domingo, 15 de noviembre de 2009

Teoría de enanitos

Querido sobrino Gobbo:

Ha venido a mi memoria de la forma más peregrina el recuerdo de cuando comencé la universidad. Yo, como todos los varones, y muchas féminas de los ochenta, quería ser informático. Es decir, sabíamos que los ordenadores iban a cambiar el mundo y queríamos estar en primera línea, como unos campeones.


Por desgracia mi nota de selectividad, un satánico 6’66, apenas dio para meter cabeza en Técnico Medio de Informática de Gestión en la universidad de Valladolid, a donde iba y venía todas las mañanas del curso del 95, y donde tuve mi primer contacto con el mundo universitario. Parece mentira que hayan pasado catorce largos años.

Bueno, naturalmente, y dado que soy algo zopenco, no aprobé ninguna asignatura, lo que en aquel entonces no suponía una medalla al merito ciudadano como ocurre hoy en día, ni merecí un articulo de denuncia de la crueldad del profesorado que había destruido mi ego y me había traumatizado… no, que va. En aquel entonces te echaban de la carrera y punto. Gracias a dios, porque eso supuso que pude hacer una carrera con futuro.

Pero no negaré que tuvo su gracia. Conocí gente maja, a la rubia con los ojos acuosos y los labios más excitantes que jamás he vuelto a ver en mi vida (Ana se llamaba, creo), y algunos buenos colegas de los que, desgraciadamente, no he vuelto a saber mucho. También mandé mis primeros correos electrónicos, tome contacto con UNIX (a quien dios confunda) y aprendí a programar, a pesar de que mi vagancia hiciese su trabajo para impedir mi aprobado. Eso y el profesor, que eso de que un servidor le corrigiese le sentaba como una patada en los cojones. Aquel barbas ególatra y acomplejado me lo dejó bien claro en la revisión de examen: “Si, si se que has estudiado y que te lo sabes, pero no creo que estés dando todo lo que puedes”… es decir, “Jódete, que no te pienso aprobar, por listo”.

Pero bueno, peor hubiera sido que me hubieran dejado repetir primero. O sea que en el fondo, le debo estar agradecido. Por eso y por una coña que le soltó a un chaval en medio de clase un día, que dio lugar a una teoría científica que el mundo no está preparado para asimilar aun, pero que explica la totalidad del mundo conocido: la teoría de enanitos.

La teoría de enanitos parte de la premisa de la existencia de una especie diferente a la humana, de un tamaño variable entre más o menos esto y una cosita así. Son criaturas muy trabajadoras, más que nada porque nadie hace teles ni routers de su tamaño. Por tanto, no pierden el tiempo. Vienen a ser como los Curris de los Fragel, pero no están especializados en la construcción, sino en la electrónica. Por cierto, ahora que sale el tema, el gobierno solventaría el problema de la construcción en España si obligase a las grandes empresas, vía B.O.E. a construir con el material de los Curris. Cuando ya no quedase sitio para construir, nos comemos las casas y vuelta a empezar. Sabias criaturas los Curris.

Pero volvamos a nuestros enanitos. La teoría surge cuando un alumno pregunta a un profesor porque cuando pulsamos “a” la pantalla muestra “a”. Dado que el profesor era un profesor de programación, le soltó el exabrupto: “¡Porque un enano en la pantalla pone un puto cartel! ¡A ti que cojones te importa! ¡Eso al de hardware!”

Entonces, un amigo y yo comenzamos a desarrollar la aplicación de la teoría de enanitos, comenzando por el ejemplo que el profesor había puesto. Se desglosaría así:

  1. Debajo de cada tecla hay un enanito, y otro mogollón de ellos esperando en la parte del teclado que tiene cable. Si no tiene cable, pues está un enanito con una radio.
  2. Cuando el usuario pulsa una tecla, el enanito en cuestión da el aviso a grito pelado “¡Han pulsado la AAAAA!”… Los enanitos del cable, o el de la radio se disponen a mandar la noticia a la CPU, algo que hacen a toda pastilla, como si fueran los impulsos nerviosos de “Erase una vez: El cuerpo humano”.
  3. En la CPU, que suelen estar intentando mantener en equilibrio todas las libretas con apuntes de lo que nosotros suponemos que está en la memoria RAM, reciben el aviso y se ponen a buscar en la libreta, primero, donde está el enanito cursor en la pantalla. Luego, una vez localizado este, le mandan un aviso por el mismo sistema descrito anteriormente a la pantalla, llena de enanitos con cartones pintados con 256 colores diferentes y los signos ASCII (en realidad lo de los sesenta y cinco mil y pico colores no es más que una exageración… los hombres distinguimos el color de nuestro coche y poco más).
  4. Una vez llega a la pantalla, el enanito ujier de la misma, se informa de que cartón tienen que coger, manda a uno de sus subalternos cogerlo y le da los datos de la posición del enanito cursor en el andamio en el que están todos los enanitos sujetando los cartones que conforman la pantalla que vemos en cada momento.
  5. El enanito subalterno le sube el cartón al enanito cursor, que de inmediato lo exhibe, y el subalterno, se queda en la nueva posición de cursor, pegándole una voz al enanito ujier de donde se encuentra.
  6. El ujier lo apunta y le devuelve lo libreta al mensajero, que devuelve el mensaje a la CPU.

Todo este proceso que parece tan lento, es en realidad muchísimo más lento, dado que a veces los mensajeros tienen que soportar malas condiciones atmosféricas, asaltos en la memoria Cache (que es muy estrecha y propensa a emboscadas), alguna que otra huelga de transportistas, y piquetes muy violentos.

Lo que pasa es que el tiempo en el plano enanitil transcurre diferente que en nuestro plano. En el periodo que he tardado en escribir esta bitácora ha sido suficiente, por ejemplo, para ver ascender y caer varios imperios enanitiles.

Por desgracia la teoría es cuando menos, difícil de probar, dado que solo existen si no les miramos. Si los miramos, no están, pero están donde no estamos mirando, lo que permite a la realidad de la electrónica, y sospechamos que muchos otros campos, seguir funcionando. Pero la curiosidad humana empieza a ser peligrosamente ubicua. Imaginad que un día los enanitos se hartan de nuestro voyerismo innato.

Y poco más por hoy. Otro día que tampoco tenga nada que hacer, os hablaré de las aplicaciones de esta revolucionaria teoría que puede explicar prácticamente como funciona cualquier cosa.

Se despide tu tio, Quaid el viajero.

P.D. El lector atento podrá argüir que la mencionada “radio” que usa uno de los enanitos necesitará de algún medio para funcionar. Obvia mencionarse que la teoría de enanitos es autoreferenciable. Es decir, la radio de los enanitos funciona por teoría de enanitos.

9 comentarios:

Hecate dijo...

!Brutal!
me hacía falta leer algo inteligente/interesante, la verdad.
Yo también tenía una teoría parecida, qué gran mal, o bien según se mire, ha hecho el érase una vez la vida.
Mil besos

G dijo...

Mmmh, ¡qué complicado lo pones!, Tito. Yo estoy de acuerdo hasta lo de la voz: “¡Han pulsado la AAAAA!”… Pero creo que después simplemente otro enano coge el cartelito adecuado entre los que ya tienen preparados y lo manda a través de un tercero a la pantalla mientras un cuarto repone el cartel haciendo uno similar. Igual me equivoco, pero desde luego, la CPU no sería en absoluto necesaria para esto, ya que el Spectrum 48 Kb no tenía de eso y podías escribir en la pantalla (la tele más exactamente).

Anónimo dijo...

Simplemente Gracias

D.r.D

tito Quaid dijo...

Gracias a todos por la atención prestada :D

Mel García dijo...

Lo sabía. Siempre he sospechado de ti, maldito. Esas ideas que parecen correctas... pero no de aquí. Esa forma de encajar pero no, de comportarse como un turista en medio de su propia casa. Siempre tuve esta sensación contigo, pero ahora lo tengo claro. Te he desenmascarado, tío. No podías engañarme todo el tiempo.

"Yo, como todos los varones, y muchas féminas de los ochenta, quería ser informático." ¡Está clarísimo! ¡QUAID ES DE LA DIMENSION PARALELA 3274!

¿Cuanto me sale la conferencia a USA para llamar a la agente Dunham?

tito Quaid dijo...

Em... nosedequestasablando...

Isil dijo...

Que gran teoría tito, creo que la había estudiado alguna vez en mi cabeza aunque nadie me la había explicado tan detalladamente. Los enanos, como todo el mundo sabe (verdad que sí Draud?), al igual que los elfos, son entes superiores (y si son enanitos, también -aunque sean de una minoría étnica) y por tanto tienen poderes que nosotros solo somos capaces de imaginar/suponer. Vivan los enanitos!! xD

ambientologo dijo...

Yo siempre pensé que eran japoneses pequenitos. Y eso de que estan donde no miramos... son enanitos cuanticos XDDD

BTW yo tambien saqué un 6.66

Chetoman dijo...

Muy buena Quaid, la jarta de risas que me he metido pal cuerpo ha sido espectacular, tanto que el jefe me ha preguntado porque me reía y le enseñe la teoría, y al final los dos riéndonos en la caseta :)