lunes, 23 de febrero de 2009

El Curioso Caso de Benjamin Button (opinión)

Querido Sobrino Gobbo:

El pasado sábado, domingo mejor dicho, muy de madrugada, camino de Murcia para una fugaz visita a Matsu en el día de su cumpleaños, Henar dijo una verdad como un puño. Me estoy volviendo muy perro a la hora de publicar nada.

Cuando uno adolece de defensa, no tiene nada que argumentar. Como mucho balbucear algo acerca de la longitud de mis entradas de bitácora, algo obvio, o de la calidad y estudiada composición que dedico, lo que veladamente se convierte en una critica a la calidad del que escucha o aquel con quien comparas tu trabajo. Que fácil se te pica Henarcica.
Bueno, puedo decir con la cabeza bien alta que este fin de semana he estado en la playa, aunque por lo pelos y en el ultimo momento. Historia para otra ocasión la que se queda por contar de mis desventuras con los GPS, del gigantesco apartamento en el que Elena nos acogió, las inmejorables vistas, el inspirador sol y la sinfonía del mar. Poco hicimos la verdad, salvo una partida de un juego alarmantemente afín a Maligno, que junto a Frikazo se dejaron caer la tarde del sábado, ver alguna película, discutir como siempre de cine y cancelar una partida cuidadosamente preparada. Os odio, que lo sepáis. Estuvimos muy vagos, pero quizás se deba a que lo he contagiado a los que me rodean.

Es tiempo de ir solucionando algo, y empezando por las bitácoras que tengo pendientes. Y si no recuerdo mal, creo que os debo el final de mi última sesión de cine. Después de salir de ver Valkiria, entré a ver una película que adoré y que por otro lado, acaba pasar a engrosar la lista de las grandes perdedoras de los Oscars. De las trece nominaciones, solo tres, muy técnicas, se han convertido en premio. Oscar al mejor maquillaje, dirección artistica y efectos especiales. Estoy hablando de





Una mujer agoniza por causas que no vienen al caso, en un hospital moderno de Nueva Orleans, justo en la víspera del azote del Katrina. Su hija espera a su lado el ya aceptado e inevitable desenlace. La anciana, cuyo nombre es Daisy, le pide a su hija que le lea un extraño diario. No es de su madre, sino de una persona que ella no conoce. Un antiguo amigo de su madre, además de una persona excepcional. Y no solo por lo excepcional de su nacimiento y apariencia.

Su nombre es Benjamin Button, aunque durante años, fuese solo Benjamin. Nació en la noche en que el mundo entero festejaba el final de la Primera Guerra Mundial, y entre los vítores y petardos de la fiesta, se ahogaron los gritos de agonía de su madre, que falleció al poco de dar a luz. El padre de Benjamin llegó tarde y abatido por la muerte de su esposa, contempló el deforme aspecto de su recién nacido, y en un arrebato de locura, lo tomo de su cuna con intenciones oscuras, redimidas en un ultimo momento. Pero incapaz de hacerse cargo de la criatura, no tanto por su posición económica, sino por su dolor, abandonó a la criatura en un lugar elegido casi al azar, pero que por fortuna, no pudo ser más adecuado. Una residencia para personas mayores.


Y es que Benjamin, aun siendo un recién nacido, salio del útero de su madre con el aspecto de un anciano decrepito que afronta sus últimos momentos de vida, con la piel arrugada, las manos y pies secos de artrosis, dificultades respiratorias, cataratas y los oídos inútiles. Un bebe anciano que no había de sobrevivir, pero que por sorpresa, parece hacerlo y mejorar día a día. Un pequeño anciano que es criado por su madre negra, su verdadera madre, en el ambiente mas adecuado probablemente para el. Es allí donde conoce a Daisy, la nieta de una interna, y donde el anciano niño afronta a la vez los primeros y últimos problemas que todos tenemos en la vida, juntos.


Pero día a día, se ve que Benjamin rejuvenece, y contra natura, su reloj interno lo acerca al aspecto que todos tenemos al nacer.


Esta premisa fantástica, enclavada en una narración absolutamente realista ofrece una película sencillamente maravillosa. Mientras estaba en el cine me dejé envolver por la historia y dejarme llevar por las posibilidades, algunas exploradas solo a medias, mientras disfrutaba del magnífico papel que interpretan sus protagonistas, todos ellos.


Brad Pitt, en el papel de Benjamin, hace tiempo que salió de mi particular "lista negra", en gran parte gracias al director de esta misma película, David Fincher, que nos entregó hace unos años el catecismo de toda una generación que sueña con volar los edificios de los bancos que nos han llevado a la ruina. Pero mejor no hablemos del Proyecto Mayhem. Recuerden la primera norma del Proyecto Mayhem. En esta película, romántica como pocas pueda haber hecho el señor Pitt, se desenvuelve formidablemente bajo capas y capas de maquillaje. En una actuación que nos lleva hasta su adolescencia (cronológicamente inversa), combina gestos infantiles con un cuerpo de viejo, aunque posteriormente su actuación disminuye en merito.
Por otro lado, la digitalmente juvenil Cate Blanchett encuentra los registros en cada escena para parecer una adolescente temerosa, joven e inquieta, madura e interesante y finalmente, anciana y digna. Otros personajes como la madre adoptiva Queenie, interpretado por Taraji P. Henson y nominada al oscar como mejor secundaria, el capitán de barco Mike (Jared Harris) y el filosófico pigmeo que Benjamin conoce en su "juventud" (Rampai Mohadi) tienen sus escenas memorables.

El guión, adaptado de un cuento de Scott Fitgerald, es limpio y nada confuso, otorgándonos una narración que por momentos me recordaba a "Big Fish" y a "Eduardo Manostijeras". En particular a la primera parece deberle mucho narrativamente, por el hecho de contar la vida de un hombre a vistazos mientras se regresa a la agonía de un progenitor. Y me di cuenta por varias escenas de lo mucho que la narración de Scott Fitgerald ha influido sobre una de mis novelas favoritas, "Hyperion", donde vemos algunas de las escenas aquí representadas, como la historia de Rachel que vuelve a su nacimiento revertiendo su reloj biológico, la angustia de los últimos años de vida en que literalmente, olvida todo, o mejor dicho, des-aprende todo. Tambien los encuentros amatorios entre Siri y el abuelo del cónsul a lo largo de la vida de esta y pequeños lapsos en la de el, debido a las paradojas temporales producidas por los viajes relativistas. La muestra de como la edad los separa. Y lo poco que importa.

El directo, el señor Fincher, apunta otra emoción a su lista de demostraciones, después del desasosiego que produjo "Seven", la intriga de "The Game" y la locura de "El Club de la Lucha". Solo que aquí no sabría que emoción elegir, y aunque el tema de la película es la muerte, si que se que es una emoción positiva. Porque es una película sobre la muerte, sobre el único y gran tema que gira en torno al ser humano. Que sabemos que nos vamos a morir y de lo mucho que eso nos asusta. Y sin embargo, en esta película nos aproximamos a ella desde un ángulo no diría que esperanzador, pero si al menos no es resignado. La muerte está ahí y es parte de nuestra vida. Es su final. Si el final de la vida fuera el nacimiento, eso seria lo aterrador. La Muerte no es nada, solo el otro paréntesis, y por tanto, parte de nuestra vida.
El señor Fincher narra de forma fantástica y fantasiosa muchos de los pasajes de la historia que de realidad parecen pasar a ser fabulas, culminando la historia en un emocionante y durísimo, a la par que esperable, final.


Nota excelente para una fotografía que evoluciona con la época, no solo en su aspecto granuloso, sino también en los colores, que se hacen más variados y alegres, a la par que apagados, a medida que Benjamin se acerca a su juventud y por ende, a su muerte.

La música es adecuada pero no saque ningún tema rebotando en mi cabeza. Aunque quizás ese sea parte de su merito. El maquillaje y los efectos especiales, están a la altura del premio que han recibido, así como el vestuario y la ambientación de cada epoca. Si bien debo decir, que ciertos efectos especiales tenían aspecto "sintético". Y dados los medios que se tienen hoy en día, no deja de ser un fracaso.


Un historia, en resumen, emocionante, bonita, divertida por momentos y dura.
Pero es que la vida es dura.
Como dice el pigmeo... venimos a estar mucho tiempo solos. En especial los que son diferentes.

Conclusión: 9 de 10. Ya tiene un sitio reservado en mi DVDteca. En edición especial.

3 comentarios:

Hecate dijo...

uee la primera en comentar... me siento especial desvirgando tu última crítica (iba a poner entrada pero se que tu bitácora la leen menores y me he sentido sucia y descarriada)
La verdad es que si tu dices que no está nada mal a lo mejor le doy una oportunidad...
Yo la habia descartado totalmente de las películas por ver por lo ñoña que parece (y eso que en mi lista está The reader...)

pues nada mas que añadir tito...
ah si! que me olvido... el que nos entregó, y cito textualmente, "el catecismo de toda una generación que sueña con volar los edificios de los bancos que nos han llevado a la ruina" no fue tu querido David Fincher (que tambien, en una brillante adaptacion) sino Chuck Palahniuk (uno de mis autores fetiche, con uno de los nombres mas ridiculos para deletrear a las dependientas del corte ingles que he encontrado)
Aunque supongo que pondras cara de avinagrado y me diras con tono de niño ofendido: "Ya lo seeeee"

bueno. ahora si me despido. Besus!

tito Quaid dijo...

(Con cara de avinagrado)
Ya lo see!

Lo que ocurre es que prefiero mil veces la visión que nos ofreció David Fincher a la novela de Palahniuk. Y no es que sea mala, pero es mas una peli sobre la locura y la genialidad, mientras que la novela se deja esa parte.

Y Palahniuk me ha decepcionado con Fantasmas, por cierto.

Cielos, hablo como un gafapasta...
Necesito un d20.

Lighto dijo...

Estoy empezando a hacer caso, y bastante, a tus críticas cinematográficas. Tenía una vaga opinión de la película después de verla. No tenía mayor información. Pero al leer tu entrada en el blog, me ha hecho replantearme la opinión de la película y verla desde otra perspectiva.

Arigato!