martes, 24 de febrero de 2009

How I met your friki... Mel.

Querido Sobrino Gobbo:

Sigo con mi decidido propósito de enmienda, y para ello, te mando una segunda postal esta semana, pero tampoco te me acostumbres. Y me dispongo a poner en blanco sobre negro una bitácora que hacia tiempo que ya me venia rondando.

Llevo una época de puesta al día en el tema de series. Tengo la desagradable sensación de que es un tema en el que no soy todo lo friki que podría ser, y siempre se puede ser más friki. Es frustrante que alguien me venga ilusionado, con los ojos haciéndole chiribitas, mientras me enlaza algo que conversábamos con un episodio muy bueno, según el, de Galáctica. O peor, de Stargate. Si bien esta última, y sus catorce (o más) temporadas creo que la perdonaré y renunciaré a la perfección friki (porque solo Alah es perfecto, como bien saben los manufactureros de alfombras persas), las demás más o menos comunes si son mi objetivo. He visionado ya de último todo lo que me quedaba de LOST (y atesoro la última temporada para vérmela del tirón), DeadSet, Heroes, No Heroics, Doctor Horrible, The IT Crowd, Monthy Pyton Flying Circus y hasta Cowboy Bebop. Pero hay una que ha sido un paso al lado oscuro del gafapastismo. Book Group.

Y en la vida, como en todo, hay que saber donde está el límite. Mi problema es, que no sabiendo muy bien donde me muevo, me dejé asesorar por un autentico gurú de los temas seriologicos y buen amigo mío. Book Group se coló de rondón en la lista de recomendaciones, y de hecho, nos vimos toda la primera temporada de Book Group (seis episodios, vivan las series inglesas) de una sentada en mi visita a Madrid de estas últimas navidades. Solo a una persona de su buen gusto le habría tolerado hacerme ver la historia de una americana en Glasgow que para conocer a alguien con quien follar, literalmente, funda un club de lectura al que acude un ganado que es para verlo, desde un ex-alpisnista parapléjico hasta un grupo de tres esposas de futbolistas, una inglesa, una sueca y otra holandesa (redios, si parece un chiste). Con erótico resultado.

Señoras y señores, pónganse en pie para saludar al carismático hombre sin carisma, a la lengua viperina de los vicios subculturales, al tipo que tarde seis años en saber su nombre, Angel, porque para todos siempre será su apodo.

How I Met Your Friki... MEL.


De Expocomic 2007


Pues lo cierto es que como lo conocí no lo recuerdo del todo. Si se seguro que fue a través de Aldhor, elemento que merecerá una pronta bitácora en esta sección, posiblemente al poco de hacerle una visita que tengo pendiente de hace tiempo.

El caso es que servidor se dejaba la pasta en un cibercafé (donde no había café), llamado Cibernet y que los frikis de Ávila recordamos y lloramos su perdida hará cosa de un año. El tipo que gritaba a los frikis, maltrataba verbalmente a los niñatos de la ESO que venían a acaparar sillas mientras veían como jugaba un colega (la evolución de la Mahou con seis vasos) y nos cobraba los abonos de precios abusivos era Aldhor. Un buen día, este tipo que al poco se hizo amiguete a medida que le reíamos las gracias (que remedio si querías que te colase algunos minutos de más en el abono), pues nos invito a la panda de habituales a una partida de rol en su casa, un piso de estudiantes compartido donde estudiaba (risas de lata) informática. Y como compañero de piso tenía a Mel, que fue el encargado de iniciar una partida de Leyenda de 5 Anillos.

Recuerdo como pocas aquellas sesiones que jugamos durante cerca de dos años. Los que acudíamos a la partida fuimos siendo cada vez menos, hasta que los habituales éramos Aldhor, Currete, Sergio y yo. Y el Narrador Mel, un tipo que era capaz de improvisar una partida más complicada que una miniserie de Chris Claremont (algo de lo que el muy perro se jacta) justo después de terminar una partida de cuatro horas. La riqueza de detalles, la falta de vacilación a la hora de citar eventos y nombres japoneses, relaciones entre ellos, y por supuesto, la acidez de sus comentarios, hicieron de aquellas sesiones inolvidables, y por desgracia, irrepetibles.

Pero hay algo que todos recordaremos especialmente, sobre todo gracias al sentido del humor que Aldhor le puso. El sistema de compra.

A ver si me consigo explicar...
Vas a la tienda. Pides fresones. Te los dan. Los pagas. Comes fresones. ¿Guay verdad?

Pues eso no es asi en Rokugan. No en el Rokugan de Mel, forastero.
Tu vas a la tienda. Pides una katana. Te dan una mascara femenina.
La miras.
Vuelves a pedir tu katana.
Te dan un bonito conjunto de jardineria +1. (ojo, +1)
Te cabreas con el master. Y vuelves a intentar comprar la katana.
Y te dan un pergamino de gran calidad.
Katana no tienes, pero regalos de emergencia para colocar, la leche.

El día en que Aldhor sugirió a Mel la posibilidad de abrir una tienda estilo el Corte Ingles en Rokugan me caí de la silla de la risa.

Aldhor: Voy a abrir una tienda...
Mel: Vale tio...
Aldhor: ¡Y la gente vendrá llorando! ¡Y me pedirán manzanas! ¿¡Y sabes que pienso darles!?
¡MANZANAS! ¡No peras! ¡No sandias! ¡Manzanas! ¡Pero seguro que se piensan que se las quitaré luego y salen corriendo!

Y más o menos, a grandes rasgos, este es el tipo que es capaz de llamarte a la cara cretino y hacer que te rías. Mi sensei en el arte de la ironía, la reencarnación hetero de Oscar Wilde. Y al que dios guarde muchos años para que los hados de la vida nos reúnan en cercanía a los que un día tan bien nos lo pasamos y volvamos otra vez a Rokugan, a contar historias de esas que siempre nos quedarán en la memoria. Me pido, obviamente, un ronin unicornio con reglas 2ª edición.

Y sin otro particular que tratar, se despide tu tio Quaid el viajero.
¡Un abrazo Mel!

P.D. Olvidé redirigiros a la bitácora de mi buen amigo.
Mel and the City

2 comentarios:

Mel García dijo...

Vamos a ver si me aclaro...
Me has dedicado una bitacora en la que aseguras que te he pasado una serie gafapasta, que mi sistema de juego de la leyenda era horrible y has puesto posiblemente la peor foto que me han hecho en la vida. Y consideras que eso es una forma de mostrarme cariño.

Has aprendido bien, joven pawan.
XDDDDDD

tito Quaid dijo...

He tenido un buen maestro. Pero te lo he dicho desde el cariño y el afecto. Si en el fondo han sido las mejores partidas.

Ademas, te saco con esa foto, porque segun un estudio, las tias prefieren a los feos porque son mas cariñosos.