sábado, 5 de septiembre de 2009

“Arrastrame al Infierno” y otro lema vital

Querido sobrino Gobbo:

No si ni el tiempo que ha pasado desde que me senté por ultima vez a poner a parir una película que hubiera visto. Mucho y creo que en gran medida ha sido solo vagancia, falta de tiempo y encima, el poco que tenía libre, dedicarlo a cosas que realmente no eran merecedoras de tal inversión. También estuvo mi cabeza. No creí, después de muchas criticas, ser una persona que pudiera dar una opinión autorizada de si algo es bueno o no. ¿Que se yo de fotografía, aparte de distinguir bien los colores más allá de la capacidad de un varón normal (que son como las tarjetas EGA de 16 colores)? ¿Que se yo de montaje, vestuario, interpretación, más allá de lo que cualquier espectador más o menos asiduo de las salas de cine?

Si seguía por ese camino, terminaría viendo películas de arte y ensayo, hablando de Truffat como si fuera mi dios y llevando unas grandes gafas de pasta. Y charlando/asesorando en la FNAC.

Es decir, que este largo periodo de ausencia ha sido en parte motivado por otro de mis laberintos mentales, que tanto me hacen charlar conmigo mismo y que tanto me hacen sentir inútil y carente de sentido. Estos periodos suelen coincidir con el otoño y la primavera.

Pero durante las vacaciones, aunque no vi todo el cine que me hubiera gustado (de hecho al cine no fui más que una vez, a ver "UP", algo que todos deberíais hacer), si que vi algunas. De los hermanos Marx cayeron cuatro, y con Sergio aun me vi algunas más, entre ellas "Ratatuille". Como peli de animación es sencillamente genial, como casi todo lo que hace Pixar, pero el personaje que me deslumbró fue el falso malo malísimo, Anton Ego, que después de su epifanía culinaria final, expresa con palabras lo que yo, pobre escribidor, no consigo hilar.

"El trabajo del crítico es sencillo en más de un sentido. Arriesgamos muy poco, y sin embargo usufructuamos de una posición situada por encima de quienes someten su trabajo y su persona a nuestro juicio. Prosperamos gracias a nuestras críticas negativas, que resultan divertidas cuando se las escribe y cuando se las lee.
Pero la cruda verdad que los críticos debemos enfrentar es que, en términos generales, la producción de basura promedio es más valiosa que lo que nuestros artículos pretenden señalar."

Esas palabras cambian el sentido de mi intención a la hora de hablar de películas, desde un punto de vista más humilde. Me colocan en mi sitio, como simple aficionado. Y recordando lo que solía decir mi abuela, que a colación, convierto en lema vital:

"Si no puedes decir nada bueno, mejor no digas nada, que de callar no se arrepintió nadie pero si de una palabra dicha a destiempo"

A partir de ahora, solo dedicaré mi tiempo y mis entradas a películas que pueda recomendaros. Sin puntuación. Solo un "Id a verla", que hasta puede que omita, pues se puede dar por sobreentendido.

Y la primera película que recomiendo con este nuevo estilo recién estrenado es...

"Arrastrame al Infierno"

¡¡CUIDADIN!!
¡¡PUEDE QUE TE CUENTE COSAS DE LA PELICULA QUE NO QUIERAS SABER POR ADELANTADO!!
¡ESTAS AVISADO!

Sam Raimi ha sido y posiblemente será mi director favorito de terror. Recuerdo, que con diez o doce años, escuché a mi tío Ramón decir que había visto con un amigo una película en el videoclub de dicho amigo y que cuando otro vinieron a buscarles, dieron golpes en la puerta de cristal y que casi se les escapa el corazón por la boca. El título de aquella película fue "Terroríficamente Muertos".


En aquellos días, ir a los videoclubs era algo que se solía hacer con frecuencia. Tener un VHS era mejor que tener intenne, y si te dejaban solo y había poca gente, podías echar un vistazo rápido a escondidas de las portadas de la sección que tenía los títulos más interesantes para un preadolescente.
Recuerdo que después de oír aquello, busqué el video en mi videoclub y la portada me hizo tener un escalofrío. Una calavera humana, con los ojos bien frescos mirándome de reojo. La solté enseguida y me fui a casa.


Uno o dos años más tarde, en la vieja Antena 3, un espacio mítico pero fenecido en las garras de la cuota de pantalla, Noche de Lobos (según Wikipedia, ocurrió el 21 de octubre de 1990… mi memoria no me engaña entonces), ponía todos los domingos, maldita la hora, una película de terror para nuestro goce y disfrute. La casualidad, y un lunes festivo hizo que mis padres, vaya usted a saber porque, me dejaran quedarme a ver la película que tocaba... "Posesión Infernal". Vaya momento.

En aquella ocasión creo que no pude terminar de ver la película, porque me pareció demasiado fuerte. Demonios voladores, un sitio apartado de todo y de todos, un bosque violador de mujeres, el Libro de los Muertos, también conocido como Necronomicon, la posesión de las cosas inanimadas, la mutilación y asesinato de los seres queridos... y Ash, naturalmente.

Supongo que uno se vuelve friki en muchos momentos de su vida. Si es así, este fue uno de los más importantes.

Sam Raimi me sedujo por su utilización del humor en las películas de terror. El humor es poderoso, porque nos ayuda a vencer el miedo. Es como un analgésico que nos permite continuar, no importa lo duro que nos asusten. Después la carrera de este director siguió por otros derroteros, para finalmente, acabar en los brazos de la comercialidad absoluta con "Spiderman", de la que ha firmado 3 entregas, y ya tiene apalabrada hasta la quinta. Si, la quinta. Por un lado es algo positivo, porque nos brinda un tipo de calidad detrás de los proyectos del trepamuros (a pesar de que “Spiderman 3” sea algo más que mejorable), pero por el otro nos aleja a Sam Raimi de las pelis de miedo que es lo que realmente parece que se le da bien y en las cuales tiene un estilo inconfundible e inimitable.

Bueno, sin saber muy bien como ni de donde habrá sacado el tiempo, aquí se presenta el señor Raimi con una nueva vuelta a su genero favorito, el terror, con una historia muy interesante. Una chica joven llamada Christine Brown, que ha luchado para tener lo que tiene (trabajo, novio, tipazo), está a un paso de convertirse en la subdirectora de su oficina, en dura pugna con un trepa enchufado que pretende el mismo puesto que ella. Para ello se ve en la tesitura de tomar una decisión difícil, y la casualidad hace que la decisión difícil sea joder a una vieja señora rumana gitana, la señora Silvia Ganush, que va a perder su casa por no pagar la hipoteca. Puede darle un aplazamiento, pero para ser banquero hay que demostrar no tener alma, ¿verdad? Eso la lleva a tomar la decisión de hacer la puñeta a la vieja y desagradable señora, cometiendo un error que cualquiera se cuidaría de cometer... y es que no se puede joder a una bruja sin pagar las consecuencias. Y menos en una de miedo.

La señora, con muy mala hostia, maldice a la pobre banquera y desde ese momento la acosará un tipo llamado Lamia, pero que más parece el mismísimo diablo en persona, con toda la parafernalia de cuernos, aspecto de macho cabrío, mal beber en general y falta de sentido del humor, olor a azufre y suelos abiertos a las fosas ígneas del fondo de la tierra. Tiene tres días, durante los cuales, el Lamia se divertirá torturándola y acojonándola. Por si el lamia flojea, también está la vieja para que nuestra pobre protagonista no baje la guardia. Y pasados los tres días, el Lamia la arrastrará al infierno, de donde no la sacará ni John Konstantine.

La película es sencillamente es-tu-pen-da. Al principio, tras un breve pero intenso preludio en el que nos hacen ver lo que le sucede a otra victima de la Lamia, todo comienza tranquilo. Chica mona, banco, aspecto de ser los años 80 por aquello de asciende pisando cabezas... y en cuanto las uñas corrompidas de la vieja comienzan su rítmico tamborileo sobre la mesa de la protagonista, se acabó la paz. Ya no habrá descanso hasta el final de la película. Raimi entonces empieza por el asco, el miedo a la ancianidad, a volverse viejo, dientes postizos, vergüenza ajena... luego da paso al miedo a lo desconocido con cosas que parecen tener un comportamiento inteligente, miedo a ser asaltados, miedo a ser golpeados, violencia... miedo a lo sobrenatural, miedo a los insectos, a la sangre, incertidumbre de si lo que pasa es real, miedo a no ver la fuente de nuestros males, miedo a la oscuridad, a los ruidos fuertes, a los extranjeros, a las costumbres extrañas, a la muerte, vuelta al asco, ancianidad y fluidos corporales, miedo a fracasar en sociedad, a hacer el ridículo... la protagonista se va hundiendo, puede que demasiado rápido, en la espiral de locura al cual le lleva el acoso del Lamia, y toma decisiones difíciles. Primero deberá sacrificar un inocente animal... más tarde tendrá que decidir si hace cosas mucho más crueles por salvarse.

Cerca del final de la película, Raimi comienza a recurrir a las bromas, con una escena digna de Rasca y Pica (¡yunques en la cabeza!), auto homenajes con los demonios voladores encarnados en seres humanos, de caras deformadas, voces de ultratumba y dientes con muy mala hostia, cosas que toman vida... ya dijo Guy de Mauppasant que hay pocas cosas más aterradoras que ver como los muebles del cuarto comienzan a desfilar en formación mientras uno escucha como las flores del parterre se ponen a cantar (citando de memoria). Dios, que gafapasta ha quedado esto último. Pero si no conocéis a Guy de Mauppasant merece la pena leer un poco.

La escena final en el cementerio, lloviendo, parece filmada en la misma Transilvania y no en una ciudad americana del siglo XXI. La lluvia calando la ceñida camiseta de la protagonista me hizo recordar el momento Miss Camiseta Mojada + Bondage de Kristen Dunst que nos regalase el director en "Spiderman 2" (solo esa escena ya pagaba la entrada). Solo objeto el color, que también en esta ocasión debería haber sido blanca. Y más fina.

Quizás lo peor, sin ser muy malo, sea el final, que es excesivamente previsible. Si lo hubiera cambiado totalmente, hubiera sido un golpe maestro, porque todos estaríamos diciendo "¡se lo que va a pasar!" y de repente nos quedaríamos con cara de idiotas. Pero es una película que te lleva hasta el final cumpliendo lo que pretende, que es dar miedo. No es larga, los actores están bastante bien (si os suena la protagonista, Alison Lohman, es porque la visteis en “Big Fish”, haciendo de la joven señorita Sandra Bloom), el uso de cámara es muy bueno, sin sustos de pacotilla, o casi ninguno, todo a base de tensión, sombras que avanzan despacio, regodeándose, y ambiente, algo que solo se logra con una buena narración y no con cosas que se mueven rápido y cámara de videoclip.

Como curiosidad, diré que el actor fetiche del señor Raimi aparece a los cinco minutos de película. Parece mentira lo bien cuidado que lo tiene. Ya debe de valer un fortunón.
Lo que me sorprendió, negativamente, fue la ausencia de Bruce Campbell, que es un fijo en casi todas las producciones de este director.

Cine friki pero del bueno, y ahora a esperar las nuevas entregas terroríficas de Sam Raimi, que promete revisitar la trilogía de Ash (con una revisión de la primera, Evil Dead, y un Evil Dead IV en proyecto), y también escuché el otro día en una entrevista a Bruce Campbell que posiblemente participaría en la segunda parte de "Jason VS Freddy", que pasaría a titularse "Jason VS Freddy VS ASH", adaptación de un comic en serie entregas, que iré a ver SI o SI. Lo que ya sería genial es que Sam Raimi se hiciera cargo del proyecto.

Naturalmente, ID A VERLA. Yo ya la he hecho un sitio en mi DVDteca.


Y sin otro particular que contarte, se despide de ti, tu tío Quaid el viajero

4 comentarios:

Hecate dijo...

no se si me atrevo a ir a verla... ultimamente el cine de terror me repugna bastante y muy rara vez encuentro algo que me haga decir: oh! esto es nuevo!

De todas maneras me reservo mis 7 eurazos para ir a ver con usted Malditos Bastardos (que no me olvido muahaha!)

por cierto, se que el lema lo pones por lo que hablamos, gracias tito! anda que no te doy el coñazo (pero va a pares así que... xDDD)

Hecate dijo...

Eres un rancio que no actualiza

Anónimo dijo...

La peli está bien y me gusta tu crítica, aunque lo de que la señora vieja es rumana te lo sacas tú de la manga, quizás por algún prejuicio. Pero en el filme en ningún momento se dice que sea rumana. De hecho, obviando su apellido Ganush (que no es ni español ni rumano), la señora gitana bien podria ser tan española como rumana.

Un saludo.

tito Quaid dijo...

Mis disculpas. Reconozco que acabo de... ejem... irme al "cine" a comprobarlo y la unica mención es la que hace Rham Jas:

"Lamia, solo es invocado por los Gitanos para sus rituales mas siniestros".

Desde luego, el hecho de identificar a la señora no tenía un animo racista por mi parte, pero asumo que ha sido MUY desafortunado.

Supongo que la asociación Gitanos - Vampiros - Transilvania - Rumania está muy afincado en mi mente.

Pero como excusa es pobre.
Pondré mas cuidado la proxima vez.
Y gracias por la puntualización.