viernes, 18 de septiembre de 2009

Carta abierta a los Juegos de Rol en vivo

Estimados Juegos de Rol en Vivo (en adelante ReV),

Llevamos ya cuatro años conociéndonos el uno al otro y debo decir que lo nuestro ha ido decayendo. Cada vez más me doy cuenta de que algunos viejos amigos tenían razón.
En el fondo no eres más que una excusa para molarse.

Esta bien, esta bien, reconozco que en su día me apasione un poco. Pero fue un capricho y ahora lo comprendo. No es lo mismo. Ya no veo las virtudes que vi en su día, y si todos tus defectos.

Recuerdo que el primer vivo que jugué fue “Kremlin”, en mis primeras TdN, las del 2006. Y se me dio tan bien, que en esas mismas TdN repetí la experiencia, con “Futurama”. Interpretar a Zapp Brannigan fue increíble y muy divertido. Al menos en aquella primera ocasión.



Después seguí jugándolos siempre que pude. Coronel de las SS en un campo de concentración, colaboracionista de los replicantes, vaquero romántico y soñador, policía de asuntos internos incestuoso, viejo militar inglés retirado... No se me daba nada mal y sin presunción, afirmo que casi siempre tendía a conseguir todos mis objetivos. Al final hasta quise escribir uno, y parí la estructura mayor de “La fiesta del descompromiso”, más conocido como Monkey Island, y que Isil, productora del mismo, ha desarrollado finalmente mucho más que yo.



Pero todo se acabó. En estas TdN me he ido dando cuenta.
Mis quejas contra ti son variadas. Para empezar cualquier parecido con los juegos de rol que ya conocía no fueron más que vagas casualidades formales. En realidad no te pareces a mi viejo y buen rol de mesa, al que tanto echo de menos y que tan poco practico últimamente.

El rol de mesa (en adelante ReM) es cooperativo, o al menos debería serlo. Ni siquiera es un enfrentamiento del Master contra los jugadores, como algunos master tienden a interpretar. Es un todos contra el mundo. Es un “seamos amigos, complementémonos y acabemos con ese cubil de un primigenio”.
Tu no. En los ReV, todo el mundo guarda un secreto oscuro y sórdido, una intención oculta y si trabaja con los demás, suele ser, en el mejor de los casos, para joder a un tercero. Y casi siempre, en realidad lo que quieres es utilizar al susodicho.



En el ReM, el espacio es infinito. No existen limites espaciales, y puedo estar en Chicago, pero coger un tren a Washington, o una diligencia a Tombstone, o un cohete a Puerto Cydonia, en Marte.
En los ReV, casi siempre el espacio esta severamente confinado. A un máximo de dos o tres salas.

En el ReM, hay una progresión temporal. Uno tiende a construir personajes ricos casi de la nada, y por lo general, personajes que salen de uno mismo, con lo que se implica más en su desarrollo y en redondear su historia.
En el ReV no es más que el amor de una noche caliente. Te lo encuentras, le preguntas su nombre, le usas durante unas horas y luego lo sueltas como un papel arrugado, que apenas si recordaras a la mañana siguiente. No recuerdo el nombre de mi primer personaje en un vivo, pero si recuerdo el de mi primer personaje de una partida de rol.
Cierto es que existen juegos donde se conservan los personajes de partida en partida, pero suelen ser eventos ya muy delimitados, de gran “presupuesto”. Algo así como superproducciones de ReV. También es cierto que estos son los menos.



En el ReM, tienes la opción de parar a discutir una cuestión oscura, y la interacción se realiza con un master por cada seis jugadores. Creo que tendrás suerte si en un ReV solo se duplica dicha proporción, y mientras el master atiende una duda, la acción sigue a su alrededor. Por cierto, un master que solo es consciente de una parte limitada, muy limitada de lo que se habla o conspira en la historia. No puede escuchar todo lo que hablan o conversan entre si los jugadores. Es más un trabajo anárquico, una casualidad estadística que un verdadero trabajo del master el que sucede en los ReV.

Luego está la función social. En realidad los ReV son una excusa para conocer chicas frikis. ¿Que más da que el personaje que me toca interpretar odie a aquella chica de allí? Me tiro toda la partida hablando con ella y mirándole las tetas.

Y de interpretar los personajes, mejor ni hablamos. Siendo sinceros resulta que casi siempre lees el personaje con solo un par de minutos, te quedas con un lema básico de entre todos tus objetivos y olvidas la mitad de los datos importantes.

La guinda es el factor carnavalesco. Y eso que al principio casi nunca me disfrazaba. Una simple etiqueta me marcaba con el nombre de mi personaje y eso era suficiente. Ahora se han convertido en una norma lo de disfrazarse. Y lo peor es que el medio se ha terminado convirtiendo en el fin. La gente opta por los personajes cuyos disfraces les van a hacer más dignos de admiración. Y es admirable, pero no deja de ser un baile de disfraces. Y no era eso lo que me vendiste.

Recuerdo que Andres Santamaria, mi iluminado de cabecera, me dijo una vez:

“Todos los ReV son en realidad una partida de Vampiro.
Tu grita en medio de uno ¡Caza de sangre! Y veras lo que pasa”


Y es que la conclusión es clara. No se hacen más que para molarse. No se juegan más que para molarse todavía más.

Y a menos que Mel me descubra vía “House of the Blooded” (opinión en TdH) y su adorado John Wick, una nueva manera de jugarlos que se acerque más a lo que busco en el juego de rol, lo cierto es que creo que desde hoy, no volveré a acercarme a una partida de ReV, a menos que exista una razón de verdadero peso o el personaje me motive especialmente. O sea... seguiré echando una mano a quien me lo pida, seguiré asumiendo los personajes que me ofrezcan los amigos (su confianza es un orgullo para mi), pero en las colas de las TdN me pueden esperar.
Vamos, que me convierto en un divo de esto. Que asco me doy.


Y ya sin más, recibe un cordial abrazo.
Te deseo una larga y fructífera existencia, pues el hecho de que a mi no me convenzas no quiere decir que desee que no existas. Hay mucha gente por ahí que te adora y os deseo lo mejor.

Que os divirtáis.

8 comentarios:

isanne dijo...

Recordaba haberte tenido en el ReV de Blade Runner, pero no recordaba haberte mastereado en Kremlin (junto con Rencorosos Reuníos, ambos de Jokin, mi estreno como master de vivos... qué tiempos aquellos).

Yo espero tardar todavía algo más en quemarme de los roles en vivo y seguir con los proyectos pendientes :D.

Mel García dijo...

Mi buen y querido Quaid:

Libreme Crom de ser, precisamente yo, el que defienda los ReV. Ni practico ni practicaré, más por un tema de timidez galopante y pocas ganas de seguir cayendo en el lado oscuro del monocromo. Quiero decir, ¿Como es posible que los cazadores tengan problemas con los vampiros? Ves un lugar lleno de gente vestida de negro mirándose raro y sin tomar copas, la llenas de Napalm y se acabaron un par de docenas. Si algún día pierdo la cabeza exigiré un Malkavian para ir con una camiseta rosa. Pero divago...

Sin embargo, ten en cuenta que:
1) En unas jornadas con el rol en mesa te pasa lo mismo. No hay progreso del personaje ya que solo juegas una vez. No recuerdo el nombre de casi ningún personaje de ReM que haya jugado en las TDN (Excepto Bain, claro, que me llevó a mi actual obsesión por el mouse guard.)
2) Nunca, nunca, dudes de John Wick (http://www.youtube.com/watch?v=U81eiQMvoB0)

PD: "Ni siquiera es un enfrentamiento del Master contra los jugadores, como algunos master tienden a interpretar" ¿Pensando en alguien en concreto?
jejejejeje

Niveel dijo...

Ni todas las partidas de mesa son iguales, ni todos los roles en vivo son como tu dices.

Existen ReVs con una filosofía más parecida a los juegos de mesa. En el que la estructura no es para nada jugador contra jugador que tanto se ve por los vivos. Donde se da más importancia al evento que al jugador.

Cierto que el espacio es finito. Una triste desventaja. La ventaja, que el espacio es real. Se puede manipular y utilizar a tu antojo. Si las dejas como las encuentras no ayudas mucho, pero si existe un esfuerzo y un trabajo de ambiente la partida mejora muchísimo (al igual que se hace en el rol de mesa, con la iluminación, la música, el atrezzo, ¿o nunca les has dado a los pjs un mapa currado para moverse por el mundo?)

Hay partidas de rol en mesa de un día y de varios años. Hay roles en vivo de un día y de varios años. Te aseguro que en un evento de cinco días de duración ininterrumpida no te parecen personajes planos o sin vida.

La figura del master está sobrevalorada.

La vida en general es una excusa para conocer chicas y mirarlas las tetas.

No todos los roles en vivo tienen objetivos. Y ni mucho menos en las mesas se interpreta mejor que en los vivos.

El disfraz en el rol es un medio más. Uno poderoso si se hace bien, y muy triste si se usa mal.

Molarse no está tan mal, es también un objetivo importante del rol de mesa.

Lo malo, es que coincido contigo en el 80% de los vivos.

Chetoman dijo...

Personalmente recuerdo los ReV que he jugado, la verdad es que es fácil, han sido 3, y he de reconocer que me lo pasé bien, fueron el Killer (si, si,lo sé, antiguo de narices el juego :) ), una partida de vampiro en mis primeras TdN y una de L5A en los Encuentros Rúnicos.

En las tres partidas me lo pasé padrísimo (como diría mi novia), y reconozco que no juego más porque me da vergüenza, que le vamos a hacer, no se puede tener todo.

Aunque estoy de acuerdo contigo en que prefiero mil veces más una partida de ReM que una de ReV, eso es indudable,en los ReV apenas te da tiempo de conocer a la gente, y mucho menos conocer tu personaje, que por norma general es pregenerado, y cierto es que normalmente se te olvidan la mitad de las cosas que debería hacer tu personaje, pero que leches, tienes unas horas para hacer todo, y el tiempo no da para más.

En cambio, en el ReM, a pesar de ser personajes pregenerados, el tiempo parece alargarse por si mismo y te da tiempo a hacer todo, ya por no hablar que suelen ser como mucho 5 ó 6 personas jugando y el master no tiene que pluriemplearse para controlar completamente a sus jugadores y así poder estar en todo.

Con respecto a la interpretación, creo que tanto en ReV como en ReM, se hace por igual, claro siempre depende de quien esté jugando y cuanto se quiera meter en el papel de su personaje, como ejemplo te pondría a Curro y a Toro (al menos Toro en partidas grandes claro, que en partidas mas pequeñas alucinarías).

Como dicen por ahí para gustos los colores, pero en mi opinión, tanto para una partida ocasional, como para crónicas largas, me quedo con los ReM de lejos.

Andrés dijo...

Ya tardaste en darte cuenta, mamonazo.

El Rev vale para lo que vale: molarte mucho y que los demas lo sepan.

Oye, que a quien le guste pues perfecto y ofrece sensaciones muy diferentes del ReM y placenteras... pero no se puede comparar.

Con todo, lo que te pase puede ser solo una fase pasajera. Deja pasar un tiempo y prueba a ver si te sigue gustando o al menos no pienses que vaya a ser lo mismo.


Saludete,
Andres
P.D: ¿como que solo te apasionaste un poco? Tsk, Tk, No cuela:)

tito Quaid dijo...

Andres, un geminis doble sin hielo ni agua ni soda como yo puede y tiene el derecho a ilusionarse como un niño y a cambiar de opinión treinta segundos mas tarde :P

Mel, de John Wick y quien sea puedo dudar, pero nunca de tu buen criterio, luz de occidente y esas cosas.

Niveel, no me ha quedado claro si estas DE ACUERDO conmigo en el 80% de los casos o el problema es que COINCIDES conmigo como jugador en el 80% de los vivos xDD

¡Y en fin, que esto era una opinión personal. Ya he dicho, vive y deja que se disfracen!

Marioneta dijo...

"En los ReV, todo el mundo guarda un secreto oscuro y sórdido, una intención oculta y si trabaja con los demás, suele ser, en el mejor de los casos, para joder a un tercero"

Es cierto que en los revs hay intereses contrapuestos, principalmente porque no hay infinitos PNJs que master invoque con solo decirlo. Eso no te obliga a interpretar a un indeseable, conseguir tus objetivos de forma honesta o no conseguirlo en absoluto porque sería deshonesto, queda normalmente a tu libre interpretación. Otra cosa es que alguien que se jacta de "conseguir siempre tus objetivos", (como si eso fuera el certificado del buen jugador de rev), estés dispuesto a ponerte dificultades en el camino o a interpretar "al perdedor".



"En los ReV, casi siempre el espacio esta severamente confinado"

Cierto. Pero ¿Cual es el problema? ¿Influye en tener una mayor o menor diversión?



"En el ReV no es más que el amor de una noche caliente. "

Cierto, la progresión de los personajes es dificil (pocos vivos tienen continuidad) En "la llamada de Chutulu", tampodo existe. Es otro tipo de partida, simplemente. Pero obiamente, si te resulta indispensable para la diversión, pocas partidas de rev van a ser lo tuyo.


"Es más un trabajo anárquico, una casualidad estadística que un verdadero trabajo del master el que sucede en los ReV."

Organizar un rev son meses de trabajo _antes_ de la misma, precisamente para que las cosas puedan marchar sin necesidad de tu intervención. Otra cosa es que se consiga o no.



"¿Que más da que el personaje que me toca interpretar odie a aquella chica de allí? Me tiro toda la partida hablando con ella y mirándole las tetas."


Entonces estas jodiendo la partida para ti, para la chica (que estará hasta los huevos del baboso que no la deja jugar), y para todos los que tenian que interactuar contigo (como la chica). Comportamiento parecido a ir a una partida de mesa y pasar de la partida por mirarle las tetas a la chica de al lado. La parte social es mejor dejarla para cuando la partida termina



" Siendo sinceros resulta que casi siempre lees el personaje con solo un par de minutos, te quedas con un lema básico de entre todos tus objetivos y olvidas la mitad de los datos importantes."

Si verdaderamente es así como juegas, no me extraña que te aburras. Lo que me extraña es que te sigan invitando a jugar. Y, de nuevo, esa obsesión por "los objetivos"



" el medio se ha terminado convirtiendo en el fin.La gente opta por los personajes cuyos disfraces les van a hacer más dignos de admiración."
Los trajes ayudan a la ambientación, del mismo modo que el attrezo. Si se convierten en más importante que el propio personaje... pues es un error tan garrafal como confundir los objetivos en el fin del vivo.




"Todos los ReV son en realidad una partida de Vampiro. "


Cambia de gurú, y de rev.



"No se hacen más que para molarse."

¿Dirias que las partidas de mesa se hacen por motivos muy distintos?



No se juegan más que para molarse
todavía más."


Tu sabrás para que juegas, calamar. En todo caso ¿Cuanta gente has conocido que lo que le molaba de su personaje de mesa era la cantidad de dados que podía llegar a lanzar en un solo ataque?



Resumiendo: El día que estes dispuesto a subordinar los objetivos al personaje, y no al revés, probablemente empieces a disfrutar del rol en vivo. El dia que te acerques a hablar con un chico por que es divertido interpertar con él y no por la información o ayuda que te pueda prestar en tus objetivos, o a chica por lo mismo y no por el tamaño de sus tetas, dejarás de fastidiarte la partida a ti y al resto.

tito Quaid dijo...

Lo primero Marioneta, gracias por tomarte el tiempo para leer el tocho que escribí.

Lo segundo, gracias otra vez por tu crítica que veo que es sincera.

Mis respuestas a tu critica...

Te deseo una larga y fructífera existencia, pues el hecho de que a mi no me convenzas no quiere decir que desee que no existas. Hay mucha gente por ahí que te adora y os deseo lo mejor.

Mi opinión es una carta abierta, porque es una opinión personal. Interpretar se me da hasta cierto punto bien, de hecho, lo disfruto mucho, pero disfruto mas del rol en mesa.
Mis opiniones tendían a ser generalizaciones y por consiguiente y probablemente erróneas, pero son un mero humano y por ello, parcial y muy limitado.

Y de todas maneras insisto, es más una justificación personal para explicar de un plumazo a muchos conocidos porqué no voy a seguir jugando a ReV mas que en contadas excepciones.

Espero de nuevo verte por aquí y contar con tus comentarios, porque discutir con gente que siempre te da la razón es gratificante al principio, pero luego se vuelve muy aburrido.

Como cuando Homer se convierte en líder de los Canteros (¿eran los Canteros, no?)