domingo, 25 de octubre de 2009

Festival de Juegos de Córdoba 2009

Querido sobrino Gobbo:

Los humanos son seres realmente complejos, y el análisis de sus actos puede llevarnos a horas de especulaciones acerca de sus motivos. Podríamos por ejemplo, examinar el caso de un varón adulto que realiza un viaje de 1600 km repartidos en dos jornadas de 8 horas de conducción. ¿Cuales son sus motivos? ¿Es acaso una hembra receptiva? ¿La aparición de una divinidad o cualquier otro hecho maravilloso o metafísico susceptible de no volver a producirse en el periodo de vida de este espécimen? ¿Acaso disfrutará de los mejores manjares y comodidades concebibles?

Pues no, este espécimen viaja porque acude a jugar a juegos de mesa. En sillas de plástico. En Córdoba, lo que a pesar de las fechas, supone que la temperatura es lo suficientemente elevada como para hacerle a uno desear estar bajo la ducha aproximadamente una vez cada seis horas. La comida es un bufett chino. De la que se cocina toda en la misma cacerola. Las cenas son comida congelada. El evento se repite cada año. Le toca dormir en una cama supletoria en un salón en el que duermen otros dos especímenes de su mismo sexo. Y ya que lo mencionamos, en el asunto más razonable de todos, el sexo... bueno, digamos que, visto el nivel de testosterona exhibido por los demás copartícipes de la ceremonia, lo más sensato de todo es que dormía con el culo pegado a una pared.

¿Entiendes entonces que puede haber hecho que este espécimen haga tal viaje? Ciertamente, no tengo la respuesta, pero la intuyo. Como si estuviera viéndola con el rabillo del ojo, a mi derecha. La muy cabrona es tan esquiva como pavo telépata en navidad. Pero de todas maneras, no es sencillo de explicar. Digamos que es algo que va con los frikis. Lo que lo clasifica en la categoría de hechos absurdos o sin explicación lógica. Un par de reportajes de becarios aburridos de Telecinco y pasará a ser considerado enfermedad mental.

Bueno, perdonareis esta introducción pero me estoy dando un atracón de Mundodisco últimamente, y creo que el estilo del señor Pratchett es ligeramente contagioso. Cuando al final de los tiempos, a los frikis nos toque desfilar ante dios, recordad esto.

Ángel Vengador: … y con esto concluye la lectura de los cargos. ¿Algo que decir en su defensa?

Friki: Si. ¿Una cosa, es usted dios?

Ángel Vengador: No se a que viene eso. Es obvio que es DIOS.

Friki: Bien, quisiera dirigirme a dios si no le importa.

Ángel Vengador: De acuerdo, adelante.

Friki: ¿Es usted dios, también conocido como Jehova, Yavhe y ese rollo?

(Divino asentimiento de cabeza)

Friki: ¿El dios de Abraham, el dios de Isaac, el dios de Jacob y los que vinieron después?

(Divino y orgulloso asentimiento de cabeza)

Friki: ¿Es usted el mismo dios que hizo enfermar a Terry Pratchett con Alzeheimer?

(Divina vacilación murmurante)

No os garantizo que os perdonen por esto, pero al menos le tendréis a la defensiva, y eso es algo. Porque vergüenza debería darle.

Pero me estoy desviando del tema principal. El caso es que un año más hemos tenido el Festival de Juegos de Córdoba. Con el buen recuerdo del año anterior, con más gente y con la misma energía allí que me fui yo, mi libreta, mi cámara de fotos y mis malacatones, a dejar constancia de un evento que resulta divertido a la par que entrañable. En particular porque no solo de rol vive el friki. Todo lo que tiene cabida en esta jornada son juegos de mesa, y no se echa de menos nada más. Además, sirve muy bien para desconectar cinco días. Nada de emails, ni de torrents, ni de películas en lista de espera, lecturas o tareas varias. Solo ir al edificio de la diputación y jugar un buen rato a juegos nuevos, o no tan nuevos.

El esquema del año anterior se ha repetido punto por punto. Llegue más o menos pronto a un apartamento pequeño pero apañado (más apañado que el año anterior de hecho), deje las maletas y tras un breve descanso llegaron los malagueños. Tuvieron, nada más llegar, una charla entre ellos, Caro, Cris, Wis y Nacho que sería digna de publicar aquí, pero que me reservaré para futuros chantajes. Digna del guión de “Closer”, y con eso digo todo.

Después, y hasta que llegasen los madrileños, que son, a saber, Nobane, Onalon, Red2 y Talha, nos fuimos a comenzar a jugar. ¿A que habíamos venido, sino?

Fue cuando tomamos contacto por primera vez con el juego Chicago Express, que debido a una confusión nuestra, reinterpretamos sus reglas, haciendo reventar la banca y creando una burbuja especulativa e inflacionaria que levanto el precio de las acciones artificialmente por encima de cualquier previsión. A esa variante de las reglas la denominamos Variación Lehman Brothers.

Un bonito juego este, incluso conseguí con malas artes, acuerdos inmorales aunque no ilegales, colarme en la final. Lastima de final. Casi mejor me muerdo la lengua para no decir una barbaridad.

También jugué de nuevo a Piko Piko, y me volví a colar en la final para perderla, al igual que el año pasado. Desde ya, prometo que es la última vez que me meto en campeonatos. No disfruto nada en absoluto.

Y tampoco es que quiera hacer una crónica de lo acaecido punto por punto, segundo a segundo. Solo apuntar que se ha notado cierto recorte de medios (el cartel del año pasado cantaba un poquitín)y menor presencia de stands, pero en cuanto a gente, ha sido un llenazo. El sábado por la tarde y el domingo por la mañana costaba encontrar una silla libre. Una mesa era ya imposible.

En la saca de lo bueno, me llevo el volver haber disfrutado de la compañía y la tertulia de los frikis de pro que nos acompañaron, el haberme resarcido en parte de no haber hablado casi ni un minuto con Caro, Cris y Nacho en las TdN, las nuevas amistades (Talha, Wis, Isabel, Jesus, Paulo, Pol... majismos' tos'), los juegos, Córdoba, la temperatura tan excelente que hacía, y dos muñequeras de cuero para mi disfraz de Alan Quatermain.

En el saco de lo malo también alguna cosa llevo, de las cuales pública solo hago el hecho de tener que conducir tantas horas, y caras que recordar para futuros eventos.

Y nada más. Al año que viene volveremos. Porque en Córdoba se juega de una manera especial.

Recibe un cordial saludo de tu tío Quaid el viajero.

P.D. Lamento el retraso.

lunes, 19 de octubre de 2009

Lemas vitales (XXVIII y XXIX)

Querido sobrino Gobbo:

El mundo anda loco con una utilidad que ha sacado Wave. Me pongo la voz de Nicolas Cage en "El señor de la guerra", y afirmo que con ella nos pasa como cuando vamos a estrenarnos con el sexo, que no tenemos muy claro como se hace exactamente... pero tenemos la sospecha de que nos va a molar.

Hago esta pequeña prueba a ver si verdaderamente esto funciona, y si lo hace, flipar. (P.S. No, al menos de momento no ha funcionado, luego esta es una entrada tradicional).

Y sino, pues nada, siempre puedo copiar y pegarlo luego en mi bitácora. (Pues eso)

Comentaré de paso que últimamente he tenido conversaciones muy animadas acerca de mis creencias, filosofías y libertades de pensamiento. Algunas incluso con gente muy lista de Mensa España, de la que una vez fui miembro y digamos que renuncié por no verme capaz de mantener su nivel.

No quiero volver a la discusión. Desgraciadamente es una discusión en círculos, y creo que tanto yo como mis contertulios somos demasiado fundamentalistas. Por lo que resumiré mis opiniones en dos lemas. Aunque pensaba que había repetido la primera, he comprobado que no... urge una bitácora recopilatoria de lemas.

La primera, de un tipo que debía ser la hostia para una tertulia de después de una comida. Tipo interesante, leído, y hasta Nobel de literatura.

“Las estadísticas son como un bikini, muestran datos interesantes pero esconden lo realmente importante”

Sir Winston Churchill

Con ello pretendo indicar que conozco la validez de una estadística. Nada más, no pretendo decir que una estadística sea un hecho. Es un indicio, pero no conozco ningún indicio que no merezca ser investigado, como no conozco a ninguna modelo de bikinis a la que no quiera ver en pelotas. Mejor digo casi ninguna. Que os conozco demasiado bien, perros.

La segunda frase no he podido localizar el autor. Pero es un clásico, y al parecer, fruto de la sabiduría popular de un grafitero, algunos de los cuales han escrito las cosas más inteligentes que he podido leer jamas. Al menos sobre una pared.

"La mente es como un paracaídas. Funciona mejor si esta abierta"

Y con ello quiero decir que siempre hay que estar preparado para descartar todo lo que sabes. No agarrarse a ello. Los que me habéis explicado vuestras opiniones en los últimos días en principio creo que habéis sido algo injustos. Juzgar algo como inútil a priori, cualquier investigación, porque no se ajusta a lo posible según la ciencia es un apriorismo peligroso. Jo que bien suena. Lo voy a decir otra vez, que queda chulo.

Son malos tiempos para los apriorismos. Siempre lo han sido. Porque los que toman esa posición, no defienden la Ciencia (en pie por favor), sino un Paradigma científico. Es decir, lo que, por convenio, es admitido como cierto apoyado en las pruebas científicas recurrentes. El paradigma puede ser cierto, falso o aproximado. Por eso, no conviene ser fundamentalista en nada.

Salvo claro, en matemáticas.

Espero irme poniendo al día, pero por hoy es todo. Un saludo.

lunes, 5 de octubre de 2009

El Misterio del Colgante de Jade

Querido sobrino Gobbo:

No es que exista ningún misterio en realidad, pero el título estaba demasiado fácil como para desaprovecharlo. Tiene un regusto a película de aventuras de los sesenta o a una historia de Fu Manchu.

Y tampoco es que me lo haya preguntado tanta gente. Apenas media docena, como mucho, en el tiempo que ha pasado desde que dicho colgante se ha convertido en inquilino permanente de mi cuello.

Se trata de un colgante que compré en China, en mi viaje realizado en 2007. Su apariencia es la de una monedita China, con el grabado femenino de las cuatro casas de los vientos por ambos lados. Curiosamente, de los dragones gemelos que tendría que presentar una de las caras no hay ni rastro. Su material es el jade, o eso pienso yo, y pende de una resistente cuerdecita roja, que en tiempos, estaba unida a todo un entramado de cuerdecitas que formaban el collar. Desgraciadamente, el uso, la roña y el sudor hicieron aconsejable que se cambiara antes de que el desgaste hiciera que lo perdiese, y ahora pende de un collar de cordón negro hecho por mi mismo, siguiendo el patrón del anterior, pero mucho más sencillo. Minimalista. Japonés digamos.

Y como quiera que este mundo vive de la imagen, este es el colgante en cuestión.

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Ahora vamos al hecho que significa para mi. La fecha esta bien clara en mi memoria, 7 de marzo de 2007. Estábamos en Pekín por tercer día en el comienzo del periplo que nos llevaba por China durante 15 largas jornadas. Y la mañana la tenía monopolizada una visita a la Gran Muralla y a una factoría de porcelana. Las factorías no fallaban jamás.

La visita a la Gran Muralla se realizaba en una zona al norte de Pekín. Dice la tradición que Mao la visitó una vez y se dispuso a subir a la torre de vigía situada en lo alto de un monte. Dicho tramo está compuesto por una escalera que remonta 800 metros en 2000 de subida. Es decir, una pendiente salvaje del 40% de promedio. Promedio, porque hay zonas de descansos en llano, incluso en cuesta abajo.

Bueno, Mao llegó a la tercera de las siete torres, y en vista de lo que le quedaba por delante, dijo que el que llegase a la tercera (a la que el había llegado) era un héroe. Te venden una plaquita abajo para conmemorarlo. Naturalmente, esta gente no pierde comba a la hora de desequilibrar la balanza comercial.

En aquel viaje iba con Sergio, con Rafael, y dos amigos gallegos, Xuán (que por motivos de salud se quedó abajo del todo) y Fernán, que subía en cabeza cual cabra. Al principio todo iba bien. Éramos jóvenes, lucía el sol y un tonificante frío (había nevado) nos animaba a dar lo mejor de nosotros mismos.

En la tercera torre me cagaba yo ya en Mao y su madre y todos lo héroes de la revolución cultural. Me ardían los pulmones, me faltaba el aire, tenía amago de calambres en las piernas. Pero los demás seguían, y bueno, había un repecho más tolerable. También tenía mi orgullo como batería adicional. Seguimos un poco.

En la quinta torre, contemplaba sombríamente la pendiente por la que habría de descender. Y digo sombríamente, porque estaba pensando si no sería mejor ahorrarme sufrimientos y lanzarme de cabeza o directamente empujar a Sergio y Rafa por haberme medio obligado a seguir, y así aterrizar en blando.

Era la quinta torre y yo me rajaba. Me daba la vuelta. Me rendía.

Rafa, que estaba tan reventado como yo, me animó a seguir. Además, Sergio y Fernán descendían ya, anunciándonos que lo que quedaba era mucho más llevadero y que el honor de haber subido hasta arriba era algo que luego se podría llevar con orgullo. Me dejé convencer, a pesar de que preferiría ser muerto de un disparo allí mismo.

¿Lo conseguí? Bueno, oigamos lo que al respecto tiene que decir el Quaid de las Navidades Pasadas (no exactamente, es una referencia a Dickens y a lo trágica que está quedando esta crónica).


Ver La Torre de los Heroes en un mapa más grande

Bueno, para que os deis cuenta del sufrimiento padecido, ni sabía las torres que llevaba. En el video dije nueve, pero os garantizo que son solo siete. También se puede alegar a la falta de oxígeno. En serio, para subir aquí tendrían que poner un campo base para la aclimatación.

Descender fue fácil, aunque algo peligroso. El resbalón por la nieve acumulada era un peligro cierto, pero no teníamos prisa. Para mi sorpresa, el tiempo fue más que suficiente. Hasta sobró algo.

Abajo hicimos unas cuantas fotos y miré con orgullo el lugar alcanzado. Luego fuimos a la factoría de porcelanas, pero allí me quedé prendado del colgante en cuestión. Recuerdo que también compré unas bolas de la salud de ojo de tigre (y digo bolas de la salud, porque si digo bolas chinas, las mentes de cochambre se ponen a funcionar al momento). Y el colgante saltó a mi cuello con tal fecha y jamás lo he quitado de el más de una o dos horas en el tiempo transcurrido.

No le di mucha importancia en su momento. Pero en si mismo siempre me recuerda esa jornada, y aunque la lección no la aprendí inmediatamente, y que no la he seguido incluso después de haberla aprendido, creo que poco a poco me ayuda a pulir mi carácter. Porque de aquella jornada saco algunas conclusiones fundamentales.

  1. La primera es que cuando creo que ya no puedo más, es cuando estoy a punto de conseguirlo.
  2. La segunda, que no hay nada que no pueda conseguir si me lo propongo. Parece de libro de autoayuda, pero cada vez estoy más convencido de que en esta vida todo es cuestión de constancia. Los que triunfan son los que siguen intentándolo cuando todos los demás han renunciado por una u otra razón.
  3. Y la tercera y más importante. Sin amigos no se llega muy lejos.

Un abrazo a Sergio, Rafa, Fernán y Xuán.

A vosotros va dedicada esta bitácora.

P.D. La crónica de la epopeya, la puedes leer donde en su día se publicaba "Querido Sobrino Gobbo", en Templo de Hecate. En concreto aquí, aquí, aquí, aquí y aquí.

viernes, 2 de octubre de 2009

Lema Vital (XXVII)

Querido sobrino Gobbo:

Hoy voy a ser breve...

"Sabes como se llega al Carnegie Hall, ¿verdad? Practicando."
Teniente Aldo Raine


Sirva de prólogo a una bitácora que ha de venir sobre autosuperación y el porqué de un colgante de jade que hace dos años y medio que nunca me quito del cuello.