lunes, 22 de junio de 2009

Cuentos de Tito Quaid (II) y un lema vital (XXVI)

Bueno, finalmente he conseguido terminar de leerme "El retrato de Dorian Gray". Un libro fundamental donde los haya, que se mantiene en vilo y se lee con rapidez en medio de los diálogos, plagados de los epigramas que hicieron famoso a su autor.

De todos ellos, adoro este dialogo de Lord Henry:

"Es absolutamente monstruoso el modo en que la gente va por ahí hoy en día diciendo cosas en contra de uno, y a sus espaldas, que son total y completamente ciertas"
Oscar Wilde

¡Leed el libro ya!
Terminado este maravilloso libro (aunque con una pausa algo aburrida en medio), me paso a una historia de bomberos pirómanos.
Una que comienza con la frase... "Era estupendo quemar"...

Y dicho lo cual, os dejo con un nuevo cuento, que esta vez dedico a todos los frikis neuroticos que conozco por extensión, pero por concrección... a Sergio que fue su cumpleaños hace nada.


Nadie le hizo entrar en el despacho porque en aquella oficina todo estaba automatizado. A excepción, claro, del entrevistador. Y ni de eso podía estar seguro porque tenía un fuerte parecido a John Cleese. La puerta se deslizó tras él en silencio y el entrevistador, muy serio, le mostró un cómodo sillón con la mano.

- Encantado señor López. Le felicito por su sagacidad. No ha sido mucha la gente que ha conseguido resolver nuestro anagrama.
- No me costó demasiado trabajo. Los códigos son mi hobby.
- Y una vez descifradas nuestras 13 letritas, aquí le tengo frente a mí, con su magnífico, magnífico expediente.

López hizo un gesto de disgusto. Miró distraído la hora en el reloj de pared. Las 13:13.

- ¿Se encuentra usted bien? -preguntó el entrevistador con un tono afectado y falso.
- Si, no hay problema. Lo que ocurre es que creo que este trabajo no es para mí.

Esta vez, el gesto de sorpresa fue genuino.

- ¡Me sorprende usted! Veo por la maleta que porta que estaba realmente interesado en nuestra oferta.
- Y lo estaba, lo estaba. Pero existen ciertos condicionantes…
- ¿Es el sueldo? Créame cuando le digo que el dinero no será problema.
- En absoluto, el sueldo esta muy bien. Quizás por ello vencí mis reticencias a la hora de venir.
- ¿Entonces es el hecho de tener que salir en el día para un destino desconocido? Si es así temo que no puedo hacer nada para ayudar. Nuestra empresa es especialmente insistente en el aspecto secreto de todo el proyecto.
- Soy una persona solitaria y sin compromisos sociales ni familiares de ningún tipo. Eso tampoco es un problema.
- ¿Entonces? -le preguntó el avatar del Monty Python.
- Demasiados treces.

Los parpadeos del entrevistador resonaron en la habitación. Fueron dos.

- ¿Treces?
- Si, treces. Padezco triskadekafobia.
- Trikifa…
- Triskadekafobia. Miedo irracional al número 13. Y veo demasiados.
- ¡Oh, en el anagrama?
- Si, y en la hora. Cuando lo mencionó eran las 13:13. Hoy es día 13. Y como es de abril, es el día 103 del año. Estamos en el 13 de la calle Jaques de Moley, 13 letras. Que para colmo, fue el último de los Grandes Maestres del Temple, que fueron declarados ilegales en 1314. Y la mayoría fueron ejecutados un día 13.
- Caray… ¿Y por eso pretende renunciar?
- Ademas la planta en la que estamos es la 13.
- No, es la 12. Este edificio no tiene 13 plantas.
- Lo parecía, pero no han numerado el entresuelo. Es la 13.
- Hila muy fino usted.
- Y he subido por las escaleras para cerciorarme. Los tramos de escaleras tienen 13 escalones.
- Parece una autentica conspiración.

López tomó aire para cerciorarse de que el entrevistador no se reía de el. Mas bien al contrario, parecía singularmente interesado.

- Permita que le exponga una teoría. Imagine que renuncia a este empleo porque todos esos "13" le han puesto en guardia. Y esa es la verdadera mala suerte, porque este es el trabajo perfecto para usted, ¿ha pensado en ello?

López se sintió un poco acorralado en su irracionalidad. Miró por la habitación, buscando tiempo para pensar, y dejo caer su vista sobre un gato Freud. Aparentemente desconectado.

- Supongo que no lo había pensado.
- ¿Y ahora? ¿Sigue queriendo renunciar?
- No lo sé, la verdad. Todo es más fácil cuando deciden los números.
- Lo mismo le digo a mi banquero. Pero mi mujer y su tarjeta son implacables.
- Veo que tiene un gato Freud. ¿Podría consultarle?
- No, lamentablemente lo he desconectado y tirado las pilas. Hemos tenido una discusión esta mañana y me ha cabreado de lo lindo.
- ¿Que le dijo?
- La verdad. Desgraciadamente el tenía razón. También soy algo maniático.

John Cleese le volvió a sonreír.

- En serio, estamos sorprendidos de su capacidad de análisis y queremos que se una a nosotros. Le diré algo más. Es usted el candidato número 13 que entrevisto hoy. No de por sentado que los números son sus amigos. Quizás le estén jodiendo.
- Quizás… De acuerdo, acepto -se sorprendió a si mismo pronunciando dichas palabras.

La firma del contrato fue rápida. El papeleo digital se dejó para el lunes. Ahora había que salir de inmediato para la ubicación del proyecto. El entrevistador conducía por una carretera solitaria de montaña, hacia un rincón perdido del norte. Y por entablar conversación López le preguntó:

- ¿Y dice usted que tiene manías?
- Alguna…
- ¿Por ejemplo?
- Por ejemplo... comerme el corazón de mis víctimas.

5 comentarios:

Draud Giovanni dijo...

La puerta se deslizó tras --- él --- en silencio

tito Quaid dijo...

Los acentos son, han sido y serán mi cruz. Pero se agradece la corrección amigo Draud.

G dijo...

Muy bueno, has vuelto pisando fuerte, ¿eh?
Será por esas estupendas lecturas que te marcas: La torre oscura, El retrato de Dorian Gray y ahora Fahrenheit 451. Para mí, este último mejor aún y la película también genial, con ese detalle de que no aparezca ni una sóla letra (ni en los créditos).
Saludos

tito Quaid dijo...

Gracias G por ser tan fiel lectora. Si la temática es apropiada, te dedico el siguiente cuento.
Y no es por las lecturas, no, que este año voy de clásico en clásico (empezando por "Los 3 mosqueteros"), sino por el taller de escritura que creo haber mencionado en la entrada anterior.

Draud Giovanni dijo...

Dish la corrección era simplemente para que la hicieses no para que publicaras el comentario XD


Aunque en el Cuento anterior... habían unas pocas que pasaron desapercibidas :X