranja, llevaba colorante alimentario), y los desplazamientos he terminado por olvidar.

Nos volveremos a ver al año que viene, segurísimo que si.

¡POR LA SONRISA DE UN FIBER!*

*© Frase cómica creada por el Sr. Nobane. Utilizada sin el permiso expreso, solo de palabra, dada vagamente y sin saber de lo que hablaba.

lunes, 16 de noviembre de 2009

El Logos

Querido sobrino Gobbo:

Se que en mi no es natural la publicación tan frecuente de bitácoras. Puede deberse a varios motivos, usuales en mi, como es que pueda estar en mi fase maníaca de mi síndrome bipolar, que esté tomando demasiado te con ginseng y las energías que no gasto en actividades de alcoba las tenga que desahogar de alguna forma… pero en esta ocasión se trata de simple y llano orgullo, mi pecado favorito.

Un amigo, buen amigo por demás, me ha asaltado hoy vía mensajería instantánea, reprochándome que en ocasiones haya de acudir al diccionario en busca del significado de algunas palabras que utilizo en mis escritos. Que parece que intento dármelas de listo, que me arrogo aires de intelectualidad que no poseo o al menos no en la medida que finjo.

Y es cierto, aunque solo en parte. Uso muchas palabras, y de ello me precio, no sin cierto orgullo. Saber al menos tres sinónimos de cada concepto me parece vital para la correcta utilización del lenguaje, pero no nos quedemos en el reproche del amigo, que en parte pudiera tener razón, y entremos al meollo del asunto.

Porque desgraciadamente, si, en nuestra sociedad, hablar usando más de doscientas palabras es convertirse automáticamente en un pedante.

George Orwell, un autor que debería ser leído con más frecuencia creo yo, nos mostró el aterrador mundo de 1984, un mundo en el que el gobierno controla el lenguaje, y a través de el, lo que las palabras quieren decir, y así, modela en la mente de sus ciudadanos la realidad, haciéndoles vivir como virtuales esclavos de una falsa libertad de pensamiento.

En la sociedad de hoy, el grueso de la población votante sobrevive con menos de 200 palabras. Y con tal subjetivación del lenguaje, usando para decenas de conceptos la misma palabra, dichas personas caen presa fácil de cualquier demagogo, que pueda tergiversar las palabras haciendo que signifiquen otras cosas y de tal manera, alterar la realidad por dichas personas percibida.

Por ello, por el bien de la sociedad en que vivimos, me niego a dejar de aprender una palabra cada día, me niego a no usarlas siempre que pueda. Porque si cada día usamos menos palabras, cada día estamos un paso más cerca de volver al árbol. Muchas personas han vuelto ya a subirse y a lanzarse mierda a la cara como única muestra de comunicación y relaciones de grupo. Solo hay que poner Telecinco en horario de máxima marujaudiencia.

Adaptar el lenguaje, cierto, tengo que adaptarlo a quien va dirigido. Pero vosotros, los que me leéis no sois yonkis de Orcasitas. Sois por lo general, gente con educación superior. No os relajéis en el uso del lenguaje, porque de ahí a reír las gracias del típico baboso vendevidas no hay nada.

Los antiguos lo sabían bien, sabían que las palabras tienen un gran poder, y que son el camino que hace que las ideas puedan pasar de un ser humano a otro. Y después de toda una vida, tras su muerte, del hombre no queda nada, pero sus ideas siguen aquí. Eso es la humanidad, las ideas que quedaron. Matar las palabras es negarnos el acceso a las ideas, y si no podemos llegar a las ideas, entonces la inteligencia es superflua.

Al principio fue Dios. Al principio fue el Logo, el Verbo. No es casualidad esta identificación. Al principio no había nada, y la palabra le dio forma a la realidad. Eso es lo que quiere decir.

Por tanto no despreciéis las palabras, aprendedlas, y si veis una desconocida, averiguad su significado y tratad de utilizarla en un contexto apropiado.

Un lema vital que viene al uso:

“… las palabras siempre conservaran su poder, las palabras hacen posible que algo tome significado y si se escuchan, enuncian la Verdad…”

V, V de Vendetta

Nada más que decir al respecto.

Un cordial saludo y hasta la próxima.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Teoría de enanitos

Querido sobrino Gobbo:

Ha venido a mi memoria de la forma más peregrina el recuerdo de cuando comencé la universidad. Yo, como todos los varones, y muchas féminas de los ochenta, quería ser informático. Es decir, sabíamos que los ordenadores iban a cambiar el mundo y queríamos estar en primera línea, como unos campeones.


Por desgracia mi nota de selectividad, un satánico 6’66, apenas dio para meter cabeza en Técnico Medio de Informática de Gestión en la universidad de Valladolid, a donde iba y venía todas las mañanas del curso del 95, y donde tuve mi primer contacto con el mundo universitario. Parece mentira que hayan pasado catorce largos años.

Bueno, naturalmente, y dado que soy algo zopenco, no aprobé ninguna asignatura, lo que en aquel entonces no suponía una medalla al merito ciudadano como ocurre hoy en día, ni merecí un articulo de denuncia de la crueldad del profesorado que había destruido mi ego y me había traumatizado… no, que va. En aquel entonces te echaban de la carrera y punto. Gracias a dios, porque eso supuso que pude hacer una carrera con futuro.

Pero no negaré que tuvo su gracia. Conocí gente maja, a la rubia con los ojos acuosos y los labios más excitantes que jamás he vuelto a ver en mi vida (Ana se llamaba, creo), y algunos buenos colegas de los que, desgraciadamente, no he vuelto a saber mucho. También mandé mis primeros correos electrónicos, tome contacto con UNIX (a quien dios confunda) y aprendí a programar, a pesar de que mi vagancia hiciese su trabajo para impedir mi aprobado. Eso y el profesor, que eso de que un servidor le corrigiese le sentaba como una patada en los cojones. Aquel barbas ególatra y acomplejado me lo dejó bien claro en la revisión de examen: “Si, si se que has estudiado y que te lo sabes, pero no creo que estés dando todo lo que puedes”… es decir, “Jódete, que no te pienso aprobar, por listo”.

Pero bueno, peor hubiera sido que me hubieran dejado repetir primero. O sea que en el fondo, le debo estar agradecido. Por eso y por una coña que le soltó a un chaval en medio de clase un día, que dio lugar a una teoría científica que el mundo no está preparado para asimilar aun, pero que explica la totalidad del mundo conocido: la teoría de enanitos.

La teoría de enanitos parte de la premisa de la existencia de una especie diferente a la humana, de un tamaño variable entre más o menos esto y una cosita así. Son criaturas muy trabajadoras, más que nada porque nadie hace teles ni routers de su tamaño. Por tanto, no pierden el tiempo. Vienen a ser como los Curris de los Fragel, pero no están especializados en la construcción, sino en la electrónica. Por cierto, ahora que sale el tema, el gobierno solventaría el problema de la construcción en España si obligase a las grandes empresas, vía B.O.E. a construir con el material de los Curris. Cuando ya no quedase sitio para construir, nos comemos las casas y vuelta a empezar. Sabias criaturas los Curris.

Pero volvamos a nuestros enanitos. La teoría surge cuando un alumno pregunta a un profesor porque cuando pulsamos “a” la pantalla muestra “a”. Dado que el profesor era un profesor de programación, le soltó el exabrupto: “¡Porque un enano en la pantalla pone un puto cartel! ¡A ti que cojones te importa! ¡Eso al de hardware!”

Entonces, un amigo y yo comenzamos a desarrollar la aplicación de la teoría de enanitos, comenzando por el ejemplo que el profesor había puesto. Se desglosaría así:

  1. Debajo de cada tecla hay un enanito, y otro mogollón de ellos esperando en la parte del teclado que tiene cable. Si no tiene cable, pues está un enanito con una radio.
  2. Cuando el usuario pulsa una tecla, el enanito en cuestión da el aviso a grito pelado “¡Han pulsado la AAAAA!”… Los enanitos del cable, o el de la radio se disponen a mandar la noticia a la CPU, algo que hacen a toda pastilla, como si fueran los impulsos nerviosos de “Erase una vez: El cuerpo humano”.
  3. En la CPU, que suelen estar intentando mantener en equilibrio todas las libretas con apuntes de lo que nosotros suponemos que está en la memoria RAM, reciben el aviso y se ponen a buscar en la libreta, primero, donde está el enanito cursor en la pantalla. Luego, una vez localizado este, le mandan un aviso por el mismo sistema descrito anteriormente a la pantalla, llena de enanitos con cartones pintados con 256 colores diferentes y los signos ASCII (en realidad lo de los sesenta y cinco mil y pico colores no es más que una exageración… los hombres distinguimos el color de nuestro coche y poco más).
  4. Una vez llega a la pantalla, el enanito ujier de la misma, se informa de que cartón tienen que coger, manda a uno de sus subalternos cogerlo y le da los datos de la posición del enanito cursor en el andamio en el que están todos los enanitos sujetando los cartones que conforman la pantalla que vemos en cada momento.
  5. El enanito subalterno le sube el cartón al enanito cursor, que de inmediato lo exhibe, y el subalterno, se queda en la nueva posición de cursor, pegándole una voz al enanito ujier de donde se encuentra.
  6. El ujier lo apunta y le devuelve lo libreta al mensajero, que devuelve el mensaje a la CPU.

Todo este proceso que parece tan lento, es en realidad muchísimo más lento, dado que a veces los mensajeros tienen que soportar malas condiciones atmosféricas, asaltos en la memoria Cache (que es muy estrecha y propensa a emboscadas), alguna que otra huelga de transportistas, y piquetes muy violentos.

Lo que pasa es que el tiempo en el plano enanitil transcurre diferente que en nuestro plano. En el periodo que he tardado en escribir esta bitácora ha sido suficiente, por ejemplo, para ver ascender y caer varios imperios enanitiles.

Por desgracia la teoría es cuando menos, difícil de probar, dado que solo existen si no les miramos. Si los miramos, no están, pero están donde no estamos mirando, lo que permite a la realidad de la electrónica, y sospechamos que muchos otros campos, seguir funcionando. Pero la curiosidad humana empieza a ser peligrosamente ubicua. Imaginad que un día los enanitos se hartan de nuestro voyerismo innato.

Y poco más por hoy. Otro día que tampoco tenga nada que hacer, os hablaré de las aplicaciones de esta revolucionaria teoría que puede explicar prácticamente como funciona cualquier cosa.

Se despide tu tio, Quaid el viajero.

P.D. El lector atento podrá argüir que la mencionada “radio” que usa uno de los enanitos necesitará de algún medio para funcionar. Obvia mencionarse que la teoría de enanitos es autoreferenciable. Es decir, la radio de los enanitos funciona por teoría de enanitos.

domingo, 25 de octubre de 2009

Festival de Juegos de Córdoba 2009

Querido sobrino Gobbo:

Los humanos son seres realmente complejos, y el análisis de sus actos puede llevarnos a horas de especulaciones acerca de sus motivos. Podríamos por ejemplo, examinar el caso de un varón adulto que realiza un viaje de 1600 km repartidos en dos jornadas de 8 horas de conducción. ¿Cuales son sus motivos? ¿Es acaso una hembra receptiva? ¿La aparición de una divinidad o cualquier otro hecho maravilloso o metafísico susceptible de no volver a producirse en el periodo de vida de este espécimen? ¿Acaso disfrutará de los mejores manjares y comodidades concebibles?

Pues no, este espécimen viaja porque acude a jugar a juegos de mesa. En sillas de plástico. En Córdoba, lo que a pesar de las fechas, supone que la temperatura es lo suficientemente elevada como para hacerle a uno desear estar bajo la ducha aproximadamente una vez cada seis horas. La comida es un bufett chino. De la que se cocina toda en la misma cacerola. Las cenas son comida congelada. El evento se repite cada año. Le toca dormir en una cama supletoria en un salón en el que duermen otros dos especímenes de su mismo sexo. Y ya que lo mencionamos, en el asunto más razonable de todos, el sexo... bueno, digamos que, visto el nivel de testosterona exhibido por los demás copartícipes de la ceremonia, lo más sensato de todo es que dormía con el culo pegado a una pared.

¿Entiendes entonces que puede haber hecho que este espécimen haga tal viaje? Ciertamente, no tengo la respuesta, pero la intuyo. Como si estuviera viéndola con el rabillo del ojo, a mi derecha. La muy cabrona es tan esquiva como pavo telépata en navidad. Pero de todas maneras, no es sencillo de explicar. Digamos que es algo que va con los frikis. Lo que lo clasifica en la categoría de hechos absurdos o sin explicación lógica. Un par de reportajes de becarios aburridos de Telecinco y pasará a ser considerado enfermedad mental.

Bueno, perdonareis esta introducción pero me estoy dando un atracón de Mundodisco últimamente, y creo que el estilo del señor Pratchett es ligeramente contagioso. Cuando al final de los tiempos, a los frikis nos toque desfilar ante dios, recordad esto.

Ángel Vengador: … y con esto concluye la lectura de los cargos. ¿Algo que decir en su defensa?

Friki: Si. ¿Una cosa, es usted dios?

Ángel Vengador: No se a que viene eso. Es obvio que es DIOS.

Friki: Bien, quisiera dirigirme a dios si no le importa.

Ángel Vengador: De acuerdo, adelante.

Friki: ¿Es usted dios, también conocido como Jehova, Yavhe y ese rollo?

(Divino asentimiento de cabeza)

Friki: ¿El dios de Abraham, el dios de Isaac, el dios de Jacob y los que vinieron después?

(Divino y orgulloso asentimiento de cabeza)

Friki: ¿Es usted el mismo dios que hizo enfermar a Terry Pratchett con Alzeheimer?

(Divina vacilación murmurante)

No os garantizo que os perdonen por esto, pero al menos le tendréis a la defensiva, y eso es algo. Porque vergüenza debería darle.

Pero me estoy desviando del tema principal. El caso es que un año más hemos tenido el Festival de Juegos de Córdoba. Con el buen recuerdo del año anterior, con más gente y con la misma energía allí que me fui yo, mi libreta, mi cámara de fotos y mis malacatones, a dejar constancia de un evento que resulta divertido a la par que entrañable. En particular porque no solo de rol vive el friki. Todo lo que tiene cabida en esta jornada son juegos de mesa, y no se echa de menos nada más. Además, sirve muy bien para desconectar cinco días. Nada de emails, ni de torrents, ni de películas en lista de espera, lecturas o tareas varias. Solo ir al edificio de la diputación y jugar un buen rato a juegos nuevos, o no tan nuevos.

El esquema del año anterior se ha repetido punto por punto. Llegue más o menos pronto a un apartamento pequeño pero apañado (más apañado que el año anterior de hecho), deje las maletas y tras un breve descanso llegaron los malagueños. Tuvieron, nada más llegar, una charla entre ellos, Caro, Cris, Wis y Nacho que sería digna de publicar aquí, pero que me reservaré para futuros chantajes. Digna del guión de “Closer”, y con eso digo todo.

Después, y hasta que llegasen los madrileños, que son, a saber, Nobane, Onalon, Red2 y Talha, nos fuimos a comenzar a jugar. ¿A que habíamos venido, sino?

Fue cuando tomamos contacto por primera vez con el juego Chicago Express, que debido a una confusión nuestra, reinterpretamos sus reglas, haciendo reventar la banca y creando una burbuja especulativa e inflacionaria que levanto el precio de las acciones artificialmente por encima de cualquier previsión. A esa variante de las reglas la denominamos Variación Lehman Brothers.

Un bonito juego este, incluso conseguí con malas artes, acuerdos inmorales aunque no ilegales, colarme en la final. Lastima de final. Casi mejor me muerdo la lengua para no decir una barbaridad.

También jugué de nuevo a Piko Piko, y me volví a colar en la final para perderla, al igual que el año pasado. Desde ya, prometo que es la última vez que me meto en campeonatos. No disfruto nada en absoluto.

Y tampoco es que quiera hacer una crónica de lo acaecido punto por punto, segundo a segundo. Solo apuntar que se ha notado cierto recorte de medios (el cartel del año pasado cantaba un poquitín)y menor presencia de stands, pero en cuanto a gente, ha sido un llenazo. El sábado por la tarde y el domingo por la mañana costaba encontrar una silla libre. Una mesa era ya imposible.

En la saca de lo bueno, me llevo el volver haber disfrutado de la compañía y la tertulia de los frikis de pro que nos acompañaron, el haberme resarcido en parte de no haber hablado casi ni un minuto con Caro, Cris y Nacho en las TdN, las nuevas amistades (Talha, Wis, Isabel, Jesus, Paulo, Pol... majismos' tos'), los juegos, Córdoba, la temperatura tan excelente que hacía, y dos muñequeras de cuero para mi disfraz de Alan Quatermain.

En el saco de lo malo también alguna cosa llevo, de las cuales pública solo hago el hecho de tener que conducir tantas horas, y caras que recordar para futuros eventos.

Y nada más. Al año que viene volveremos. Porque en Córdoba se juega de una manera especial.

Recibe un cordial saludo de tu tío Quaid el viajero.

P.D. Lamento el retraso.

lunes, 19 de octubre de 2009

Lemas vitales (XXVIII y XXIX)

Querido sobrino Gobbo:

El mundo anda loco con una utilidad que ha sacado Wave. Me pongo la voz de Nicolas Cage en "El señor de la guerra", y afirmo que con ella nos pasa como cuando vamos a estrenarnos con el sexo, que no tenemos muy claro como se hace exactamente... pero tenemos la sospecha de que nos va a molar.

Hago esta pequeña prueba a ver si verdaderamente esto funciona, y si lo hace, flipar. (P.S. No, al menos de momento no ha funcionado, luego esta es una entrada tradicional).

Y sino, pues nada, siempre puedo copiar y pegarlo luego en mi bitácora. (Pues eso)

Comentaré de paso que últimamente he tenido conversaciones muy animadas acerca de mis creencias, filosofías y libertades de pensamiento. Algunas incluso con gente muy lista de Mensa España, de la que una vez fui miembro y digamos que renuncié por no verme capaz de mantener su nivel.

No quiero volver a la discusión. Desgraciadamente es una discusión en círculos, y creo que tanto yo como mis contertulios somos demasiado fundamentalistas. Por lo que resumiré mis opiniones en dos lemas. Aunque pensaba que había repetido la primera, he comprobado que no... urge una bitácora recopilatoria de lemas.

La primera, de un tipo que debía ser la hostia para una tertulia de después de una comida. Tipo interesante, leído, y hasta Nobel de literatura.

“Las estadísticas son como un bikini, muestran datos interesantes pero esconden lo realmente importante”

Sir Winston Churchill

Con ello pretendo indicar que conozco la validez de una estadística. Nada más, no pretendo decir que una estadística sea un hecho. Es un indicio, pero no conozco ningún indicio que no merezca ser investigado, como no conozco a ninguna modelo de bikinis a la que no quiera ver en pelotas. Mejor digo casi ninguna. Que os conozco demasiado bien, perros.

La segunda frase no he podido localizar el autor. Pero es un clásico, y al parecer, fruto de la sabiduría popular de un grafitero, algunos de los cuales han escrito las cosas más inteligentes que he podido leer jamas. Al menos sobre una pared.

"La mente es como un paracaídas. Funciona mejor si esta abierta"

Y con ello quiero decir que siempre hay que estar preparado para descartar todo lo que sabes. No agarrarse a ello. Los que me habéis explicado vuestras opiniones en los últimos días en principio creo que habéis sido algo injustos. Juzgar algo como inútil a priori, cualquier investigación, porque no se ajusta a lo posible según la ciencia es un apriorismo peligroso. Jo que bien suena. Lo voy a decir otra vez, que queda chulo.

Son malos tiempos para los apriorismos. Siempre lo han sido. Porque los que toman esa posición, no defienden la Ciencia (en pie por favor), sino un Paradigma científico. Es decir, lo que, por convenio, es admitido como cierto apoyado en las pruebas científicas recurrentes. El paradigma puede ser cierto, falso o aproximado. Por eso, no conviene ser fundamentalista en nada.

Salvo claro, en matemáticas.

Espero irme poniendo al día, pero por hoy es todo. Un saludo.

lunes, 5 de octubre de 2009

El Misterio del Colgante de Jade

Querido sobrino Gobbo:

No es que exista ningún misterio en realidad, pero el título estaba demasiado fácil como para desaprovecharlo. Tiene un regusto a película de aventuras de los sesenta o a una historia de Fu Manchu.

Y tampoco es que me lo haya preguntado tanta gente. Apenas media docena, como mucho, en el tiempo que ha pasado desde que dicho colgante se ha convertido en inquilino permanente de mi cuello.

Se trata de un colgante que compré en China, en mi viaje realizado en 2007. Su apariencia es la de una monedita China, con el grabado femenino de las cuatro casas de los vientos por ambos lados. Curiosamente, de los dragones gemelos que tendría que presentar una de las caras no hay ni rastro. Su material es el jade, o eso pienso yo, y pende de una resistente cuerdecita roja, que en tiempos, estaba unida a todo un entramado de cuerdecitas que formaban el collar. Desgraciadamente, el uso, la roña y el sudor hicieron aconsejable que se cambiara antes de que el desgaste hiciera que lo perdiese, y ahora pende de un collar de cordón negro hecho por mi mismo, siguiendo el patrón del anterior, pero mucho más sencillo. Minimalista. Japonés digamos.

Y como quiera que este mundo vive de la imagen, este es el colgante en cuestión.

pic0012

pic0011

Ahora vamos al hecho que significa para mi. La fecha esta bien clara en mi memoria, 7 de marzo de 2007. Estábamos en Pekín por tercer día en el comienzo del periplo que nos llevaba por China durante 15 largas jornadas. Y la mañana la tenía monopolizada una visita a la Gran Muralla y a una factoría de porcelana. Las factorías no fallaban jamás.

La visita a la Gran Muralla se realizaba en una zona al norte de Pekín. Dice la tradición que Mao la visitó una vez y se dispuso a subir a la torre de vigía situada en lo alto de un monte. Dicho tramo está compuesto por una escalera que remonta 800 metros en 2000 de subida. Es decir, una pendiente salvaje del 40% de promedio. Promedio, porque hay zonas de descansos en llano, incluso en cuesta abajo.

Bueno, Mao llegó a la tercera de las siete torres, y en vista de lo que le quedaba por delante, dijo que el que llegase a la tercera (a la que el había llegado) era un héroe. Te venden una plaquita abajo para conmemorarlo. Naturalmente, esta gente no pierde comba a la hora de desequilibrar la balanza comercial.

En aquel viaje iba con Sergio, con Rafael, y dos amigos gallegos, Xuán (que por motivos de salud se quedó abajo del todo) y Fernán, que subía en cabeza cual cabra. Al principio todo iba bien. Éramos jóvenes, lucía el sol y un tonificante frío (había nevado) nos animaba a dar lo mejor de nosotros mismos.

En la tercera torre me cagaba yo ya en Mao y su madre y todos lo héroes de la revolución cultural. Me ardían los pulmones, me faltaba el aire, tenía amago de calambres en las piernas. Pero los demás seguían, y bueno, había un repecho más tolerable. También tenía mi orgullo como batería adicional. Seguimos un poco.

En la quinta torre, contemplaba sombríamente la pendiente por la que habría de descender. Y digo sombríamente, porque estaba pensando si no sería mejor ahorrarme sufrimientos y lanzarme de cabeza o directamente empujar a Sergio y Rafa por haberme medio obligado a seguir, y así aterrizar en blando.

Era la quinta torre y yo me rajaba. Me daba la vuelta. Me rendía.

Rafa, que estaba tan reventado como yo, me animó a seguir. Además, Sergio y Fernán descendían ya, anunciándonos que lo que quedaba era mucho más llevadero y que el honor de haber subido hasta arriba era algo que luego se podría llevar con orgullo. Me dejé convencer, a pesar de que preferiría ser muerto de un disparo allí mismo.

¿Lo conseguí? Bueno, oigamos lo que al respecto tiene que decir el Quaid de las Navidades Pasadas (no exactamente, es una referencia a Dickens y a lo trágica que está quedando esta crónica).


Ver La Torre de los Heroes en un mapa más grande

Bueno, para que os deis cuenta del sufrimiento padecido, ni sabía las torres que llevaba. En el video dije nueve, pero os garantizo que son solo siete. También se puede alegar a la falta de oxígeno. En serio, para subir aquí tendrían que poner un campo base para la aclimatación.

Descender fue fácil, aunque algo peligroso. El resbalón por la nieve acumulada era un peligro cierto, pero no teníamos prisa. Para mi sorpresa, el tiempo fue más que suficiente. Hasta sobró algo.

Abajo hicimos unas cuantas fotos y miré con orgullo el lugar alcanzado. Luego fuimos a la factoría de porcelanas, pero allí me quedé prendado del colgante en cuestión. Recuerdo que también compré unas bolas de la salud de ojo de tigre (y digo bolas de la salud, porque si digo bolas chinas, las mentes de cochambre se ponen a funcionar al momento). Y el colgante saltó a mi cuello con tal fecha y jamás lo he quitado de el más de una o dos horas en el tiempo transcurrido.

No le di mucha importancia en su momento. Pero en si mismo siempre me recuerda esa jornada, y aunque la lección no la aprendí inmediatamente, y que no la he seguido incluso después de haberla aprendido, creo que poco a poco me ayuda a pulir mi carácter. Porque de aquella jornada saco algunas conclusiones fundamentales.

  1. La primera es que cuando creo que ya no puedo más, es cuando estoy a punto de conseguirlo.
  2. La segunda, que no hay nada que no pueda conseguir si me lo propongo. Parece de libro de autoayuda, pero cada vez estoy más convencido de que en esta vida todo es cuestión de constancia. Los que triunfan son los que siguen intentándolo cuando todos los demás han renunciado por una u otra razón.
  3. Y la tercera y más importante. Sin amigos no se llega muy lejos.

Un abrazo a Sergio, Rafa, Fernán y Xuán.

A vosotros va dedicada esta bitácora.

P.D. La crónica de la epopeya, la puedes leer donde en su día se publicaba "Querido Sobrino Gobbo", en Templo de Hecate. En concreto aquí, aquí, aquí, aquí y aquí.

viernes, 2 de octubre de 2009

Lema Vital (XXVII)

Querido sobrino Gobbo:

Hoy voy a ser breve...

"Sabes como se llega al Carnegie Hall, ¿verdad? Practicando."
Teniente Aldo Raine


Sirva de prólogo a una bitácora que ha de venir sobre autosuperación y el porqué de un colgante de jade que hace dos años y medio que nunca me quito del cuello.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

El truco de la fontanela

Querido sobrino Gobbo:

Servidor, al igual que muchos geeks y gente adicta al ordenador en general, padece migrañas. Además, no una de las migrañas normalitas, ni de las que se adolecen como causa para no cumplir con el sagrado sacramento del matrimonio (o del arrejuntamiento).
No, las mías son migrañas con aura, fotofobia e irritabilidad.
Y un dolor de cabeza que es como sentir que una aguja de coser te entra por el ojo y sale por la nuca.




El caso es que hoy he tenido un dolor de cabeza (y sigo teniéndolo) y he recordado que una vez escuche en la radio un pequeño truco que puede salvarte la vida (o al menos permitirte un cierto alivio) en caso de que no tengas analgésicos y si un dolor de cabeza de los que hacen afición.

Además, suelo hacer proselitismo de dicho truco. Y la última beneficiada, que alucinó con el efecto relámpago que supuso, fue Isanne, que el viernes no estaba para bromas.

Al turrón... voy a hablaros de la Fuentecilla o Fontanela.

La fontanela es el espacio que hay en la parte superior del cráneo. Cuando nacemos, está sin osificar para que el cerebro pueda tener un desarrollo y supongo que para facilitar que el feto pase a través del canal uterino en el momento del parto.

Si tenéis un hijo o sobrino recién nacido, observad la parte superior de sus cabecitas. Las vereis palpitar, debido a que esta parte aun no ha cerrado y es blandita.

Al crecer, esta zona se convierte en duro hueso, pero no tan duro como los que tiene alrededor.

Cráneo de bebe, vista superior.



Imaginad vuestra cabeza. Mentalmente id trazando dos círculos imaginarios, uno que pasa por ambas orejas, y el otro que pasa por vuestra nariz y la nuca. El punto donde se cruzan sobre vuestra cabeza es donde tendréis la fontanela. Si palpáis, tendréis que notar una depresión más o menos notable en el cráneo.

Cráneo de bebe, vista lateral.


¿La tenéis localizada?

Fenomenal.

Ahora, con los dedos índice y anular de la mano derecha presionad verticalmente y hacia abajo. Con fuerza y sin miedo. Tampoco os paséis, que no quiero que os trepanéis al estilo Happy Tree Friends.

El dolor de cabeza se concentrará en el punto donde apretáis, convirtiendo el molesto y difuso dolor de cabeza, incapacitante, en algo más concreto y tolerable.

¿Por que funciona? Pues ni idea. Servidor no es médico, pero por fortuna, tengo en nómina a una aspirante a doctora, nuestra querida Editora Honorífica Katt. Si acepta el reto, que lo explique ella.

Yo supongo, por no quedarme callado, que debe tener que ver con el hecho de que la mayoría de dolores de cabeza se originan en las meninges, dado que el cerebro, como objetivo de las terminaciones nerviosas, no es origen y por tanto, no emite señales de dolor. Al apretar la fontanela, zona donde el hueso es más fino, estimulamos la meninge y "distraemos" el origen del dolor de cabeza.

Pero me importa poco. Porque funciona.
Y sin funciona, me vale.

P.D. Unos matices.
a. Solo funciona en algunos casos, no en todos.
b. No es sustituto de vuestra medicación habitual.
c. No es duradero en el tiempo, pues pierde intensidad, aunque se puede repetir.
d. Solo funciona MIENTRAS mantenienes los dedos haciendo presión.
Espero haberos ayudado.
Un saludo.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Inglorious Basterds (opinión)

Querido sobrino Gobbo:

Ver una película solo es un pecado que me consiento demasiado a menudo. Solo en ocasiones consigo que alguien me acompañe a ver una película, y naturalmente, eso se suele deber a la enorme calidad o expectación que la misma pueda haber causado. De hecho, creo que la última vez que fui al cine acompañado fue para ver “Hulk”. Si, la nueva. Si, la mala (Adoro provocaros malditos frikis chiitas. La de Ang Lee es la mejor).

Y a todo esto, ¿porque no amenizar la lectura con la música original de la película?

Cortesía de Grooveshark.com.

En esta ocasión, y después de que mi trabajo (lo adoro) pospusiese los planes toda una semana, fui a visitar a Shaska y Andur durante el fin de semana y aprovechamos para ir al cine, acompañados por Isaac, amigo de Andur. La película cumplía los requisitos con creces. Prometía calidad y había causado una grandiosa expectación.

Soy un fan del señor Tarantino. Incluso su peor película, “Deathproof”, me parece una película con mucho más sentido que muchos bodrios que hemos visto rodar en los últimos tiempos. Es un director con un lenguaje propio y desde que apareció, imitado hasta la saciedad, con muy poco éxito, salvando jugosas excepciones.

Curiosamente, el fetiche de la mejor película de Tarantino que no es de Tarantino, fue el señor Bradd Pitt en la película de inexcusable visionado “Snatch: Cerdos y Diamantes”. Quizás por eso el señor Tarantino decidió que el señor Pitt debería estar en su película. En una de Tarantino rodada por Tarantino.

Y es que por fin, después de dos años de espera, de impaciente espera, llega a nuestras pantallas

“Malditos Bastardos”

ATENCIÓN. SI SIGUES LEYENDO, PUEDE QUE TE REVIENTE EL ARGUMENTO.

Y DADO QUE EXISTE UNA PLANTA DEL INFIERNO RESERVADA SOLO A LOS QUE HACEN ESO, COMO EXISTE UNA PLANTA DEL INFIERNO RESERVADA A LOS QUE DERRAMAN EL WHISKY, O LA QUE HAY SOLO PARA LOS PEDERASTAS Y LOS QUE HABLAN EN EL TEATRO, PUES PREFIERO AVISAR.

SIGUE LEYENDO A TU PROPIO RIESGO.

Ya avisó Tarantino que aunque la película estaba ambientada en la Segunda Guerra Mundial, no era, en absoluto, una película de la Segunda Guerra Mundial al uso. Es más, me atrevería a decir que guarda vínculos con multitud de géneros, a excepción del bélico. Cuidadosamente se evitan en todo momento escenas decididamente militares, como los saltos en paracaídas que llevan a los bastardos del teniente Aldo Raine a la Francia ocupada por los nazis o el desarrollo de las emboscadas que Raine y sus hombres tiendes a las patrullas alemanas.

Nos encontramos ante una sucesión de pequeños cortos que se desarrollan cada uno en su propio genero. Y comenzando por el primero... un Western.

Comenzar una película con un “Erase una vez”, con música de Ennio Morricone disfrazando los compases de “Para Elisa” de melancolía pistolera, y un hombre vestido de negro llegando a una casa perdida en medio del campo nos hace, queramos o no, rememorar el Spaguetti Western más grande de todos los tiempos.

En la primera escena, Tarantino nos presenta al Coronel Landa, uno de los malvados más maquiavélicos y diabólicos que he tenido el gusto de ver fuera de una de la Disney. Sin dudarlo, el mejor personaje de toda la película.

Después presenta a los personajes que dan nombre en si a la película, los Malditos Bastardos. Aldo rememora el discurso de “Patton”...

“No hemos venido aquí a enseñarles humanidad a esos malditos nazis”

... llevándolo al extremo ante un auditorio más selecto, soldados judíos voluntarios, con una llamada a la sangre, a la crueldad y al bestialismo que nos deja claro que aquí tampoco están los héroes de la historia. Y menos cuando a continuación nos presenta sus actividades, a que se dedican los Bastardos en una de las escenas más violentas y tensas, con guiños a si mismo, tanto en la música tomada prestada de “Kill Bill” como en los cortes tipo cómic que hace para presentar a los nuevos personajes. Brutalidad, honor ensuciado con racismo y crueldad a partes iguales.

La historia de los bastardos se aparca entonces, narrando la historia de un soldado alemán, Fredrick Zoller, enamorado de una francesita que resulta ser la propietaria de un cine, donde por medio del prestigio del joven francotirador se estrenará una película propagandística de Goebbels, con la asistencia de toda la plana mayor. La chica es en realidad una judía que consiguió escapar a las garras del Coronel Landa, y tramará un plan para vengar a su familia.

Desconocedores de este hecho, el Alto Mando Aliado pone en marcha una misión con un objetivo idéntico. Aniquilar a todos los prebostes nazis, y para ello, precisan de la ayuda de los Bastardos. Y a pesar de las dificultades se hace necesario intentarlo a cualquier coste, pues a última hora confirma su asistencia el mismísimo Fuhrer.

Dos historias que paralelamente, nos llevan a un cine lleno de explosivos, productos inflamables y con dos planes para asesinar a todos los jefes nazis que terminan en un sorprendente y apocalíptico final.

Porque desde luego, el final no me lo esperaba, contribuye a mantener en todo momento la tensión y quizás sea uno de sus puntos más brillantes, dando origen a una interesante ucronía. Mierda, es cierto, solo lees cómics... bueno, una ucronía es lo que Marvel llamaría un “What If?”.

Servidor salió del cine más que satisfecho. Aunque yo no diría que es “su obra maestra”, si es una película memorable que sin duda compraré con la esperanza de que en el DVD Tarantino se permita el lujo de montar la película como el quería desde un principio sin presiones de las productoras para que recortase el metraje final. La película se me hizo corta. Por momentos, me daba la impresión de que me escamoteaba cosas. Y ciertos personajes, presentados con esmero, desaparecían con una rapidez que nos llevaba a la confusión.

En películas anteriores de Tarantino, en los diálogos tendía a difuminarse el interés. Aquí, aunque se siente algún bache, la tensión es más que suficiente en todo momento, y se narra con la suficiente como para que uno salga del cine con ganas de más.

La actuación de Christoph Waltz es sencillamente digna de merito, puede que de Óscar. Es increíble el ojo que tiene Tarantino. Este actor, que era un habitual de las tele series alemanas, parece haberse hecho con el galardón de “Estrella Rescatada del Olvido” que suele conceder el director con sus películas. En cuanto aparecía en pantalla, nadie le perdía detalle, pendientes de cada gesto, chasquido de lengua o crujido de su abrigo.

Un punto negativo, del personaje, no de la actuación, es su “epic fail” final, algo que uno no termina de comprender en un personaje tan soberanamente malvado y astuto. Aunque la filosofía alemana de que las ordenes de un superior siempre se cumplen pudiera tener que ver.

También de recalcar el estilo de diva alemana que Diane Kruger ha sabido aportar a su personaje. Por contra, Brad Pitt es posiblemente uno de los más flojos, pues tiende a caricaturizarse más a cada momento.

Y hablando de caricaturas, en un principio me pareció negativo el increíblemente mediocre trabajo de caracterización de los personajes históricos. Pero ahora pienso que quizás se hizo adrede, con el animo afianzar esa patina de cómic que se degusta en todo el metraje.

Mención aparte merece la música. Y en especial, las piezas, originales por fin, de Ennio Morricone. La tarantela final es pegadiza, muy pegadiza.

En definitiva, una película que hay que ver, en el cine si es posible.

Si es posible, en versión original.

Una de esas películas que si tuviera un cine cerca, iría a ver más de una vez.

Es decir, para que me entendáis...

Tan buena que Molina Foix diría que es una puta mierda.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Embellecimiento del lenguaje por via aragonesismo

Querido sobrino Gobbo:

Que le voy a hacer. Yo, que nací en Ávila, y por ello disfruté durante tiempo de un perfecto acento plano, a excepción de un particular "leismo" que algunos chiitas del lenguaje se encargan de hacerme notar, he terminado por incluir en mi forma de hablar dejes, palabros y acentos propio de la tierra donde hace seis años que arrastro mi pellejo, llamado Desierto de Calanda.

Y eso que aquí no es muy pronunciado el acento, dado que el arte de acentuar todas y cada una de las vocales es más de la Zaragoza pa'rriba.

Y no me quejo. Al principio fue solo la habilidad descubierta de hacerme oír de val a val de un soberano berrido. Quienes me escucharon afirmaron que tenía madera de pastor.

Luego fue el "pues", que como todo el mundo sabe, es para un aragonés, como el "cambio" para un radioaficionado. Nadie interrumpe ni te contestan si no dices antes "pues".



Pero bromas aparte, me doy cuenta de que mi lenguaje, en especial ciertas palabras malsonantes, han sido sustituidas por sonoras, graciosas y curiosas palabras de significados, que siendo equivalentes, no son tan agresivas.

Pongamos algunos ejemplos.

1. Antes, cuando en broma o en serio, amenazaba con el uso de la fuerza física, mencionaba que
"Te voy a dar una hostia"

Ahora, la cosa suena mucho mejor con el uso del aragonesismo
"Te vi'a dar un tozolón"


2. Luego tenemos la clásica expresión de reproche, en el tono que queráis, cuando alguien nos sorprende
"¡Seras cabrón!"
Que en aragonés equivale a un
"¡Seras carnuzo!"
(Carnuzo: Caballería muerta. Se usaba también como insulto.)


3. Luego esta lo del "coño". Antes siempre estaba con el "coño" en la boca (figuradamente).
Coño, que caliente esta esto!"
Ahora, la interjección ha sido sustituida por otra menos sexista y denigrante para la mujer.
Mañoooo, que caliente que'sta esto!"

4. Y luego estaba todo el día obsesionado con el joder (figurada y no figuradamente).
"Joder, que tío más cabrón"
Lo cual se traduce en un combo de dos aragonesismos...
Copooón, que tío más carnuzooo!".

5. Luego están las palabras sin alma, que no dicen na'. Por ejemplo, cuando a una chica la dices
"Vas muy guapa (mona, linda, arreglada)"
Es que ni se gira a mirarte... pero si le sueltas...
"Anda que no vas tu escosca' (apocope de escoscada) ni na'"
Que pese a su significado, se usa para decir que uno va muy elegante y arreglado. La chica seguro que no lo sabrá y se girará, cuando menos a decir
"¿Que?"

6. "Tío". A todo el mundo le llamaba tío, aunque no tuviéramos grado conocido de consanguinidad. No se si es que nos daba envidia de los negros que entre si se llaman "hermano" (dicho sea con el mayor de los respetos)
"¿Cuando quedamos tío?"
Bueno, pues aquí he aprendido e incorporado una variación elegante a la par que discreta
"¿Cuando quedamos galán?"

Y podría seguir con muchas otras que he incorporado como "perras", "pito", "mallo", "impelte" y muchas más que no puedo recordar. Acabo de recordar que cuando rondas a una chica, "festejas" con ella. Para los interesados, echen un vistazo a esta página con modismos de la zona.

No es una entrada muy friki, pero ya tenía yo ganas de contar algo similar por acá.
Y como no hay mucho más que contar, a la cama que me voy...

¡Vengapues!

viernes, 18 de septiembre de 2009

Carta abierta a los Juegos de Rol en vivo

Estimados Juegos de Rol en Vivo (en adelante ReV),

Llevamos ya cuatro años conociéndonos el uno al otro y debo decir que lo nuestro ha ido decayendo. Cada vez más me doy cuenta de que algunos viejos amigos tenían razón.
En el fondo no eres más que una excusa para molarse.

Esta bien, esta bien, reconozco que en su día me apasione un poco. Pero fue un capricho y ahora lo comprendo. No es lo mismo. Ya no veo las virtudes que vi en su día, y si todos tus defectos.

Recuerdo que el primer vivo que jugué fue “Kremlin”, en mis primeras TdN, las del 2006. Y se me dio tan bien, que en esas mismas TdN repetí la experiencia, con “Futurama”. Interpretar a Zapp Brannigan fue increíble y muy divertido. Al menos en aquella primera ocasión.



Después seguí jugándolos siempre que pude. Coronel de las SS en un campo de concentración, colaboracionista de los replicantes, vaquero romántico y soñador, policía de asuntos internos incestuoso, viejo militar inglés retirado... No se me daba nada mal y sin presunción, afirmo que casi siempre tendía a conseguir todos mis objetivos. Al final hasta quise escribir uno, y parí la estructura mayor de “La fiesta del descompromiso”, más conocido como Monkey Island, y que Isil, productora del mismo, ha desarrollado finalmente mucho más que yo.



Pero todo se acabó. En estas TdN me he ido dando cuenta.
Mis quejas contra ti son variadas. Para empezar cualquier parecido con los juegos de rol que ya conocía no fueron más que vagas casualidades formales. En realidad no te pareces a mi viejo y buen rol de mesa, al que tanto echo de menos y que tan poco practico últimamente.

El rol de mesa (en adelante ReM) es cooperativo, o al menos debería serlo. Ni siquiera es un enfrentamiento del Master contra los jugadores, como algunos master tienden a interpretar. Es un todos contra el mundo. Es un “seamos amigos, complementémonos y acabemos con ese cubil de un primigenio”.
Tu no. En los ReV, todo el mundo guarda un secreto oscuro y sórdido, una intención oculta y si trabaja con los demás, suele ser, en el mejor de los casos, para joder a un tercero. Y casi siempre, en realidad lo que quieres es utilizar al susodicho.



En el ReM, el espacio es infinito. No existen limites espaciales, y puedo estar en Chicago, pero coger un tren a Washington, o una diligencia a Tombstone, o un cohete a Puerto Cydonia, en Marte.
En los ReV, casi siempre el espacio esta severamente confinado. A un máximo de dos o tres salas.

En el ReM, hay una progresión temporal. Uno tiende a construir personajes ricos casi de la nada, y por lo general, personajes que salen de uno mismo, con lo que se implica más en su desarrollo y en redondear su historia.
En el ReV no es más que el amor de una noche caliente. Te lo encuentras, le preguntas su nombre, le usas durante unas horas y luego lo sueltas como un papel arrugado, que apenas si recordaras a la mañana siguiente. No recuerdo el nombre de mi primer personaje en un vivo, pero si recuerdo el de mi primer personaje de una partida de rol.
Cierto es que existen juegos donde se conservan los personajes de partida en partida, pero suelen ser eventos ya muy delimitados, de gran “presupuesto”. Algo así como superproducciones de ReV. También es cierto que estos son los menos.



En el ReM, tienes la opción de parar a discutir una cuestión oscura, y la interacción se realiza con un master por cada seis jugadores. Creo que tendrás suerte si en un ReV solo se duplica dicha proporción, y mientras el master atiende una duda, la acción sigue a su alrededor. Por cierto, un master que solo es consciente de una parte limitada, muy limitada de lo que se habla o conspira en la historia. No puede escuchar todo lo que hablan o conversan entre si los jugadores. Es más un trabajo anárquico, una casualidad estadística que un verdadero trabajo del master el que sucede en los ReV.

Luego está la función social. En realidad los ReV son una excusa para conocer chicas frikis. ¿Que más da que el personaje que me toca interpretar odie a aquella chica de allí? Me tiro toda la partida hablando con ella y mirándole las tetas.

Y de interpretar los personajes, mejor ni hablamos. Siendo sinceros resulta que casi siempre lees el personaje con solo un par de minutos, te quedas con un lema básico de entre todos tus objetivos y olvidas la mitad de los datos importantes.

La guinda es el factor carnavalesco. Y eso que al principio casi nunca me disfrazaba. Una simple etiqueta me marcaba con el nombre de mi personaje y eso era suficiente. Ahora se han convertido en una norma lo de disfrazarse. Y lo peor es que el medio se ha terminado convirtiendo en el fin. La gente opta por los personajes cuyos disfraces les van a hacer más dignos de admiración. Y es admirable, pero no deja de ser un baile de disfraces. Y no era eso lo que me vendiste.

Recuerdo que Andres Santamaria, mi iluminado de cabecera, me dijo una vez:

“Todos los ReV son en realidad una partida de Vampiro.
Tu grita en medio de uno ¡Caza de sangre! Y veras lo que pasa”


Y es que la conclusión es clara. No se hacen más que para molarse. No se juegan más que para molarse todavía más.

Y a menos que Mel me descubra vía “House of the Blooded” (opinión en TdH) y su adorado John Wick, una nueva manera de jugarlos que se acerque más a lo que busco en el juego de rol, lo cierto es que creo que desde hoy, no volveré a acercarme a una partida de ReV, a menos que exista una razón de verdadero peso o el personaje me motive especialmente. O sea... seguiré echando una mano a quien me lo pida, seguiré asumiendo los personajes que me ofrezcan los amigos (su confianza es un orgullo para mi), pero en las colas de las TdN me pueden esperar.
Vamos, que me convierto en un divo de esto. Que asco me doy.


Y ya sin más, recibe un cordial abrazo.
Te deseo una larga y fructífera existencia, pues el hecho de que a mi no me convenzas no quiere decir que desee que no existas. Hay mucha gente por ahí que te adora y os deseo lo mejor.

Que os divirtáis.

sábado, 5 de septiembre de 2009

“Arrastrame al Infierno” y otro lema vital

Querido sobrino Gobbo:

No si ni el tiempo que ha pasado desde que me senté por ultima vez a poner a parir una película que hubiera visto. Mucho y creo que en gran medida ha sido solo vagancia, falta de tiempo y encima, el poco que tenía libre, dedicarlo a cosas que realmente no eran merecedoras de tal inversión. También estuvo mi cabeza. No creí, después de muchas criticas, ser una persona que pudiera dar una opinión autorizada de si algo es bueno o no. ¿Que se yo de fotografía, aparte de distinguir bien los colores más allá de la capacidad de un varón normal (que son como las tarjetas EGA de 16 colores)? ¿Que se yo de montaje, vestuario, interpretación, más allá de lo que cualquier espectador más o menos asiduo de las salas de cine?

Si seguía por ese camino, terminaría viendo películas de arte y ensayo, hablando de Truffat como si fuera mi dios y llevando unas grandes gafas de pasta. Y charlando/asesorando en la FNAC.

Es decir, que este largo periodo de ausencia ha sido en parte motivado por otro de mis laberintos mentales, que tanto me hacen charlar conmigo mismo y que tanto me hacen sentir inútil y carente de sentido. Estos periodos suelen coincidir con el otoño y la primavera.

Pero durante las vacaciones, aunque no vi todo el cine que me hubiera gustado (de hecho al cine no fui más que una vez, a ver "UP", algo que todos deberíais hacer), si que vi algunas. De los hermanos Marx cayeron cuatro, y con Sergio aun me vi algunas más, entre ellas "Ratatuille". Como peli de animación es sencillamente genial, como casi todo lo que hace Pixar, pero el personaje que me deslumbró fue el falso malo malísimo, Anton Ego, que después de su epifanía culinaria final, expresa con palabras lo que yo, pobre escribidor, no consigo hilar.

"El trabajo del crítico es sencillo en más de un sentido. Arriesgamos muy poco, y sin embargo usufructuamos de una posición situada por encima de quienes someten su trabajo y su persona a nuestro juicio. Prosperamos gracias a nuestras críticas negativas, que resultan divertidas cuando se las escribe y cuando se las lee.
Pero la cruda verdad que los críticos debemos enfrentar es que, en términos generales, la producción de basura promedio es más valiosa que lo que nuestros artículos pretenden señalar."

Esas palabras cambian el sentido de mi intención a la hora de hablar de películas, desde un punto de vista más humilde. Me colocan en mi sitio, como simple aficionado. Y recordando lo que solía decir mi abuela, que a colación, convierto en lema vital:

"Si no puedes decir nada bueno, mejor no digas nada, que de callar no se arrepintió nadie pero si de una palabra dicha a destiempo"

A partir de ahora, solo dedicaré mi tiempo y mis entradas a películas que pueda recomendaros. Sin puntuación. Solo un "Id a verla", que hasta puede que omita, pues se puede dar por sobreentendido.

Y la primera película que recomiendo con este nuevo estilo recién estrenado es...

"Arrastrame al Infierno"

¡¡CUIDADIN!!
¡¡PUEDE QUE TE CUENTE COSAS DE LA PELICULA QUE NO QUIERAS SABER POR ADELANTADO!!
¡ESTAS AVISADO!

Sam Raimi ha sido y posiblemente será mi director favorito de terror. Recuerdo, que con diez o doce años, escuché a mi tío Ramón decir que había visto con un amigo una película en el videoclub de dicho amigo y que cuando otro vinieron a buscarles, dieron golpes en la puerta de cristal y que casi se les escapa el corazón por la boca. El título de aquella película fue "Terroríficamente Muertos".


En aquellos días, ir a los videoclubs era algo que se solía hacer con frecuencia. Tener un VHS era mejor que tener intenne, y si te dejaban solo y había poca gente, podías echar un vistazo rápido a escondidas de las portadas de la sección que tenía los títulos más interesantes para un preadolescente.
Recuerdo que después de oír aquello, busqué el video en mi videoclub y la portada me hizo tener un escalofrío. Una calavera humana, con los ojos bien frescos mirándome de reojo. La solté enseguida y me fui a casa.


Uno o dos años más tarde, en la vieja Antena 3, un espacio mítico pero fenecido en las garras de la cuota de pantalla, Noche de Lobos (según Wikipedia, ocurrió el 21 de octubre de 1990… mi memoria no me engaña entonces), ponía todos los domingos, maldita la hora, una película de terror para nuestro goce y disfrute. La casualidad, y un lunes festivo hizo que mis padres, vaya usted a saber porque, me dejaran quedarme a ver la película que tocaba... "Posesión Infernal". Vaya momento.

En aquella ocasión creo que no pude terminar de ver la película, porque me pareció demasiado fuerte. Demonios voladores, un sitio apartado de todo y de todos, un bosque violador de mujeres, el Libro de los Muertos, también conocido como Necronomicon, la posesión de las cosas inanimadas, la mutilación y asesinato de los seres queridos... y Ash, naturalmente.

Supongo que uno se vuelve friki en muchos momentos de su vida. Si es así, este fue uno de los más importantes.

Sam Raimi me sedujo por su utilización del humor en las películas de terror. El humor es poderoso, porque nos ayuda a vencer el miedo. Es como un analgésico que nos permite continuar, no importa lo duro que nos asusten. Después la carrera de este director siguió por otros derroteros, para finalmente, acabar en los brazos de la comercialidad absoluta con "Spiderman", de la que ha firmado 3 entregas, y ya tiene apalabrada hasta la quinta. Si, la quinta. Por un lado es algo positivo, porque nos brinda un tipo de calidad detrás de los proyectos del trepamuros (a pesar de que “Spiderman 3” sea algo más que mejorable), pero por el otro nos aleja a Sam Raimi de las pelis de miedo que es lo que realmente parece que se le da bien y en las cuales tiene un estilo inconfundible e inimitable.

Bueno, sin saber muy bien como ni de donde habrá sacado el tiempo, aquí se presenta el señor Raimi con una nueva vuelta a su genero favorito, el terror, con una historia muy interesante. Una chica joven llamada Christine Brown, que ha luchado para tener lo que tiene (trabajo, novio, tipazo), está a un paso de convertirse en la subdirectora de su oficina, en dura pugna con un trepa enchufado que pretende el mismo puesto que ella. Para ello se ve en la tesitura de tomar una decisión difícil, y la casualidad hace que la decisión difícil sea joder a una vieja señora rumana gitana, la señora Silvia Ganush, que va a perder su casa por no pagar la hipoteca. Puede darle un aplazamiento, pero para ser banquero hay que demostrar no tener alma, ¿verdad? Eso la lleva a tomar la decisión de hacer la puñeta a la vieja y desagradable señora, cometiendo un error que cualquiera se cuidaría de cometer... y es que no se puede joder a una bruja sin pagar las consecuencias. Y menos en una de miedo.

La señora, con muy mala hostia, maldice a la pobre banquera y desde ese momento la acosará un tipo llamado Lamia, pero que más parece el mismísimo diablo en persona, con toda la parafernalia de cuernos, aspecto de macho cabrío, mal beber en general y falta de sentido del humor, olor a azufre y suelos abiertos a las fosas ígneas del fondo de la tierra. Tiene tres días, durante los cuales, el Lamia se divertirá torturándola y acojonándola. Por si el lamia flojea, también está la vieja para que nuestra pobre protagonista no baje la guardia. Y pasados los tres días, el Lamia la arrastrará al infierno, de donde no la sacará ni John Konstantine.

La película es sencillamente es-tu-pen-da. Al principio, tras un breve pero intenso preludio en el que nos hacen ver lo que le sucede a otra victima de la Lamia, todo comienza tranquilo. Chica mona, banco, aspecto de ser los años 80 por aquello de asciende pisando cabezas... y en cuanto las uñas corrompidas de la vieja comienzan su rítmico tamborileo sobre la mesa de la protagonista, se acabó la paz. Ya no habrá descanso hasta el final de la película. Raimi entonces empieza por el asco, el miedo a la ancianidad, a volverse viejo, dientes postizos, vergüenza ajena... luego da paso al miedo a lo desconocido con cosas que parecen tener un comportamiento inteligente, miedo a ser asaltados, miedo a ser golpeados, violencia... miedo a lo sobrenatural, miedo a los insectos, a la sangre, incertidumbre de si lo que pasa es real, miedo a no ver la fuente de nuestros males, miedo a la oscuridad, a los ruidos fuertes, a los extranjeros, a las costumbres extrañas, a la muerte, vuelta al asco, ancianidad y fluidos corporales, miedo a fracasar en sociedad, a hacer el ridículo... la protagonista se va hundiendo, puede que demasiado rápido, en la espiral de locura al cual le lleva el acoso del Lamia, y toma decisiones difíciles. Primero deberá sacrificar un inocente animal... más tarde tendrá que decidir si hace cosas mucho más crueles por salvarse.

Cerca del final de la película, Raimi comienza a recurrir a las bromas, con una escena digna de Rasca y Pica (¡yunques en la cabeza!), auto homenajes con los demonios voladores encarnados en seres humanos, de caras deformadas, voces de ultratumba y dientes con muy mala hostia, cosas que toman vida... ya dijo Guy de Mauppasant que hay pocas cosas más aterradoras que ver como los muebles del cuarto comienzan a desfilar en formación mientras uno escucha como las flores del parterre se ponen a cantar (citando de memoria). Dios, que gafapasta ha quedado esto último. Pero si no conocéis a Guy de Mauppasant merece la pena leer un poco.

La escena final en el cementerio, lloviendo, parece filmada en la misma Transilvania y no en una ciudad americana del siglo XXI. La lluvia calando la ceñida camiseta de la protagonista me hizo recordar el momento Miss Camiseta Mojada + Bondage de Kristen Dunst que nos regalase el director en "Spiderman 2" (solo esa escena ya pagaba la entrada). Solo objeto el color, que también en esta ocasión debería haber sido blanca. Y más fina.

Quizás lo peor, sin ser muy malo, sea el final, que es excesivamente previsible. Si lo hubiera cambiado totalmente, hubiera sido un golpe maestro, porque todos estaríamos diciendo "¡se lo que va a pasar!" y de repente nos quedaríamos con cara de idiotas. Pero es una película que te lleva hasta el final cumpliendo lo que pretende, que es dar miedo. No es larga, los actores están bastante bien (si os suena la protagonista, Alison Lohman, es porque la visteis en “Big Fish”, haciendo de la joven señorita Sandra Bloom), el uso de cámara es muy bueno, sin sustos de pacotilla, o casi ninguno, todo a base de tensión, sombras que avanzan despacio, regodeándose, y ambiente, algo que solo se logra con una buena narración y no con cosas que se mueven rápido y cámara de videoclip.

Como curiosidad, diré que el actor fetiche del señor Raimi aparece a los cinco minutos de película. Parece mentira lo bien cuidado que lo tiene. Ya debe de valer un fortunón.
Lo que me sorprendió, negativamente, fue la ausencia de Bruce Campbell, que es un fijo en casi todas las producciones de este director.

Cine friki pero del bueno, y ahora a esperar las nuevas entregas terroríficas de Sam Raimi, que promete revisitar la trilogía de Ash (con una revisión de la primera, Evil Dead, y un Evil Dead IV en proyecto), y también escuché el otro día en una entrevista a Bruce Campbell que posiblemente participaría en la segunda parte de "Jason VS Freddy", que pasaría a titularse "Jason VS Freddy VS ASH", adaptación de un comic en serie entregas, que iré a ver SI o SI. Lo que ya sería genial es que Sam Raimi se hiciera cargo del proyecto.

Naturalmente, ID A VERLA. Yo ya la he hecho un sitio en mi DVDteca.


Y sin otro particular que contarte, se despide de ti, tu tío Quaid el viajero