viernes, 9 de julio de 2010

Esta es la ultima carta que voy a escribirte...

Querido sobrino Gobbo:

El título, tomado del "One Hit Wonder" de Los Cucas, creo que es suficientemente descriptivo. Después de esta entrada dejaremos un par de semanas de gracia a esta bitácora, el tiempo justo de poderme bajar mis propias creaciones, dejar que los que me seguís (esos trece amiguetes que siempre me leen) traten de convencerme de que dé marcha atrás y de que un montón de gente (mayoritariamente de Panamá, según Google Analytics), siga buscando fotos de "tías montándose a sus sobrinos".
Así vamos.

Las razones de este cese de actividad son varias, aunque resumidas en una sola frase, y es que no tengo nada mas que decir. Básicamente.

Espero que entendáis que se dedica mucho tiempo a escribir una bitácora, pulirla, buscar las fotos que mas le encajan, los enlaces de información (Internet sin enlaces no es mas que una revista). He tratado de mantener una regularidad, pero no he podido. Dependo demasiado de los golpes de inspiración. Tan pronto escribo cinco entradas del tirón, como no actualizo en cinco meses.

Luego está el problema del tamaño. Una amiga se quejo de eso, del tamaño que alcanza la mía. La bitácora que yo suelo escribir, tiene de promedio, unas dos paginas. Y ella decía que si se las leía, ya no tenía ni que ir al cine a ver la película.
Yo si digo algo, quiero decirlo del todo, y a fondo. Y no dejarme nada en el tintero. Y por si eso fuera poco, los que me conocéis ya sabéis que hilo temas de forma surrealista mientras hablo. Pues imaginad teniendo tiempo para pensar. Mis bitácoras son largas, y eso hoy no gusta. La gente quiere videoclips, quiere titulares gordos, algo que pueda leer con rapidez, y olvidar sin llegar a procesar. Cuanta razón tenía Ray Bradbury (leed de una maldita vez "Farenheit 451")

La tercera razón, siguiendo a pereza y a que no doy a la gente lo que quiere, es que lo poco que tengo que decir, se lo puedo decir en persona a las pocas personas que me leen. Mantener esta bitácora abierta es solo un ejercicio de egocentrismo. Cuando tenga algo que decirle a un amigo, lo haré cara a cara, sin tantas alharacas.

Pereza, desfasé, ego... Y que el cuerpo me va pidiendo otra cosa. Y esta bitácora, como todo en esta vida, llega a su final, después de 130 entradas.

Gracias por la atención prestada.

P.D. No Shashka, no es una maniobra para hacerme de rogar, aunque me gusta. La decisión es impepinable.

lunes, 26 de abril de 2010

Lemas Vitales (XXX)

Querido sobrino Gobbo:

Vuelven los lemas vitales, y no, no es porno, es treinta.

En esta ocasión tenemos aquí una perla de la sabiduría de Homer Simpson, de cuando la serie tenía buenos guionistas (Episodio 12, 3ª temporada, "Me case con Marge"):




Marge: [escuchando `You Light Up My Life' en la radio] Nuestra canción.
Homer: Apuesto a que el tipo al que se la cantó se puso muy feliz.
Marge: Bueno, en realidad esta canción está dedicada a Dios.
Homer: ¡Ah, vale! El siempre está contento... No espera... El siempre está enfadado...
Y así se resume la teología comparada entre judaísmo y cristianismo.
O entre Antiguo y Nuevo Testamento.
Y no más, que este tema igual resulta polémico.
Eso espero, copón, va a ser la única manera de conseguir que comentéis algo.

Guión del episodio y curiosidades.

Neologofilia

Querido sobrino Gobbo:

Inauguro una nueva sección, denominada DEI (Departamento de Enfermedades Inventadas) con el objeto de identificar los males que acechan a nuestra sociedad a la vuelta de la esquina, bajo mi punto de vista y el de mis queridos amigos.

Y comenzamos por una parafilia, porque pudiendo empezar por sexo, para que empezar por cosas mas desagradables, ¿no?

NEOLOGOFILIA: Atracción sexual o excitación sexual producida o relacionada con el hecho de descubrir nueva información previamente no conocida o previamente no relacionada. Habitualmente asociada con problemas de adicción a Internet y otro tipo de sociopatias.

Diagnosticada por primera vez por la Doctora Von Shaska.


Aquí tienes también unos artículos más serios. Por si te da por decirme que esto estaba ya inventado.

Y sin otro diagnostico, se despide tu tío
Quaid el viajero.

P.D.: Recién llegadito de Zona Lúdica, en Málaga. A este paso termino haciendo 100.000 Km tras los frikis.

martes, 13 de abril de 2010

Cthulhu no tiene quien le escriba (relato)

(SPOILER ALERT)

El navío había anclado a una prudente distancia de la isla, pero a pesar de que llegar hasta ella llevaría casi una hora remando a todo un batallón de hombres fuertes, no parecía lo suficientemente prudente. Ellos no deberían estar allí, y desde luego, la isla no debería estar allí. Así pensaba Tyrion el enano, atenazado por la nausea, mientras contemplaba las labores de descenso del bote, junto a su hermano.

Si está en algún lugar, que duda cabe de que es este el más indicado. Creo que tendremos que pedir que vengan más barcos. El trofeo que me llevaré será demasiado grande incluso para este navío”.

Tyrion lo miró de soslayo, rencoroso por haberle forzado a seguirlo a esta estúpida aventura. Bravuconada más bien. Convertirse en el más famoso guerrero de la historia. Esa era su ambición. Pero la de Tyrion era tener tierra bajo sus pies, tierra que no se moviera… y por dios, que se fuera al infierno ese maldito olor, ese apestoso olor a pescado. Pescado corrompido.

Y si estar mareado no fuera suficiente, estaba la isla… No sabía como definirlo, y quería achacarlo a su mareo, pero mirarla confundía. Parecía estar cerca y lejos. Aquí y allí. Parecía alta y baja a un tiempo. Y por supuesto, ayer no existía, con las últimas luces del atardecer. Más tarde, entrada la noche, algo mató al vigía.

Borrachera, se habrá ahogado”, dijo su hermano, cuando todos salieron a cubierta al socorro de los gritos del cambio de guardia.

Chorradas. Si algo sabía controlar Tyrion a bordo era la cantidad de vino y licores. Le daban a uno un mareo conocido y familiar en el que llevaba dos semanas refugiado. Y ese hombre no había bebido nada, nada en absoluto. Y tras su desaparición, las nubes se abrieron y, a la luz de la luna, todos pudieron comprobar horrorizados que acababan de encontrar tierra, más lejos de lo que cualquier marino loco se hubiera aventurado jamás. Pero claro, si su hermano capitaneaba la expedición se podía esperar cualquier estupidez. Como estar preparándose para explorarla, como ahora.

No te confíes. Recuerda lo que te he contado. Es mágico, es poderoso y es… es…”, gimió entre arcadas Tyrion.

Lo se, lo se… Bicho malo, grande, feo… Como un dragón, asumo. Pero recuerda que soy el que mato al señor de los dragones. Sabré manejarlo.”

Insisto en que… ee… ¡blueeegh!”, concluyo Tyrion, vomitando. Pero calculó mal la altura de la barandilla y su vómito rebotó contra ella, cayendo al interior y manchando las impecables botas de su hermano y parte de su capa.

¡Joder Tyrion! ¡Ten más cuidado!”

Lo… lo siento”, jadeo Tyrion, boqueando como un pez agonizante y más verde que las siniestras algas marinas que rodeaban el barco. “Pero hay algo que tienes que saber… es importante hermano… es este libro… que… que…”, la arcada regresaba mientras Tyrion rebuscaba en su bolsa, extrayendo un viejo libro de color marrón lugubre.

Para el carro, los libros son cosa tuya. Yo con esto tengo suficiente”, dijo mientras extraía su reluciente acero de la vaina. Lamento de Viuda.

Señor, el bote está listo”, dijo el capitán mientras se cuadraba ante el joven de bucles dorados.

Genial… ¿Alguna última cosa, Tyrion?”

Si… tienes que aprender es… esteee…”, frenético buscaba en el libro lleno de ilustraciones aberrantes mientras una nueva arcada subía con gozo por su garganta. Instintivamente, el enano protegió lo más valioso que tenía ante el, el libro, y vomitó por encima del mismo, manchando las calzas de su hermano con una flema verde y asquerosa.

¡Tu puta madre Tyrion! ¡Vete a la mierda! ¿Tienes idea del tiempo que me lleva vestirme?”, le abroncó su hermano mientras el capitán, azorado, trataba de limpiar el desastre con un trapo, agravándolo, hasta que Jaime se deshizo de el de un manotazo.

Pero…”

¡Al carajo!”, le espetó Jaime, caminando altivo hacia la escala que le iba a bajar al bote.

Minutos después, su estomago se había calmado un poco después de haber vaciado su contenido, aparentemente surgido de la nada, pues hacía una semana que solo mascaba pan y bebía vino. Desde luego, nada de verdura y desde luego, nada verde. Hasta el olor a pescado parecía haberse mitigado y las olas, antes recias, habían tomado un cariz más suave. Su mareo parecía mitigarse, y hasta aquella maldita isla daba la impresión de querer respetar las reglas de la perspectiva. Que coño, hasta se sentía más alto.

Sintió como si alguien se riera cómplice a su espalda, pero era, naturalmente una sensación. Por un momento creyó atisbar algo, como una cara que le miraba desde detrás de un cristal, concentrada, pero al girarse no había nada. Aquel lugar estaba maldito, pero aquella alucinación no parecía tener intenciones maléficas. Ni siquiera sabía si había algo que tuviera intención alguna. No quería pensar que todo había sido planeado, pero maldita sea, eso sentía. Algo en la nariz se lo decía.

Y mientras, los seis hombres remaban, con su hermano posando para el cuadro en la proa, avanzando hacia aquella maldita isla, R’lyeh, desprotegidos, pues su hermano había rechazado el conjuro que para el había descubierto el día anterior. Después de horas y horas de lectura.

Pues vale. Buen provecho monstruo.”, dijo mientras se retiraba de cubierta a la espera de noticias. Pero antes de entrar por la puerta de acceso a los camarotes miró sobre su hombro al brillo metálico que era su hermano, con toda su brillante armadura y los pendones de los Lanister ondeando al viento, y musitó un rotundo “Gilipollas”.

Lo bueno de tener una mente simple, es que es adaptable. Tres de los marineros eran hombres alejados del estereotipo de hombretón rudo y borracho, de escaso vocabulario pero a la vez rico en maldiciones. Todo lo contrario, dos de ellos tenían estudios universitarios aunque muy mal elegidos, y uno de ellos era un apasionado del teatro y las novelas de Jean Austen. Por desgracia, o mejor dicho, por fortuna, eso supuso cierta brillantez que ya les hizo desconfiar desde el momento en que desembarcaron. Mirar hacia delante y pensar que estas cayendo hacia la izquierda, porque las líneas no convergen en un punto en el horizonte mosquea.

Pero Jaime y los demás marineros no tenían ese problema. No sabían lo que era converger, y desde luego, el horizonte era poco más que la “cosa esa de allá delante que separa lo de arriba de lo de abajo”. Por ello, Jaime no tuvo dificultades en encontrar voluntarios para acompañarle. Tres no eran conscientes del peligro y los otros tres, demasiado conscientes.

Jaime también era un inconsciente pero si sabía contar hasta más de tres (uno, dos, tres, más de tres), y cuando después de veinte minutos de caminata, escalada y vagabundeo por los extraños paseos ciclópeos recubiertos de jeroglíficos aberrantes y ominosos de más allá del tiempo y el espacio que acechan etcétera etcétera, al darse la vuelta y ver que ya solo quedaba uno de sus acompañantes se mosqueó.

¿Y los demás?”

Venían detrás de mi, señor. Lo juro. Tan cierto como es de día.”

Si joder, a todo esto, ¿es de día? ¿Cuánto tiempo ha pasado?”

Juraría que no mucho. Las malditas piedras estas no dejan ver el sol. Pero a lo más debe ser la hora de comer”, expresó el hombre con ojos de cachorrillo expectante.

Avancemos un poco más. Supongo que sabrán dar con nosotros o con el bote. Y si les hubiera ocurrido algo, digo yo que habríamos escuchado algo.”

Muy acertado señor”, respondió el marinero, con algo de decepción en su voz.

Siguieron avanzando. La cañada o garganta que habían seguido se convirtió en una amplia meseta rodeada de aguzadas columnatas y en cuyo extremo se levantaba algo que solo podría definirse como un pórtico gigantesco de más de cuarenta metros de alto. Sus muros estaban repletos de jeroglíficos que, vale, no eran humanos, pero si la leche de descriptivos y que habrían vuelto el pelo canoso a cualquiera que se hubiera detenido a mirarlos. Pero Jaime y su acompañante eran hombres de acción, sin la menor curiosidad.

Señor, aunque está nublado puedo jurar que si, que de hecho es la hora del almuerzo.”, le repitió el marinero, guiñando un ojo.

Ya, ya… Creo que hemos llegado al lugar indicado. Creo que aquí es donde aparecerá mi contrincante.”

Pero el no ha llegado aun, ¿verdad? Creo que es bien cierto que luchar con hambre es de las peores ocurrencias que existen.”

ESTOY DE ACUERDO”

La voz la sintieron directamente en su cerebro, ambos. Los dos humanos se miraron entre ellos, encogiéndose de hombros, como diciendo que ellos no habían sido. La voz era vieja, prehumana, aberrante, pustulante, no euclídea y todo el rollo ese que si estas leyendo este cuento ya conoces, ¿verdad?

Sin más presentaciones, con todos ustedes, el primigenio de primigenios, patrón de los pescadores de la orden de Dagon, peluche favorito de todos… ¡el GRAN CTHULHU!

Ambos sintieron retumbar el suelo a intervalos regulares haciendo vibrar los charcos de agua marina putrefacta como si un Tiranosaurio se estuviera acercando, solo que más grande. La puerta que aparentemente no daba a ningún lugar, se volvió oscura, sus líneas convergieron (palabra del día, converger), en un punto diferente y se convirtió en un pasadizo por el que comenzó a aparecer… algo.

Esto nos podría llevar diez o doce páginas si respeto el estilo del antiguo maestro de terror. Pero por abreviar, que leer en el ordenador se que es cansado, pasaré de preliminares. ¿Todos de acuerdo? Excelente.

A la garra siguió otra garra, luego un ojo brilló en la oscuridad, luego otro ojo, y decenas de tentáculos aparecieron, a los que siguió una putrefacta cabeza, llena de pústulas supurantes y acne tardío. Y luego una maldición…

¡JODER, HACE MIL AÑOS CABÍA POR ESTA PUERTA!”, con una voz que ya sabéis como, la hostia de chunga.

El monstruo desistió con gesto de fastidio, chasqueo los dedos y su tamaño disminuyó sensiblemente a solo veinte metros de altura, menos de la mitad original. Ya cómodamente y con paso de dandy, el ser apareció en toda su gloria en la meseta, desplegando unas alas coriáceas desechas por el tiempo. Tosió dos veces y escupió una flema verdusca por encima de la cordillera, acertando de lleno a un pesquero japonés que se hundió misteriosamente y que nada tiene que ver con esta historia.

DISCULPAD, ME PASA SIEMPRE AL DESPERTAR.”

Se oyeron dos ruidos como de piezas de marfil entrechocando entre si y rodando sobre una superficie de madera. Jaime pasó la tirada de cordura. El marinero no. Y tirado en el suelo, empezó a babear, reír y llorar mientras se meaba encima. Un gusto mirarlo oiga.

Jaime miró a su acompañante, al tiempo que extraía su espada. Después volvió a mirar a la bestia, que se limitó a encogerse de hombros.

A VECES PASA. BUENO, CASI SIEMPRE EN REALIDAD.”

Monstruo, debo de reconocer…”

LLÁMAME Cthulhu, por favor, puedes tutearme.

¿Eh?”

HOMBRE, QUE NO ME GUSTAN LAS FORMALIDADES.”

¿Luego reconoces ser Cthulhu, el señor de R’lyeh?”

El monstruo miró a ambos lados, con un gesto afirmativo, y, si hacemos muchas concesiones a la suposición, a la cordura y a la zoología, hasta parecía sonreír.

ES BONITO, ¿EH? ME LLEVÓ LO MIO DEJARLO A MI GUSTO, NO CREAS. EN IKEA NO TE VENDEN ESTAS LAPIDAS FUNERARIAS… NO NO NO… ESTAS SON TODAS TRABAJOS ARTESANALES. ESTO ES FRUTO DE LAS MANOS DE ANTIGUOS, PERO DE LOS ANTIGUOS ANTIGUOS, ¿EH? NO ESAS IMITACIONES DE SHOGGOTHS QUE PUEDES ENCONTRAR EN...”

¡Déjate de monsergas, monstruo! ¡No he venido aquí para hablar!”

De nuevo, con todas las concesiones antes mencionadas, el monstruo pareció ofenderse.

MIRA MAJO, SI ME DESPIERTAS EN MITAD DE UN SUEÑO DE PUTA MADRE, LO MENOS QUE SE PUEDE PEDIR ES QUE SEAS CORTES, ¿NO?”

No he sido cortés en mi vida. No lo necesito. ¡Soy Jaime Lanister y por mi!… bueno iba a decir por mi honor, pero tu ya me entiendes… ¡Te juro que hoy y aquí acabaré contigo!”

De repente se escuchó una voz cascada y anciana, con un delicado acento de Nueva Inglaterra, como del mismo Providence vamos, que venía del portal.

¡Quien es! ¿Quien es?”

NO ES NADIE PAPA. VETE A DORMIR.”, dijo el monstruo, por encima de su hombro.

¡Si son negros diles que se vayan!”

NO PAPA”, continuó el monstruo, con gesto de cansancio, “NO SON NEGROS.”

¡Ni chinos! ¡No quiero chinos ni negros en mi isla! ¡Ni tampoco latinos!”

El monstruo se giró totalmente para hablar enfrentado hacia el portal.

¡QUE NO PAPA, QUE NO SON NEGROS, NI CHINOS, NI LATINOS! ¡ES MÁS, YO CREO QUE TE GUSTARÍA ESTE MUCHACHO! ¡PARECE ARIO!”

¡No me gustan los alemanes! ¡Son gente sospechosa! ¡Ni los holandeses!”

MIRA PAPA, DUÉRMETE ¿VALE?”

El monstruo no esperó la replica y con un gesto de su mano hizo desaparecer el hueco del portal que de nuevo, solo daba hacia el aire (todos conmigo... convergía en el lejano horizonte). Hecho lo cual, se giró hacia su contrincante, que se encontraba más confuso si cabe.

TE PIDO DISCULPAS. ESTA UN POCO MAYOR Y YA SABES, LOS ANCIANOS TIENDEN A HACER AUN MÁS EXTREMAS SUS MANÍAS. ¿POR DONDE ÍBAMOS?”

¿Eh?”, exclamó Jaime, aferrando la espada con sus manos y saliendo de golpe de la fascinación de la sorpresa que le había causado saber que la bestia tenía un padre. Y que la voz de dicho padre parecía la de un venerable ancianito humano.

CREO QUE ME ESTABAS DICIENDO QUIEN ERES Y QUE VENIAS A HACER A MI ISLA. ALGO REFERIDO A MATARME CREO.”

¡Crees bien!”, exclamo Jaime, recobrando su arrogancia mientras hacia unas fintas con su espada y se desprendía de su capa. “¡Desde hoy me recordaran como Jaime Lanister, el asesino de Cthulhu!”

De nuevo concesiones a la cordura, la zoología y demás. Ahora el gesto de la bestia es de sorpresa.

¿JAIME LANISTER DICES?”

Veo que sabes quien soy. No me extraña entonces que tus ojos reflejen ese miedo. Haces bien porque…”

TE EQUIVOCAS ESOS NO SON MIS OJOS, SON MIS BRANQUIAS MOTORAS, MIS OJOS ESTÁN MÁS BIEN AQUÍ. DONDE EL VERDE INYECTADO EN SANGRE. SANGRE VERDE CLARO. PERO DECÍAS LANISTER, ¿NO?… SI, ALGO SE DE TI. A VER QUE VEA.”

Con un nuevo pase de su mano, comenzó un microterremoto que hizo alzarse una sólida columna repleta de colosales lomos de libros. El conjunto parecía una estantería, por las descripciones que de ellas había escuchado a su hermano Tyrion.

El ser tomó uno de los libros y comenzó a hojearlo, asintiendo.

ESO PENSÉ. AQUÍ SALES.”, y el monstruo le acerco un tomo del tamaño de una mesa para un regimiento. Su lomo estaba cubierto de trazos serpenteantes y abyectos, escritos por manos no humanas antes de que las estrellas bla bla bla bla… Jaime se inclinó hacia delante, curioso y con la guardia baja por la aparente inofensividad de los gestos del monstruo. Jaime sabía leer. Al menos sabía reconocer las letras, y aquellas no las identificaba.

No reconozco este lenguaje”

UY SI, PERDONA, y el ser pasó la mano frente a sus ojos a lo Jedi, mientras le miraba. “PUEDES LEER ESTE LENGUAJE.”

Pero no, no podía y Jaime negó con la cabeza.

A VER A LA SEGUNDA.”

Y después del segundo pase, las letras tomaron sentido para el. De repente, podía leer lo que ponía, como si las letras saltaran a su mente sin pasar por sus ojos.

JUEGO DE TRONOS (CANCIÓN DE HIELO Y FUEGO/1)
George R.R. Martin.
Great Race of Yith Publisher.”

¿Que demonios es esto?”

UN LIBRO”

¡Ya veo que es un libro!”

SI, DISCULPA, UNA NOVELA”, aclaró Cthulhu.

...”, Jaime asintió concentrado.

UNA NOVELA EN LA QUE MENCIONAN TU NOMBRE. DE HECHO, ERES UNO DE LOS PROTAGONISTAS, DEJA QUE TE MUESTRE...”, y el gigantesco ser sacó de la nada unos descomunales anteojos para ver de cerca que se colocó sobre el puente de los tentáculos y comenzó a hojear distraídamente el libro, humedeciéndose las garras con un ruido goteante y supurante y blasfemo... algo innecesario, pues la piel de Cthulhu ya supura de por si lo suficiente. Finalmente, pareció dar con lo que buscaba. “AQUÍ... ES MI ESCENA FAVORITA.”

De nuevo el monstruo tendió el libro hacia Jaime, y de nuevo las palabras saltaron a su cerebro, y se convirtieron en imágenes y de repente, fue consciente de lo que veía. Se avergonzó como el adolescente al que han pillado con la polla en los calcetines dándose un desahogo. Su propia voz resonó en su cabeza para poner punto final a la tortura. “Que cosas hago por amor.”

Pero lo peor no fue eso. Lo peor fue escuchar ese sonido que parecían los cañonazos de toda una flota. Alzo la vista y vio que Cthulhu se carcajeaba en una manera que para el podría ser silenciosa. Para su escala, al menos.

CON TU PROPIA HERMANA... AISSS, ESTOS HUMANOS. EMPEZASTE PRACTICANDO A BESAR CON ELLA Y UNA COSA LLEVO A LA OTRA, ¿NO?”

¡Basta!”

SUPONGO QUE LUEGO TE DARÍA PEREZA CONOCER A OTRAS CHICAS, TENIENDO A TU HERMANA SIEMPRE TAN DISPUESTA. O ERAS MUY TÍMIDO.”

¡Basta!”

Y LO DEL CRÍO... QUE POCO DEPORTIVO”, finalizó Cthulhu, chasqueando la lengua mientras negaba ostensiblemente con la cabeza de lado a lado.

¡Basta!”, gritó Jaime, “¡no se de donde has sacado esos conocimientos... pero de poco te van a servir!”

DE HECHO LO COMPRÉ EN UNA ESTACIÓN DE SERVICIO EN LA MESETA DE LENG... TENÍAN UNA SECCIÓN DE BOLSILLO MUY BIEN SURTIDA Y...”

Jaime lanzo un desesperado grito de guerra y cargó contra el pie derecho de Cthulhu. No quería seguir escuchando el confuso y desconcertante discurso banal de la bestia. Quería romper algo como cuando era niño y destrozaba las construcciones de cubitos de su hermana, lo que siempre le daba ganas de hacer pipi, y luego como Cersei lloraba la daba besitos y ella le acariciaba en el... ¡Pero concentración! ¡A matar!

Con un grandioso salto, Jaime aterrizó con todo su peso y fuerza junto al pie y descargó el acero brillante contra la masa verde del dedo gordo. Con lo que eso duele. Pero la espada paso de la carne como si no existiese e impactó contra el suelo, haciéndole ver las estrellas por el dolor de su codo, que le hizo que se cagase en todo.

“UPS, PERDÓN... OLVIDE PONERME EN FASE CON ESTE UNIVERSO”, Y Cthulhu mirando hacia abajo con curiosidad, chasqueo los dedos. “PRUEBA AHORA.”

Demasiado enfurecido para hablar, Jaime levantó la espada y arreó un tajo a donde debería de encontrarse el tendón de Aquiles del monstruo y para su gozo, la carne se cortó... ¡hirió al monstruo!

Pero ante el, la herida se vaporizó y cuando la nube verde se hubo disipado, haciéndole toser e irritándole los ojos, la carne estaba inmaculada, bueno, llena de pústulas, de aberraciones innominables y diagramas de flujo, y pelos de esos negros que a los señores mayores les salen en las orejas... pero sin cortes.

Enfurecido, repitió una, y otra, y otra, y otra vez, hasta que agotado de tanto abanicar con la espada, con los bucles dorados ya pegagosillos por el sudor, miró interrogante al monstruo que le veía desde arriba, con algo que ya parecía aburrimiento.

¿Y QUE ESPERABAS? ¿ES SOLO ACERO VERDAD?”

Aha”, Jaime asintió con gesto bobalicón.

PUES ES QUE EL ACERO NUNCA ME DIO ALERGIA.”, dijo mientras se agachaba a recoger con su garra al marinero enloquecido (lo recordáis, ¿verdad? El que quería almorzar a toda costa), y se lo llevaba a la boca como si fuera un ganchito, masticándolo ruidosamente.

EN FIN, CREO QUE YA ME HE ENTRETENIDO BASTANTE. HAS TENIDO SUERTE DE QUE TUVIERA QUE LEVANTARME A MEAR. SI NO, NO CREO HUBIERA APARECIDO. NO SE QUE MOTIVO TE HA LLEVADO A PENSAR QUE UN SIMPLE MORTAL COMO TU PUEDE SIQUIERA SOÑAR CON HERIRME. LA ÚLTIMA VEZ QUE ALGUIEN LO INTENTÓ EN SERIO, ERA UN RUDO MARINERO SUECO Y USÓ UN BARCO ENTERO LANZADO CONTRA MI CABEZA. ESE MONDADIENTES ME SERVIRÍA PARA LAS SESIONES DE ACUPUNTURA, PERO POCO MÁS”, dijo señalando a Lamento de Viuda, que salio disparada de las manos de Jaime, que empezó a sentir algo parecido al miedo, porque aquello no salia como el había esperado.

Lamento de Viuda, a todo esto, volvió a tierras de los Stark, aterrizando ruidosamente en un pajar. Una vez apagado el incendio, los Stark la descubrieron y alborozados, volvieron a fundirla para hacer la espada de la familia y todos vivieron felices. Al final ganan. Te he ahorrado tiempo. Me leí los libros que los Yithianos obligaron a Martin a escribirles en primicia durante los nueve años que pareció estar ausente del mundo. Como Misery, pero mucho más chungo, porque no le cortaron un pie, sino los estambres... ¡Auch!

Pero volvamos con Jaime y sus últimos momentos. Mientras hablaba con vosotros, os habéis perdido como Cthulhu perseguía por la meseta a Jaime, que huía chillando como si fuera un ratón atrapado en la cocina, mientras el Primigenio le cerraba el paso con el pie, y la ayuda de dos o tres profundos que andaban por allí barriendo y reparando un enchufe. El caso es que Cthulhu ya lo tiene entre sus dedos.

“BUENO JAIME”, Cthulhu chasqueo los dedos y las ropas y armaduras de Jaime estallaron dejándole tal como vino al mundo y como le solía ver su hermana, “HA SIDO UN PLACER”. Y sin más miramientos se lo lanzó a la boca, donde lo paladeó con ternura.

“HMMMM.”

Lentamente, con paso soñoliento, Cthulhu regresó a su camita, con la felicidad de un Lanister en su barriguita.

FIN

Cthulhu no tiene quien le escriba

Querido Sobrino Gobbo:

Lo que estas a punto de leer es una chorrada solo digna de tu tío y de sus ganas de perder el tiempo. Pero he tenido mis claros y lógicos motivos.

El otro día, Shashka, amiga de esta página y quien les escribe, me puso sobre la pista de una votación que se estaba llevando en Internet, para más detalles, en la página www.suvudu.com, dedicada al parecer a literatura, videos y demás cosas del entorno friki. En dicha votación, algunos personajes más o menos importantes de la literatura de fantasía o ciencia ficción se enfrentaban entre si por ver quien era el “más mehor”. Esto viene de que los frikis no ganábamos nunca el concurso de popularidad de la escuela, y como reacción, tratamos de ganar por delegación de nuestro favorito.

Pero motivos psicológicos aparte, esta votación que no pasaría de chorrada divertida, incluía a personajes como Gandalf, Conan, Roland Deschain, el Alcaudón, Arthur Dent, Aragorn, Raistlin Majere… pero también a advenedizos de la nueva ola, como el triste protagonista de la final… Jaime Lannister.

En efecto, uno de los protagonistas de ese Falcon Crest para frikis que es “Canción de Hielo y Fuego” se coló hasta la mismísima final, donde, gracias a dios y la cordura, perdió contra un personaje con más solera, Rand al’Thor. Ambos personajes de sagas inconclusas, pero al menos el ganador ha sido protagonista en mayor número de páginas.
Pero volviendo a Jaime, el crimen en si no es que se colase en la final, sino a quien venció en la Segunda Ronda… ¡A Cthulhu! ¡Al primigenio de primigenios! Si miras la lista, no hay nadie que merezca más la victoria, y no hay quien la merezca menos que este rubito incestuoso y probablemente endogámico.

Se que quizás soy algo parcial. Leí la primera novela de “Canción de Hielo y Fuego” y me gustó. Me gustó mucho. Pero en los primeros capítulos de la segunda novela, me di cuenta de que aquello era veneno. Pasión de Gavilanes Lannister. Y renuncié. Pero que porque ahora sea muy popular (animado claro por la aparente poca gana del señor George R.R. Martin por terminar su saga), no quiere decir que tenga que ganar a Cthulhu. Nadie gana a Cthulhu. ¡Ni Sauron!

Y por si eso no fuera poco, resulta que va el señor Martin y se planta un cuentito (¡Tiempo para terminar la saga no tiene, pero pa’tontadas si!) que podéis leer aquí, en donde narra lo que el piensa que ocurrió. Y discutiendo con María solté una de esas frases que cuando las dices parecen quedar en el aire, como esperándote. Mirándote.

“Claro, es que Cthulhu no tiene quien le escriba”

Esa frase tenía sabor. Sabor a García Márquez.
Y en mi cabeza comenzaron a rebotar escenas de indignidades que Cthulhu podía acometer contra este soldado nazi llamado Jaime.

Yo he disfrutado escribiéndolo. Y espero que si odias las novelas río tanto como yo, también disfrutes y te rías.

Porque en realidad ASI FUE COMO OCURRIÓ.

P.D. Se publica, por motivos de espacio y no abrumar, en una entrada diferente que sigue a esta misma.

P.D.D. ¡Para el listo que acaba de decirme que El Señor de los Anillos es una novela rio, que se documente, que Tolkien la escribió para ser publicada en un único tomo, pero sus editores tomaron la decisión de dividirla en tres debido a la carestía de papel que sufría Inglaterra después de la Segunda Guerra Mundial!

lunes, 15 de marzo de 2010

Esos animalitos repugnantemente adorables

Querido sobrino Gobbo:

El fin de semana tocaba hacer visitas en Zaragoza. Ir a disfrutar de la hospitalidad de Andur y María, recuperar las charlas extrañas con Katt, llevar algún regalito, comer por ahí, ver películas y entrenar un poco a Jugger. Un poquito al menos.

No fue un fin de semana especialmente memorable por razones que no vienen al caso, pero se cruzo por medio un minino.

Un anime dedicado a un gatito recién nacido, Chi, que es rescatado de la calle por una familia después de extraviarse de su madre y hermanos, y de como la familia, a pesar de los inconvenientes y problemas que tener un gato les causa, y causará, deciden quedarse con la monería de animal.

Los capítulos duran apenas 3 minutos, y eso contando la canción del comienzo y los títulos de crédito. Deja apenas 2 minutos y medio para las desventuras del pequeño animal y sus papás adoptivos, lo que hace que esta serie linde con el terreno de la tira cómica, con un lenguaje centrado en la ternura, la inocencia y un mundo donde lo más terrible que puede pasarte es que te lleven al veterinario.
Es fácil sentarse a ver un capítulo detrás de otro y perder la noción del número de ellos que has consumido, feliz como Chi después de una comida abundante. Ver Chi no exige demasiado, solo un poco de condescendencia. No pretende enseñarnos nada, solo mostrarnos el periodo de aprendizaje de un gato a vivir con humanos, de una forma divertida. Tanto más divertida para los que hemos tenido un gato en casa, porque no paramos de decir,
"Ey, eso lo hacía mi gata",
"La mía hacía lo mismo",
"Al mío le gustaba más jugar con las faldillas del cuarto de estar".

Sin darme cuenta, en un fin de semana, había contemplado ya 57 episodios, más de la mitad de la primera temporada. Duele más el hecho de que me llevó a desear tener un gato, pero mis leucocitos son demasiado susceptibles. Si hay una alergia a la que tengo más rabia, es la alergia a los gatos.

¿Y porque son tan adorables los gatos? Contemplémoslos por un momento.
Los gatos son arrogantes. Si no les prestas atención, se enfadan. Pero también si les prestas demasiada atención.
Son vengativos. No importa lo mucho que se quieran dueño y gato, siempre terminará arreándote un zarpazo, por la cuestión más peregrina.
Son egoístas, interesados, manipuladores y no se les puede educar más allá de sus propios instintos.
¿Que hace entonces a estos malvados seres ser prácticamente los amos del mundo? (por no hablar de Internet).

Supongo que tiene que ver con su elegancia. Su limpieza también hace bastante. O puede que nos divierta, sencillamente, observar una maldad suave como la de los gatos. Quizás nos hace más tolerables otras maldades. O puede ser en realidad, que como reza el dicho, el hombre no domesticó al gato… sino que fue el gato el que domesticó al hombre.

Yo personalmente, y por las mencionadas cuestiones médicas, soy más de perros, aunque no tenga ninguno. Son incontestablemente más inteligentes. La gente tiende a confundir el servilismo de un perro con falta de inteligencia, y no es así. Solo es una aplicación diferente. El perro es gregario, el gato es independiente. Por eso no tengo un perro, porque exige una atención casi constante, y es algo que no puedo darle. Mientras que un gato, más que una mascota, es un compañero de piso.
Uno gorrón, añadiría,
pero el típico gorrón que cae bien a todo el mundo.

Y sin otro particular, esperando que disfrutéis de la serie que os he recomendado, se despide tu tío, Quaid el viajero.

P.D. Dedicado a una amiga amante de los gatos que está pasando un mal momento. Ánimo.

lunes, 8 de marzo de 2010

South of the border…

Querido Sobrino Gobbo:

Tengo una lista de sitios en los que quiero estar, siempre que me sea posible, antes de morir. Siempre y cuando mi hora no llegue antes. Y hablando de la muerte, uno de los sitios donde quería estar antes de que la parca me seduzca a bailar con ella, es precisamente uno de sus hogares más queridos... México. Y allí que me fui.

Llegaba con un año de retraso, debo decir. El trabajo, nuevamente el trabajo, hizo que el año anterior no pudiera acompañar a Sergio en su primera visita al país. En mi lugar, Sergio se hizo acompañar de Carlos, que tanto debió de gustarle el lugar que este año también repitió.

Todo el mundo se hartó de prevenirme. "Cuidado en México", "No hagáis tonterías", "No os fiéis de nadie"... hasta de la policía me previnieron, de ella y de sus "mordidas", es decir, medio chantajes medio sobornos que te exigen pagar cuando te paran con cualquier excusa en alguna calle o carretera. Y cierto es que en México me robaron, pero no lo que yo esperaba... Suena cursi y hasta ñoño, pero me robaron el corazón. Bueno, igual a esto le ponemos música de Sinatra y no queda tan ñoño. Igual queda más elegante. Dale caña, Franky.

El caso es que contra lo único que no te previenen cuando viajas a México es contra la amabilidad extrema de su gente. No es que no tuviera ningún problema. Es que ni siquiera los vi.

Y el viaje fue todo lo apartado de un viaje habitual que uno puede tener. Nada de viajes organizados, hoteles de hiperlujo y autobuses con guías locales que te llevan a ver un México aséptico de playa en playa, maya en maya, tienda en tienda. No, aquí fue carretera y manta. Y no te olvides de hacer la reserva del hotel del día siguiente. O nos tocará buscar. Y en Queretaro, camino de Puerto Vallarta, en un viaje que duró más de doce horas y en el que recorrimos más de 1000 kilómetros, tuvimos que parar a un policía para que nos orientase hacia la autovía. No nos orientó... nos escoltó. Y sin mordida.

Lo dicho, si la educación y amabilidad cotizase en bolsa, México sería de los países más prósperos de la tierra. Desgraciadamente, ni lo uno ni lo otro es el caso, como explicaré algo más adelante.

Y el caso es que no vimos grandes desmanes en Puerto Vallarta. Un lugar encantador, perfecto. En palabras de mis compañeros de viaje, mucho mejor que el parque temático que ha acabado siendo Cancún.

Llegar por carretera tiene su encanto, pues el desierto se va convirtiendo en jungla y uno llega a pensar que se encuentra recorriendo la margen del Amazonas. La bahía de Puerto Vallarta, popularizada por el cine, mantiene un equilibrio entre la población y la zona hotelera. Zona de discotecas a pie de playa, restaurantes y paseo marítimo. Y tuba, sin duda alguna, el gran descubrimiento. Savia de palma de coco, mezclada con manzana, fresas, cacahuetes y nueces. Al menos la que yo probé. Sírvase con mucho hielo.

 

Después de haber visto la elegancia y el cuidado de Puerto Vallarta, donde pude mojarme los pies en el Pacifico (el Pacifico, con su mar brava, ya se ocupo de mojarme todo lo demás, móvil y cámara incluido), ver el centro de Guadalajara me desanimó un poco. Edificios antiguos (por no decir viejos), algunas calles descuidadas, aspecto en general empobrecido. Pero honrado.

De Guadalajara uno puede quedarse con muchas cosas. Con el paseo por su casco histórico, con sus desayunos reventones a 25 pesos (que al cambio no llega al euro y medio), con un canario que toca el cascabel y te lee el futuro, con el teatro Degollado, el recital de opera que allí disfrutamos, el museo de cera, el local de ambiente taurino en la calle maestranza (donde sino) y sobre todo, con la Plaza de los Mariachis, donde se pueden cenar unas fabulosas tortas ahogadas o, si le damos voz a Carlos, unas fabulosas Gringas, todo ello con un agua de jamaica, a un precio realmente razonable, en un ambiente excepcional, con música de los Mariachis que van de mesa en mesa ofreciendo sus servicios por 100 pesos la canción. El lugar goza de la tranquilidad que los mismos camareros, dependientes y mariachis se han ocupado de darle. Si en la guía Lonely Planet siguen diciendo que el sitio no es recomendable a partir de según que hora, ni caso.
Vayan allí a cenar, pregunten por Francisco Serrano y digan que van de mi parte.

Mientras estuvimos en Guadalajara, hicimos una visita relámpago al corazón del agave azul. Entre campos y campos de cultivos de color turquesa, se levanta la pequeña localidad de Tequila. Un frikipunto a quien sepa decirme cual es la principal industria de la población... ¿fácil, no?

Pues si, amigos. El lugar de origen del tequila, y sede de la factoría de Jose Cuervo, mundialmente reconocido como el mejor tequila del mundo. En una visita guiada por la factoría degustamos raíz de agave en crudo, de color blanco e insípida, raíz ya cocida, de color marrón y tan dulce como la caña de azúcar, tequila recién llegado de la segunda destilación, que con sus 58º me hizo ser capaz de dibujar el contorno de mi estomago y esófago, tequila blanco, reposado y añejo. Una interesante panorámica y panorámica que me hizo ser consciente de un par de cosas.
Uno, que el tío del mazo llega pronto si le pegas al tequila.
Y dos, que en realidad no me gusta demasiado el alcohol. Supongo que por eso me gusta el vodka con naranja. Por que el alcohol no se nota.

Después de Guadalajara, el objetivo era Guanajuato. Y no solo porque viésemos al Santo luchar contra las momias en una película que cualquier friki debería ver si quiere llamarse de tal forma, sino también porque estaba previamente en el programa y porque se trata de una parada obligada. Pero teníamos que volver por México D.F. para devolver nuestro coche de alquiler. Desgraciadamente, Moctezuma se impuso en nuestros planes y no regresamos sobre nuestros pasos para ir a Guanajuato.

La maldición de Moctezuma es ya conocida entre los españoles que desde antiguo iban al nuevo mundo. Digamos que es una indisposición general del tracto digestivo debida, fundamentalmente, a la falta de hábito al picante. O fue eso, o fue una infección gástrica, pero lo cierto es que me tiré cinco días sin apetito y a dieta blanda.
Así me quede. Y así nos quedamos, sin mucho animo para movernos de México D.F., que fue desde entonces nuestro centro de operaciones. Eso nos llevó a visitar el Zócalo, el Museo de Antropología, Teotihuacan, la Virgen de Guadalupe y su santuario (donde hicimos unos amigos americanos), y otras joyas que encierra la capital. Y siempre a pie de calle, circulando en el atestado pero correcto metro de México D.F., en autobuses que conocieron tiempos mejores, y en coche, conociendo las carreteras de la capital, que por su estado seguro que fueron asfaltadas por los Mayas.

Vivir con una familia siempre es más real y te da una perspectiva más cercana de como vive la gente en dicho país. Por ello también visitamos el otro México D.F., como cuando fuimos a llevar a Emely, una amiga de Annie a su casa y nos perdimos en un pueblo cerca de la capital, a las doce de la noche y medio nos volvimos locos para encontrar la vuelta a casa. O como cuando compramos entradas para la lucha libre, y presenciamos un combate del CMLL, que enfrentó en el duelo estelar a Místico y Máscara Dorada. Es mucho más espectáculo que combate, pero no por ello menos digno de ser visto. Al contrario, altamente recomendable, entretenido y divertido.
P.D. Místico hizo de chungo en el combate que vimos. Mereció ganar Mascara Dorada… como finalmente ocurrió. 


También acudimos a los mercadillos, omnipresentes por toda la ciudad, en especial Morgan Ville, el hogar de los puestos Piratita Morgan. Ojalá que pudiéramos coger a todos los socios de la SGAE y soltarlos de golpe en medio de Morgan Ville (tal y como yo la llame). Se quedarían todos hemipléjicos de una aneurisma. Tiendas y tiendas y tiendas con centenares de miles de copias de películas tanto nuevas como antiguas, series, música y software.
Eso es Morgan Ville.

La semana en México D.F. pasó mucho más rápido de lo que nos hubiese gustado. Por detrás quedaban momentos encantadores, paisajes que me llenaron los ojos, gentes que me llenaron de perspectiva y sobre todo, nuevos amigos. Lo último que vi de México fueron las luces de la capital, desde el avión. Una imagen preciosa, un mar de luces de sodio que se extiende durante decenas de kilómetros en cualquier dirección, haciendo un perfil hermoso de la orografía local.

Y en mi corazón siempre quedará esta ranchera que le dedicamos los tres caballeros a la damita Annie en la plaza de los mariachis de Guadalajara.

Pero yo, si volveré.
Tu tío, Quaid el viajero.

martes, 2 de febrero de 2010

Un domingo cualquiera

Querido Sistema Nervioso Central:

Quizás tú no nos conozcas. Pero somos un grupo de músculos que se encuentran en la cara interior de tus piernas. Nuestra labor no es muy visible, pero dado que trabajamos desde que caminas erguido, no solemos precisar de llamar la atención. El desarrollo que tenemos es más que suficiente.
Pero después de la actividad física que llevaste a cabo el pasado domingo, se ha hecho preciso que nos pusiésemos a trabajar a un nivel desacostumbrado, incluyendo tanto potencia, como rapidez, como, que duda cabe, elongaciones innecesarias (porque puede que molar, molase mucho, pero no necesitabas hacer tanto el cabra). El resultado de todo esto es que has producido multitud de pequeñas roturas musculares. Nada grave, no te apures. Estamos trabajando en su reparación, y de paso, aumentando el número de ellas por si te da por seguir haciendo el cafre. Pero nada va a evitar que sientas que tus piernas, al menos la parte superior, se han vuelto de madera de olivo durante tres o cuatro días.
Esperemos que haya merecido la pena.

Atentamente, conjunto de músculos abductores del muslo.

P.D. A última hora, se han unido a la nota de advertencia/protesta, un grupo de músculos del hombro, algunos de la cara frontal del muslo y ambos glúteos.

Querido sobrino Gobbo:

Las criaturas denominadas frikis son realmente las más interesantes con las que uno se puede encontrar en el denominado mundo exterior. Son capaces de convertir cualquier cosa divertida en algo aun más divertido, sin siquiera la intervención de palomitas.
Hace ya cosa de dos meses, que uno de estos Frikis me hizo ser consciente de la existencia de una película de 1989, llamada "Sangre de los héroes". Dicho titulo coexiste con otro quizás menos épico pero más resonante, "The salute of the Juggers". Traducible por algo así como "El saludo de los Juggers".


¿Y que son los Juggers?, puede que te preguntes. Pues eso exactamente es lo que el pasado domingo averigüé. Por el camino de la práctica.

La mencionada película de David Peoples (guionista de "Lady Halcón", coguionista de "Blade Runner" y "Sin Perdón"... ahí queda eso), narra un futuro distópico apocalíptico que parece compartir muchos elementos con el escenario de "Mad Max 2" y siguientes. Puede que incluso compartan mundo. En un mundo así, la tele ya no tira. No hay manera de ver un partido de Champions. Y sinceramente, si pudiéramos, lo que en realidad nos apetecería sería inflarles la cara a esos niñatos ricachones. La vuelta a la barbarie es lo que tiene. Supongo que el fútbol fue poco a poco desplazado por ese nuevo deporte que campa en aquel desértico futuro, el Jugger. Y que los CR-7 y compañía cayeron bajo los mamporros de tipos mucho más grandes, duros y bestias. O señoras, que de todo hay.

El Jugger, en la película, es un deporte brutal. Dos equipos de cinco individuos se enfrentan por conseguir clavar una calavera de perro en un palo en el extremo opuesto del campo. Eso vendría a ser un gol.
Solo el corredor, el chico-perro, puede tocar la calavera con las manos. Los otros cuatro miembros del equipo son... más expeditivos. Su objetivo es diferente. Por un lado tres de ellos, armados con bastones, lanzas, porras, espadas, machacan a los rivales, al tiempo que tratan de evitar que su corredor sea atosigado. Y luego está el tipo de la cadena, un maromo que ondea sobre su cabeza una ristra de eslabones de duro metal que le proporcionan +1 a carisma.
Todo vale. El ritmo de 100 piedras lanzadas con parsimonia contra un gong determina el tiempo de juego. Y que gane el mejor. O el que sobreviva.

La película en sí, a pesar de no tener gran cosa, está bien rodada y cuenta con una historia que defienden dignamente Rutger Hauer, Yoan Chen y Vincent D'onofrio entre los nombres más conocidos. Pero lo cierto es que al menos para un servidor, había pasado sin pena ni gloria. Pero no para los alemanes...

Mezclar deporte y softcombat era demasiado tentador para evitarlo. Y los alemanes empezaron a jugar a esto. Y ya en 1993, se tiene constancia del primer partido. Después de aquello vino el primer campeonato, la primera liga, el primer campeonato internacional (con equipos alemanes y australianos principalmente), y la oficialización de esta disciplina como deporte federado en Alemania.

Aunque en realidad no es tan duro como en la película (quedaría feo que le saltasen un ojo a alguien... aunque por otro lado, seguro que Telecinco emitiría partidos), el juego en sí sigue siendo muy exigente físicamente. Su nivel de energía sería similar al del baloncesto, pero incluso un poco más. Se compensa porque los partidos suelen ser cortos o muy cortos, pero el nivel de explosividad y adrenalina que se desarrolla es sencillamente espectacular. Desde que el arbitro grita "¡Jugger!" todo se convierte en un correr, aguantar, luchar, rodilla en tierra, contar periodos, levantar a toda velocidad, correr, volver a correr, vuelta al suelo... y todo esto en poco más de un minuto que puede tardarse en concretar un punto.

El riesgo es prácticamente despreciable, al menos en la modalidad más extendida. Las armas son de gomaespuma u otro material igualmente acolchado. La cadena es de plástico, y en su extremo, la bola es una pelota infantil hábilmente recubierta de cinta americana. Está prohibido tocar por encima del cuello, pero como los accidentes existen, se recomienda protección ocular. En realidad no se necesita mucho más. Quizás lo único, protección en las manos. Y ganas de divertirse.

Hasta aquí la teoría. Pero para hablar de algo friki hay que probarlo. Se supone que soy un reportero serio, ¿no?

Pues a Zaragoza me fui, a la ribera del Ebro (parece que voy a romper a cantar una jota, copón), y allí que me vi, con un frío notable, calentando en medio de la expectación publica que se arremolinaba para ver que hacía esta panda de más de 20 frikis de todas las edades, géneros, colores y sabores.

Al principio remolonee en el banquillo, calenté brazos con armas de softcombat y probé la modalidad de "Street-Jugger", que es en esencia igual, pero con equipos de 3, sin corredor ni cadena, cualquiera puede coger el Jugg (la cabeza de perro o balón), pero en ese momento puede ser tocado en sus armas y no puede usarlas. El campo es la mitad y es el doble de agotador.

Pero finalmente, a la imponente voz de mi tocayo David (que en los videos le veréis frecuentemente haciendo de arbitro... un tipo alto, con un aire de James Brolin), me vi en el equipo de los viejunos, los "OldDucks". Agarré un bastón, arma que se porta a dos manos y no permite hacer estocadas, solo barridos... y comenzó el partido.

El periodo que va entre ese momento y las dos de la tarde, momento en que, ya con la cadena en mis manos disfrutaba como un crío, se hizo indignantemente corto.

 Si he de dar un nombre a Jugger, el que mejor le va es diversión. Cuando un deporte hace que quieras seguir jugando, no tanto por buscar tu pulmón izquierdo como por que te los estas pasando pipa... entonces no cabe duda de que ese deporte es un gran deporte. Debe ser algo que llevamos dentro, en los mismos genes. Como el fútbol, que nos sale de dentro en cuanto vemos una lata.

Mis sensaciones con las armas fueron diversas. Me apañe con la lanza bastante a gusto desde el principio. Quizás debido a que se trata del arma más defensiva y que más espacio controlado te permite tener. La espada larga no me duró demasiado. No me gustaba la sensación de estar permanentemente con un costado vulnerable. El Qtip, o bastón doble, me recordó desde el comienzo a las armas aquellas de gladiadores americanos, pero al final no llegué a probarlo. Las espadas cortas solo las tanteé un turno. Para usarlas hay que ser, creo, más ratón y bajito. Y la cadena... pues si, tiene muchísimas posibilidades. Pero lo cierto es que hace falta ser muy bueno y entrenar mucho. Mientras giras la bola eres un peligro en movimiento. Pero una vez que la lanzas, estas vendido, sobre todo si eres novato. Si eres un alemán con diez años de experiencia, te puedes pulir un equipo entero tu solito... O una alemana como Elizabeth, que me mostró el camino del dolor testicular (no muy fuerte, todo sea dicho), hasta en dos ocasiones en que cadena se enfrento a cadena.

No probé a ser corredor, pero es algo que me dejo pendiente para la próxima vez. El corredor puede usar su fuerza y habilidad en lucha grecorromana (puede agarrar cualquier parte entre cintura y cuello, y solo puede usar las manos) para detener al corredor enemigo, y depende de su agilidad, rapidez de reflejos, astucia y velocidad punta. Creo que no se me dará bien, pero lo diré cuando pase la prueba del algodón.

Me ha gustado tanto, que creo que seguiré jugando siempre que el tiempo y los desplazamientos me lo permitan. Zaragoza seguirá siendo mi lugar de encuentro con los orgullosos Jugger, y puede que hasta me convierta en habitual suplente de algún equipo que me quiera admitir. Los "OldDucks" ya sufren de superpoblación.
¿Hay interesados en fundar un nuevo equipo de novatos con ganas de pasarlo bien?
¿Que tal los Innsmouth's Fishmen Juggers?

Fishmen

Sin otro particular, y con piernas muy doloridas, se despide atentamente tu tío
Quaid el viajero.

P.D. Para todos los interesados en saber más:
- Iº Torneo de Invierno de Jugger de Zaragoza
- Foro de Juggers de Zaragoza
- Videos de Jugger
- Lugar de reunión para el entrenamiento


Ver Lugar de entrenamiento de Jugger en un mapa más grande