miércoles, 25 de febrero de 2009

¡Pregúntale a Tito Quaid!

Querido Sobrino Gobbo:

Se que una entrada como la que voy a proponer no puede sino ahondar en mi egotismo y egocentrismo, pero siempre me ha encantado plagiar. Y como le prometí a mi colaboradora, productora y amiga, Henar, le plagiaría la idea (que a su vez ella también plagió... y es que nada nuevo hay bajo el sol).

También deriva esta entrada del juego de las diez preguntas frustrado que siempre quise tener y nunca llegué a completar, y así me quito un poco el mono.

Y por último, creo que sería una buena manera de celebrar la entrada número 100 de esta bitácora...

Así que ya sabes, si te mueres de saber cual fue mi primer juego de rol, que me impulsó a disfrazarme en ocasiones más allá del ridículo o si tengo hongos en los pies de tanto caminar, no dudes en mandar tu pregunta como comentario a esta misma entrada.

¡Venga piltrafilla, seguro que la duda te corroe! Manda tu comentario y en ella la pregunta. No importa el tema, no importa lo personal que sea. Tu pregunta lo que quieras, que, como el señor Cruyff, yo responderé lo que me de la gana.


Si, piltrafilla...

Usease, cagon que no comenta.

De entre las miles de preguntas recibidas seleccionaré las diez más interesantes y las responderé sin ningún tipo de reservas.

Las respuestas, cuando me dé por escribir la centésima entrega de este diario de viaje público en pos de los frikis.

Recibe un cordial saludo sobrino.

P.D. A ver si las preguntas pueden ser frikis. Esta bitacora es sobre frikis, no olvidemos.

martes, 24 de febrero de 2009

How I met your friki... Mel.

Querido Sobrino Gobbo:

Sigo con mi decidido propósito de enmienda, y para ello, te mando una segunda postal esta semana, pero tampoco te me acostumbres. Y me dispongo a poner en blanco sobre negro una bitácora que hacia tiempo que ya me venia rondando.

Llevo una época de puesta al día en el tema de series. Tengo la desagradable sensación de que es un tema en el que no soy todo lo friki que podría ser, y siempre se puede ser más friki. Es frustrante que alguien me venga ilusionado, con los ojos haciéndole chiribitas, mientras me enlaza algo que conversábamos con un episodio muy bueno, según el, de Galáctica. O peor, de Stargate. Si bien esta última, y sus catorce (o más) temporadas creo que la perdonaré y renunciaré a la perfección friki (porque solo Alah es perfecto, como bien saben los manufactureros de alfombras persas), las demás más o menos comunes si son mi objetivo. He visionado ya de último todo lo que me quedaba de LOST (y atesoro la última temporada para vérmela del tirón), DeadSet, Heroes, No Heroics, Doctor Horrible, The IT Crowd, Monthy Pyton Flying Circus y hasta Cowboy Bebop. Pero hay una que ha sido un paso al lado oscuro del gafapastismo. Book Group.

Y en la vida, como en todo, hay que saber donde está el límite. Mi problema es, que no sabiendo muy bien donde me muevo, me dejé asesorar por un autentico gurú de los temas seriologicos y buen amigo mío. Book Group se coló de rondón en la lista de recomendaciones, y de hecho, nos vimos toda la primera temporada de Book Group (seis episodios, vivan las series inglesas) de una sentada en mi visita a Madrid de estas últimas navidades. Solo a una persona de su buen gusto le habría tolerado hacerme ver la historia de una americana en Glasgow que para conocer a alguien con quien follar, literalmente, funda un club de lectura al que acude un ganado que es para verlo, desde un ex-alpisnista parapléjico hasta un grupo de tres esposas de futbolistas, una inglesa, una sueca y otra holandesa (redios, si parece un chiste). Con erótico resultado.

Señoras y señores, pónganse en pie para saludar al carismático hombre sin carisma, a la lengua viperina de los vicios subculturales, al tipo que tarde seis años en saber su nombre, Angel, porque para todos siempre será su apodo.

How I Met Your Friki... MEL.


De Expocomic 2007


Pues lo cierto es que como lo conocí no lo recuerdo del todo. Si se seguro que fue a través de Aldhor, elemento que merecerá una pronta bitácora en esta sección, posiblemente al poco de hacerle una visita que tengo pendiente de hace tiempo.

El caso es que servidor se dejaba la pasta en un cibercafé (donde no había café), llamado Cibernet y que los frikis de Ávila recordamos y lloramos su perdida hará cosa de un año. El tipo que gritaba a los frikis, maltrataba verbalmente a los niñatos de la ESO que venían a acaparar sillas mientras veían como jugaba un colega (la evolución de la Mahou con seis vasos) y nos cobraba los abonos de precios abusivos era Aldhor. Un buen día, este tipo que al poco se hizo amiguete a medida que le reíamos las gracias (que remedio si querías que te colase algunos minutos de más en el abono), pues nos invito a la panda de habituales a una partida de rol en su casa, un piso de estudiantes compartido donde estudiaba (risas de lata) informática. Y como compañero de piso tenía a Mel, que fue el encargado de iniciar una partida de Leyenda de 5 Anillos.

Recuerdo como pocas aquellas sesiones que jugamos durante cerca de dos años. Los que acudíamos a la partida fuimos siendo cada vez menos, hasta que los habituales éramos Aldhor, Currete, Sergio y yo. Y el Narrador Mel, un tipo que era capaz de improvisar una partida más complicada que una miniserie de Chris Claremont (algo de lo que el muy perro se jacta) justo después de terminar una partida de cuatro horas. La riqueza de detalles, la falta de vacilación a la hora de citar eventos y nombres japoneses, relaciones entre ellos, y por supuesto, la acidez de sus comentarios, hicieron de aquellas sesiones inolvidables, y por desgracia, irrepetibles.

Pero hay algo que todos recordaremos especialmente, sobre todo gracias al sentido del humor que Aldhor le puso. El sistema de compra.

A ver si me consigo explicar...
Vas a la tienda. Pides fresones. Te los dan. Los pagas. Comes fresones. ¿Guay verdad?

Pues eso no es asi en Rokugan. No en el Rokugan de Mel, forastero.
Tu vas a la tienda. Pides una katana. Te dan una mascara femenina.
La miras.
Vuelves a pedir tu katana.
Te dan un bonito conjunto de jardineria +1. (ojo, +1)
Te cabreas con el master. Y vuelves a intentar comprar la katana.
Y te dan un pergamino de gran calidad.
Katana no tienes, pero regalos de emergencia para colocar, la leche.

El día en que Aldhor sugirió a Mel la posibilidad de abrir una tienda estilo el Corte Ingles en Rokugan me caí de la silla de la risa.

Aldhor: Voy a abrir una tienda...
Mel: Vale tio...
Aldhor: ¡Y la gente vendrá llorando! ¡Y me pedirán manzanas! ¿¡Y sabes que pienso darles!?
¡MANZANAS! ¡No peras! ¡No sandias! ¡Manzanas! ¡Pero seguro que se piensan que se las quitaré luego y salen corriendo!

Y más o menos, a grandes rasgos, este es el tipo que es capaz de llamarte a la cara cretino y hacer que te rías. Mi sensei en el arte de la ironía, la reencarnación hetero de Oscar Wilde. Y al que dios guarde muchos años para que los hados de la vida nos reúnan en cercanía a los que un día tan bien nos lo pasamos y volvamos otra vez a Rokugan, a contar historias de esas que siempre nos quedarán en la memoria. Me pido, obviamente, un ronin unicornio con reglas 2ª edición.

Y sin otro particular que tratar, se despide tu tio Quaid el viajero.
¡Un abrazo Mel!

P.D. Olvidé redirigiros a la bitácora de mi buen amigo.
Mel and the City

lunes, 23 de febrero de 2009

El Curioso Caso de Benjamin Button (opinión)

Querido Sobrino Gobbo:

El pasado sábado, domingo mejor dicho, muy de madrugada, camino de Murcia para una fugaz visita a Matsu en el día de su cumpleaños, Henar dijo una verdad como un puño. Me estoy volviendo muy perro a la hora de publicar nada.

Cuando uno adolece de defensa, no tiene nada que argumentar. Como mucho balbucear algo acerca de la longitud de mis entradas de bitácora, algo obvio, o de la calidad y estudiada composición que dedico, lo que veladamente se convierte en una critica a la calidad del que escucha o aquel con quien comparas tu trabajo. Que fácil se te pica Henarcica.
Bueno, puedo decir con la cabeza bien alta que este fin de semana he estado en la playa, aunque por lo pelos y en el ultimo momento. Historia para otra ocasión la que se queda por contar de mis desventuras con los GPS, del gigantesco apartamento en el que Elena nos acogió, las inmejorables vistas, el inspirador sol y la sinfonía del mar. Poco hicimos la verdad, salvo una partida de un juego alarmantemente afín a Maligno, que junto a Frikazo se dejaron caer la tarde del sábado, ver alguna película, discutir como siempre de cine y cancelar una partida cuidadosamente preparada. Os odio, que lo sepáis. Estuvimos muy vagos, pero quizás se deba a que lo he contagiado a los que me rodean.

Es tiempo de ir solucionando algo, y empezando por las bitácoras que tengo pendientes. Y si no recuerdo mal, creo que os debo el final de mi última sesión de cine. Después de salir de ver Valkiria, entré a ver una película que adoré y que por otro lado, acaba pasar a engrosar la lista de las grandes perdedoras de los Oscars. De las trece nominaciones, solo tres, muy técnicas, se han convertido en premio. Oscar al mejor maquillaje, dirección artistica y efectos especiales. Estoy hablando de





Una mujer agoniza por causas que no vienen al caso, en un hospital moderno de Nueva Orleans, justo en la víspera del azote del Katrina. Su hija espera a su lado el ya aceptado e inevitable desenlace. La anciana, cuyo nombre es Daisy, le pide a su hija que le lea un extraño diario. No es de su madre, sino de una persona que ella no conoce. Un antiguo amigo de su madre, además de una persona excepcional. Y no solo por lo excepcional de su nacimiento y apariencia.

Su nombre es Benjamin Button, aunque durante años, fuese solo Benjamin. Nació en la noche en que el mundo entero festejaba el final de la Primera Guerra Mundial, y entre los vítores y petardos de la fiesta, se ahogaron los gritos de agonía de su madre, que falleció al poco de dar a luz. El padre de Benjamin llegó tarde y abatido por la muerte de su esposa, contempló el deforme aspecto de su recién nacido, y en un arrebato de locura, lo tomo de su cuna con intenciones oscuras, redimidas en un ultimo momento. Pero incapaz de hacerse cargo de la criatura, no tanto por su posición económica, sino por su dolor, abandonó a la criatura en un lugar elegido casi al azar, pero que por fortuna, no pudo ser más adecuado. Una residencia para personas mayores.


Y es que Benjamin, aun siendo un recién nacido, salio del útero de su madre con el aspecto de un anciano decrepito que afronta sus últimos momentos de vida, con la piel arrugada, las manos y pies secos de artrosis, dificultades respiratorias, cataratas y los oídos inútiles. Un bebe anciano que no había de sobrevivir, pero que por sorpresa, parece hacerlo y mejorar día a día. Un pequeño anciano que es criado por su madre negra, su verdadera madre, en el ambiente mas adecuado probablemente para el. Es allí donde conoce a Daisy, la nieta de una interna, y donde el anciano niño afronta a la vez los primeros y últimos problemas que todos tenemos en la vida, juntos.


Pero día a día, se ve que Benjamin rejuvenece, y contra natura, su reloj interno lo acerca al aspecto que todos tenemos al nacer.


Esta premisa fantástica, enclavada en una narración absolutamente realista ofrece una película sencillamente maravillosa. Mientras estaba en el cine me dejé envolver por la historia y dejarme llevar por las posibilidades, algunas exploradas solo a medias, mientras disfrutaba del magnífico papel que interpretan sus protagonistas, todos ellos.


Brad Pitt, en el papel de Benjamin, hace tiempo que salió de mi particular "lista negra", en gran parte gracias al director de esta misma película, David Fincher, que nos entregó hace unos años el catecismo de toda una generación que sueña con volar los edificios de los bancos que nos han llevado a la ruina. Pero mejor no hablemos del Proyecto Mayhem. Recuerden la primera norma del Proyecto Mayhem. En esta película, romántica como pocas pueda haber hecho el señor Pitt, se desenvuelve formidablemente bajo capas y capas de maquillaje. En una actuación que nos lleva hasta su adolescencia (cronológicamente inversa), combina gestos infantiles con un cuerpo de viejo, aunque posteriormente su actuación disminuye en merito.
Por otro lado, la digitalmente juvenil Cate Blanchett encuentra los registros en cada escena para parecer una adolescente temerosa, joven e inquieta, madura e interesante y finalmente, anciana y digna. Otros personajes como la madre adoptiva Queenie, interpretado por Taraji P. Henson y nominada al oscar como mejor secundaria, el capitán de barco Mike (Jared Harris) y el filosófico pigmeo que Benjamin conoce en su "juventud" (Rampai Mohadi) tienen sus escenas memorables.

El guión, adaptado de un cuento de Scott Fitgerald, es limpio y nada confuso, otorgándonos una narración que por momentos me recordaba a "Big Fish" y a "Eduardo Manostijeras". En particular a la primera parece deberle mucho narrativamente, por el hecho de contar la vida de un hombre a vistazos mientras se regresa a la agonía de un progenitor. Y me di cuenta por varias escenas de lo mucho que la narración de Scott Fitgerald ha influido sobre una de mis novelas favoritas, "Hyperion", donde vemos algunas de las escenas aquí representadas, como la historia de Rachel que vuelve a su nacimiento revertiendo su reloj biológico, la angustia de los últimos años de vida en que literalmente, olvida todo, o mejor dicho, des-aprende todo. Tambien los encuentros amatorios entre Siri y el abuelo del cónsul a lo largo de la vida de esta y pequeños lapsos en la de el, debido a las paradojas temporales producidas por los viajes relativistas. La muestra de como la edad los separa. Y lo poco que importa.

El directo, el señor Fincher, apunta otra emoción a su lista de demostraciones, después del desasosiego que produjo "Seven", la intriga de "The Game" y la locura de "El Club de la Lucha". Solo que aquí no sabría que emoción elegir, y aunque el tema de la película es la muerte, si que se que es una emoción positiva. Porque es una película sobre la muerte, sobre el único y gran tema que gira en torno al ser humano. Que sabemos que nos vamos a morir y de lo mucho que eso nos asusta. Y sin embargo, en esta película nos aproximamos a ella desde un ángulo no diría que esperanzador, pero si al menos no es resignado. La muerte está ahí y es parte de nuestra vida. Es su final. Si el final de la vida fuera el nacimiento, eso seria lo aterrador. La Muerte no es nada, solo el otro paréntesis, y por tanto, parte de nuestra vida.
El señor Fincher narra de forma fantástica y fantasiosa muchos de los pasajes de la historia que de realidad parecen pasar a ser fabulas, culminando la historia en un emocionante y durísimo, a la par que esperable, final.


Nota excelente para una fotografía que evoluciona con la época, no solo en su aspecto granuloso, sino también en los colores, que se hacen más variados y alegres, a la par que apagados, a medida que Benjamin se acerca a su juventud y por ende, a su muerte.

La música es adecuada pero no saque ningún tema rebotando en mi cabeza. Aunque quizás ese sea parte de su merito. El maquillaje y los efectos especiales, están a la altura del premio que han recibido, así como el vestuario y la ambientación de cada epoca. Si bien debo decir, que ciertos efectos especiales tenían aspecto "sintético". Y dados los medios que se tienen hoy en día, no deja de ser un fracaso.


Un historia, en resumen, emocionante, bonita, divertida por momentos y dura.
Pero es que la vida es dura.
Como dice el pigmeo... venimos a estar mucho tiempo solos. En especial los que son diferentes.

Conclusión: 9 de 10. Ya tiene un sitio reservado en mi DVDteca. En edición especial.

domingo, 15 de febrero de 2009

Valkiria (opinión)

Querido Sobrino Gobbo:

A ver si me sigo acordando de como se hacía esto de hablar sobre una película. Lo cierto es que ha pasado tanto tiempo desde la última vez que temo haber perdido practica... como en tantas otras cosas.

El caso es que este pasado fin de semana, me dio por no pasar otro fin de semana más a solas en mi casa y me encaminé a casa, a Ávila. Sergio estaba ya rumbo a México y yo con pocas ganas de tirar de teléfono. Era un finde de relax, a pesar de la paliza de tener que conducir cinco horas para ello. Tenía un libro que estaba finalizando y que finalicé, "El guardián entre el centeno", que leía más por morbo que por otro tema, porque el libro es un tostón odioso. Se lo juro. En serio (parafraseando al protagonista, que todo lo odia en serio). Para colmo, ni siquiera tengo ganas de cometer un magnicidio.
También llevaba mi mini portátil, flamante y totalmente superfluo, con la esperanza de conseguir conexión a Internet en alguna red "pardilla". Desgraciadamente, la gente ya suele estar bien informada. Por tanto, sencillamente lo usé para comenzar a escribir un pequeño modulo que tengo la esperanza de poder montar algún día, pues es una idea que hace poco comenzó a rebotar en mi mente.

Pero con eso apenas llenaba unos ratos. Mi sobrino Enrique y su regalo (un bombo artesano de Calanda), llenaron otros, pero el muchacho tiene una rutina en la que un tío más lejano que Balki Bartokomus que aparece solo de mes en mes tiene poca cabida.

La tarde del sábado se aproximaba ominosa. Sin nada mejor que hacer, la casa vacía porque mis padres y demás familiares si iba a celebrar el día de los enamorados y yo sin nada que hacer en tal fecha para no variar, decidí que era tiempo de una nueva sesión que suelo denominar...

Dias de Cine

Que a diferencia del tostón de programa de la tele, consiste en arriesgar a divertirse viendo una película tras otra, mientras se puedan concatenar. Y en mi caso fueron dos. Y de la primera voy a hablaros.





El antaño exitoso ejercito alemán cosechaba derrota tras derrota. Ya no era 1941. Era mediados de 1944. Stalingrado había caído, y con el, todo el 6º ejercito alemán. Donde antes era un ejercito a la ofensiva, ahora solo había tropas que buscaban posiciones de defensa, tanto en el este, como en Italia. Los aliados habían desembarcado en Normandía y habían consolidado la cabeza de puente. Pronto, la única pieza psicológicamente relevante que había capturado Alemania, París, sería liberada. Su aliado italiano cosechaba derrota tras derrota, en una sangría de efectivos que solo la orografía italiana conseguía paliar en alguna medida.

Alemania, obviamente, iba a perder la guerra. Pero aquello fue obvio desde mucho tiempo atras.

La pelicula comienza con la declaración de intenciones del Colonel Claus von Stauffenberg, interpretado por Tom Cruise. Escribe en su diario su indignación como militar y como aleman por las atrocidades que los afectos al movimiento nazi cometían con la población civil, los prisioneros y los judíos. Algo con lo que ya no podía seguir indiferente.


Un ataque aliado mientras repliega a sus hombres en Tunez le deja muy mal herido en la batalla del paso de Kasserine, lo que le provoca la amputación de toda la mano derecha, el anular y el meñique de la izquierda y la perdida del ojo izquierdo.

Por otro lado, somos testigos de alguno de los intentos de asesinar a Hitler. El Mayor-General Henning von Tresckow, tiene uno de los mayores golpes de mala y buena suerte, al no funcionar su bomba que estaba destinada a volar el avión en el que volaba el Führer de regreso a Berlín en una visita relámpago al cuartel general del frente oriental, y ademas, no ser descubierta y milagrosamente recuperada.

El Mayor era uno de los afectos al movimiento disidente que habían aglutinado a su alrededor el pragmático exjefe del Estado Mayor (OKH), que dimitió al consumarse la invasión y anexión de Checoslovaquia, y el Alcalde de Leipzig de 1930 a 1937, el Dr. Carl Goerdeler. Todos ellos buscaban la manera de reemplazar el estado nazi por un gobierno de transición que propiciase una paz , o al menos, una tregua, que evitase la hecatombe en Europa.

Los conspiradores.


Desgraciadamente, aparte de ellos mismos, pocos son los apoyos internos que hay en Alemania, bien sea por cobardía o por convicción en la causa nazi. Y la Gestapo les sigue la pista, lo que provoca que algunos de sus efectivos caigan, propiciándose una necesaria renovación de algunos de los puestos claves en la conspiración. Y ahí es donde contactan al maltrecho Stauffenberg, que tiene una idea genial.

No necesitan tropas para tomar el poder, porque las mismas tropas afectas al nazismo serán las que les permitan defender la causa del estado de sus enemigos. Las SS. Que van a cometer un atentado y van a matar a Hitler.

Van a hacer uso de la operación Valkiria, concebida inicialmente para defender al Reich de una sublevación interna o de un ataque terrestre a Berlín.

Una película polémica por su contenido desde su concepción que lamentablemente, no ha pasado de una más del montón de las películas sobre el periodo histórico que se han grabado en los últimos años. Uno aun diría que han llegado tarde a la moda.

Lo primero que llama la atención es la intención moralista de dar a los conspiradores una aureola de héroes abnegados. No voy a ser yo quien les niegue el par de huevos que había que echarle para operar desde dentro contra uno de los regímenes más totalitarios y abyectos de la historia, pero también es cierto que sus motivos eran más cercanos a la preocupación por el destino de Alemania (loable, desde luego) que por el destino de los derechos humanos. Pero esta es una apreciación personal. Ademas, esa intención parece disiparse después de que Tom Cruise cierre el diario en Túnez, por lo que la película no se hace empalagosa en ese sentido.

La recreación histórica es muy acertada y atendiendo a la documentación que sobre el atentado he consultado (recomiendo la enciclopedia que hace unos años publicó ABC, fascículo 67, monográfico sobre este atentado), se han ceñido bastante a los hechos.



Uno de los méritos más acertados de la película es su capacidad de llevar el suspense y la incertidumbre en todo momento y no decaer a pesar, de que todos (o al menos casi todos) los que vimos la película sabíamos que aquello no terminaba bien. A todos nos hubiera gustado que la bomba se hubiese colocado bajos los mismos cojones de Hitler y que fueran encontrados uno en el Báltico y el otro en la sopa de Stalin, pero desgraciadamente, este tipo tenía suerte, estrella o un pacto con Lucifer. De aquel atentado, aparte de cuatro oficiales muertos, Hitler, Jodl y Keitel (los premios gordos presentes), salieron solo con heridas leves. Al menos físicamente. Mentalmente el Führer quedó si cabe más convencido de su carácter divino y extremó su locura y métodos.

La recreación histórica es muy correcta, algo que ya no debería de sorprendernos, porque estoy seguro de que a estas alturas, si quisieran, algunos estudios de Hollywood podrían pertrechar un ejercito de 200.000 hombres a la moda de 1939 en Polonia, con sus divisiones acorazadas y apoyo aéreo incluido. Si se trató de efectos especiales, doble merito porque no me di cuenta de ello.

La fotografía no trabaja en demasiá. No vi nada que me asombrara ni escenas que me impactaran por su colorido o tratamiento. Si que me gustó la inclusión de "La Cabalgata de las Valkirias" de Wagner, que ya escuchásemos en "Apocalypse Now". En esta ocasión no durante un ataque americano, sino, supongo, durante uno ingles (dado que los americanos se ocupaban del bombardeo diurno y los ingleses del nocturno, pero esto es una suposición).

Las actuaciones están conseguidas, pero no dejan mucho lugar al virtuosismo, dado que la mayor parte de la película recae sobre los hombros de Tom Cruise, que aunque no es tan malo como dije en tiempos pasados, siempre sera un actor medio. Se ha sabido rodear, eso si, de buenos actores, como el cameo de Kenneth Branagh, que parece que tras interpretar a Reinhard Heydrich, segundo al mando de las SS hasta 1942, en la muy recomendable Conspiracy, también el acertado papel Terence Stamp, en la piel del General Beck, y Bill Nighy casi irreconocible en la piel del General Olbritch. También encontramos a otro "exnazi" cinematográfico como Christian Berkel, a quien ya encontrásemos en la fantástica "El Hundimiento", si bien, su interpretación es permanentemente fría o sufridora.

En el aspecto musical, pocas cosas quedan en la memoria del espectador después de escuchar el grito final del Coronel Stauffenberg...

"¡Por nuestra sagrada Alemania!"

Y ya, nada más. No es un crimen de película, pero si creo que es perfectamente ignorable.
En cuanto a las conclusiones políticas o históricas, recomiendo mejor leer algún buen libro sobre el tema y comprender como los hechos y el sacrificio de estos hombres (la purga derivada de este suceso costo la vida a más de 700 personas), no habría cambiado nada.

Desde la Conferencia de Yalta, el destino de Alemania estaba escrito y desgraciadamente, ya nada podía parar la brutal, sin entrar a valorar si merecida o no, venganza que sufriría en sus carnes el pueblo alemán después de 13 años de nazismo.

Conclusión: 6,5 Históricamente rigurosa, entretenida, pero falta de alma. Considerar solo entretenimiento, no una clase de historia.

P.D. La próxima bitácora, sobre la segunda película que vi sacrificando la cena...
"El Extraño Caso de Benjamin Button". Y aun hubiera sacrificado el desayuno y la comida.

domingo, 8 de febrero de 2009

Comorl? (II)

Querido Sobrino Gobbo:

Recuerdo que hice una entrada que quería venia a ser una copia de WTF? de Microsiervos y no volví a hacer ninguna. Bueno, por darle sabor mas patrio, le otorgo un nombre chiquitistani, que le va mucho mejor.

Pero ayer, en plan macho machote, me dio por ir a comprar andando al "centro comercial" (muy entrecomillado) del pueblo mientras nevaba... que uno es de Ávila. Y aunque pocos, algunos escaparates vi de camino. Y esto no pude evitar fotografiarlo.



¡Con calefacción! La putada es que te tienes que registrar en industria porque es diésel, pero el consumo es mínimo y casi nunca tienes que llamar a los del gasóleo.

Y esta otra lleva a la puerta de mi casa desde antes de irme a Polonia creo yo... tenía una foto mejor, cuando el papel aun no había soportado las inclemencias del tiempo. Pero aun se puede leer, aunque he tenido que "repasar" un poco las letras, sobre todo las de abajo, y debido a la pérdida de papel, parte se ha perdido. Por si acaso, abajo transcripción.



"SE REGALAN CACHORROS. SI ESTÁIS INTERESADOS LLAMAR AL TEL:
###-##-##-#

¡QUE FALTA UN NUMERO!
COÑO
QUE PASA QUE ES UN CHIWAWA (no se como se escribe)"

Impagable el tono agresivo moderado al final por la consciencia de su propia falta de ortografía... y es que ya lo dijo nuestro señor...

el que este libre de pecado,
que vuelva a mirar,

y luego,
que tire la primera piedra...
¡si tiene cojones!

(Biblia de Chuck)

P.D. Hemos sobrepasado las 20.000 visitas, casi todas ellas en busca de porno u otras cosas que no tienen nada que ver con esta pagina, pero que diablos, son 20.000 visitas en poco mas de año y tres meses. Ahora el proximo objetivo es llegar a las 20.000 diarias.

lunes, 2 de febrero de 2009

Lemas Vitales (XXII y XXIII)

Querido Sobrino Gobbo:

La vida son decisiones y decisiones he estado tomando estos días. Siii, ya se que dije que nada de exhibicionismo sentimental en esta bitácora, pero tampoco voy a hacer una revelación demasiado trascendente. Solo decir que lo malo de tomar decisiones es que a veces no son las que nos gustaría o no tienen el resultado que desearíamos. Sin embargo, hay que tomarlas y aunque no pletórico, si nos encontramos más tranquilos. Y hace días que prometí a cierta persona que se encontraba en un trance similar al mio que le dedicaría uno de mis lemas vitales.



"El mundo es un lugar terrible y por muy duro que seas es capaz de arrodillarte a golpes y tenerte sometido permanentemente si tu no se lo impides. Ni tú, ni yo ni nadie golpea más fuerte que la vida, pero no importa lo fuerte que golpeas, sino lo fuerte que pueden golpearte. Y lo aguantas mientras avanzas. Hay que soportar sin dejar de avanzar, así es como se gana."
Rocky Balboa, en la película del mismo nombre (es decir, para entendernos, Rocky VI).

Y con eso podría dejar la cuestión zanjada. Pero hoy es una fiesta friki, que para mi vergüenza, debo de reconocer que habría pasado por alto si no fuese por ciertas bitácoras profesionales que sigo con fidelidad, como es La hija del acomodador.
Y es que hoy es 2 de febrero, amigos, y en Punxsutawney (¡y yo que siempre entendía Miskatonic!), Phil la marmota predice todos los años si habrá o no seis semanas más de invierno. Y eso nos lleva a una de las mejores películas de todos los tiempos, y no solo hablando de las frikis, "Atrapado en el tiempo", de la que no hablaré porque en la bitácora antes referida han hecho una entrada mucho mejor de lo que yo sería capaz de hacer.

Como homenaje, mientras hacía mi sesión de gimnasia de todos los lunes, me he visionado la película en DVD, uno más de los centenares de objetos que me hace ser el oscuro objeto de deseo de ciertas mujeres frikis que me quieren solo por mi frikiteca. Que sepáis que lo se.
Bueno, a lo que iba. El caso es que atento a los diálogos, y sin saber escoger cual es el mejor para homenajear la cinta, de repente he sentido que yo era Phil y Rita hablaba de mi... lo cual no deja de ser una demostración más de que el dialogo en cuestión me es enteramente de aplicación. Y es que sospecho desde hace tiempo que me presto demasiada atención a mi mismo. Y eso es algo que pretendo cambiar.



"- Nunca podría amar a alguien como tu Phil, porque tu jamas amarías a alguien que no fueras tu mismo.
- Eso no es cierto, ¡yo ni siquiera me gusto!"
Rita y Phil, en Groundhog Day.

Y sin más que contarte, me despido hasta la próxima.
Esperemos que el jueves tenga buenas noticias.
¡Eso si mañana no es hoy!
¡Desearme justicia! La suerte la necesitan otros.

P.D. Se me ha antojado un despertador como el de la foto... si alguien lo ve, que me lo haga saber, que me mande una foto de movil con precio o algo similar. Sabre recompensarles frikimente...