domingo, 15 de febrero de 2009

Valkiria (opinión)

Querido Sobrino Gobbo:

A ver si me sigo acordando de como se hacía esto de hablar sobre una película. Lo cierto es que ha pasado tanto tiempo desde la última vez que temo haber perdido practica... como en tantas otras cosas.

El caso es que este pasado fin de semana, me dio por no pasar otro fin de semana más a solas en mi casa y me encaminé a casa, a Ávila. Sergio estaba ya rumbo a México y yo con pocas ganas de tirar de teléfono. Era un finde de relax, a pesar de la paliza de tener que conducir cinco horas para ello. Tenía un libro que estaba finalizando y que finalicé, "El guardián entre el centeno", que leía más por morbo que por otro tema, porque el libro es un tostón odioso. Se lo juro. En serio (parafraseando al protagonista, que todo lo odia en serio). Para colmo, ni siquiera tengo ganas de cometer un magnicidio.
También llevaba mi mini portátil, flamante y totalmente superfluo, con la esperanza de conseguir conexión a Internet en alguna red "pardilla". Desgraciadamente, la gente ya suele estar bien informada. Por tanto, sencillamente lo usé para comenzar a escribir un pequeño modulo que tengo la esperanza de poder montar algún día, pues es una idea que hace poco comenzó a rebotar en mi mente.

Pero con eso apenas llenaba unos ratos. Mi sobrino Enrique y su regalo (un bombo artesano de Calanda), llenaron otros, pero el muchacho tiene una rutina en la que un tío más lejano que Balki Bartokomus que aparece solo de mes en mes tiene poca cabida.

La tarde del sábado se aproximaba ominosa. Sin nada mejor que hacer, la casa vacía porque mis padres y demás familiares si iba a celebrar el día de los enamorados y yo sin nada que hacer en tal fecha para no variar, decidí que era tiempo de una nueva sesión que suelo denominar...

Dias de Cine

Que a diferencia del tostón de programa de la tele, consiste en arriesgar a divertirse viendo una película tras otra, mientras se puedan concatenar. Y en mi caso fueron dos. Y de la primera voy a hablaros.





El antaño exitoso ejercito alemán cosechaba derrota tras derrota. Ya no era 1941. Era mediados de 1944. Stalingrado había caído, y con el, todo el 6º ejercito alemán. Donde antes era un ejercito a la ofensiva, ahora solo había tropas que buscaban posiciones de defensa, tanto en el este, como en Italia. Los aliados habían desembarcado en Normandía y habían consolidado la cabeza de puente. Pronto, la única pieza psicológicamente relevante que había capturado Alemania, París, sería liberada. Su aliado italiano cosechaba derrota tras derrota, en una sangría de efectivos que solo la orografía italiana conseguía paliar en alguna medida.

Alemania, obviamente, iba a perder la guerra. Pero aquello fue obvio desde mucho tiempo atras.

La pelicula comienza con la declaración de intenciones del Colonel Claus von Stauffenberg, interpretado por Tom Cruise. Escribe en su diario su indignación como militar y como aleman por las atrocidades que los afectos al movimiento nazi cometían con la población civil, los prisioneros y los judíos. Algo con lo que ya no podía seguir indiferente.


Un ataque aliado mientras repliega a sus hombres en Tunez le deja muy mal herido en la batalla del paso de Kasserine, lo que le provoca la amputación de toda la mano derecha, el anular y el meñique de la izquierda y la perdida del ojo izquierdo.

Por otro lado, somos testigos de alguno de los intentos de asesinar a Hitler. El Mayor-General Henning von Tresckow, tiene uno de los mayores golpes de mala y buena suerte, al no funcionar su bomba que estaba destinada a volar el avión en el que volaba el Führer de regreso a Berlín en una visita relámpago al cuartel general del frente oriental, y ademas, no ser descubierta y milagrosamente recuperada.

El Mayor era uno de los afectos al movimiento disidente que habían aglutinado a su alrededor el pragmático exjefe del Estado Mayor (OKH), que dimitió al consumarse la invasión y anexión de Checoslovaquia, y el Alcalde de Leipzig de 1930 a 1937, el Dr. Carl Goerdeler. Todos ellos buscaban la manera de reemplazar el estado nazi por un gobierno de transición que propiciase una paz , o al menos, una tregua, que evitase la hecatombe en Europa.

Los conspiradores.


Desgraciadamente, aparte de ellos mismos, pocos son los apoyos internos que hay en Alemania, bien sea por cobardía o por convicción en la causa nazi. Y la Gestapo les sigue la pista, lo que provoca que algunos de sus efectivos caigan, propiciándose una necesaria renovación de algunos de los puestos claves en la conspiración. Y ahí es donde contactan al maltrecho Stauffenberg, que tiene una idea genial.

No necesitan tropas para tomar el poder, porque las mismas tropas afectas al nazismo serán las que les permitan defender la causa del estado de sus enemigos. Las SS. Que van a cometer un atentado y van a matar a Hitler.

Van a hacer uso de la operación Valkiria, concebida inicialmente para defender al Reich de una sublevación interna o de un ataque terrestre a Berlín.

Una película polémica por su contenido desde su concepción que lamentablemente, no ha pasado de una más del montón de las películas sobre el periodo histórico que se han grabado en los últimos años. Uno aun diría que han llegado tarde a la moda.

Lo primero que llama la atención es la intención moralista de dar a los conspiradores una aureola de héroes abnegados. No voy a ser yo quien les niegue el par de huevos que había que echarle para operar desde dentro contra uno de los regímenes más totalitarios y abyectos de la historia, pero también es cierto que sus motivos eran más cercanos a la preocupación por el destino de Alemania (loable, desde luego) que por el destino de los derechos humanos. Pero esta es una apreciación personal. Ademas, esa intención parece disiparse después de que Tom Cruise cierre el diario en Túnez, por lo que la película no se hace empalagosa en ese sentido.

La recreación histórica es muy acertada y atendiendo a la documentación que sobre el atentado he consultado (recomiendo la enciclopedia que hace unos años publicó ABC, fascículo 67, monográfico sobre este atentado), se han ceñido bastante a los hechos.



Uno de los méritos más acertados de la película es su capacidad de llevar el suspense y la incertidumbre en todo momento y no decaer a pesar, de que todos (o al menos casi todos) los que vimos la película sabíamos que aquello no terminaba bien. A todos nos hubiera gustado que la bomba se hubiese colocado bajos los mismos cojones de Hitler y que fueran encontrados uno en el Báltico y el otro en la sopa de Stalin, pero desgraciadamente, este tipo tenía suerte, estrella o un pacto con Lucifer. De aquel atentado, aparte de cuatro oficiales muertos, Hitler, Jodl y Keitel (los premios gordos presentes), salieron solo con heridas leves. Al menos físicamente. Mentalmente el Führer quedó si cabe más convencido de su carácter divino y extremó su locura y métodos.

La recreación histórica es muy correcta, algo que ya no debería de sorprendernos, porque estoy seguro de que a estas alturas, si quisieran, algunos estudios de Hollywood podrían pertrechar un ejercito de 200.000 hombres a la moda de 1939 en Polonia, con sus divisiones acorazadas y apoyo aéreo incluido. Si se trató de efectos especiales, doble merito porque no me di cuenta de ello.

La fotografía no trabaja en demasiá. No vi nada que me asombrara ni escenas que me impactaran por su colorido o tratamiento. Si que me gustó la inclusión de "La Cabalgata de las Valkirias" de Wagner, que ya escuchásemos en "Apocalypse Now". En esta ocasión no durante un ataque americano, sino, supongo, durante uno ingles (dado que los americanos se ocupaban del bombardeo diurno y los ingleses del nocturno, pero esto es una suposición).

Las actuaciones están conseguidas, pero no dejan mucho lugar al virtuosismo, dado que la mayor parte de la película recae sobre los hombros de Tom Cruise, que aunque no es tan malo como dije en tiempos pasados, siempre sera un actor medio. Se ha sabido rodear, eso si, de buenos actores, como el cameo de Kenneth Branagh, que parece que tras interpretar a Reinhard Heydrich, segundo al mando de las SS hasta 1942, en la muy recomendable Conspiracy, también el acertado papel Terence Stamp, en la piel del General Beck, y Bill Nighy casi irreconocible en la piel del General Olbritch. También encontramos a otro "exnazi" cinematográfico como Christian Berkel, a quien ya encontrásemos en la fantástica "El Hundimiento", si bien, su interpretación es permanentemente fría o sufridora.

En el aspecto musical, pocas cosas quedan en la memoria del espectador después de escuchar el grito final del Coronel Stauffenberg...

"¡Por nuestra sagrada Alemania!"

Y ya, nada más. No es un crimen de película, pero si creo que es perfectamente ignorable.
En cuanto a las conclusiones políticas o históricas, recomiendo mejor leer algún buen libro sobre el tema y comprender como los hechos y el sacrificio de estos hombres (la purga derivada de este suceso costo la vida a más de 700 personas), no habría cambiado nada.

Desde la Conferencia de Yalta, el destino de Alemania estaba escrito y desgraciadamente, ya nada podía parar la brutal, sin entrar a valorar si merecida o no, venganza que sufriría en sus carnes el pueblo alemán después de 13 años de nazismo.

Conclusión: 6,5 Históricamente rigurosa, entretenida, pero falta de alma. Considerar solo entretenimiento, no una clase de historia.

P.D. La próxima bitácora, sobre la segunda película que vi sacrificando la cena...
"El Extraño Caso de Benjamin Button". Y aun hubiera sacrificado el desayuno y la comida.

2 comentarios:

Hecate dijo...

he volvido que lo sepas xD

annie mynoa dijo...

oii cielo como me hubiera encantado que estuvieras aqui hubiera sido muy muy divertido pero veo que lo pasaste bien te mando miles de besos aun que te olvides de mi :(