martes, 2 de febrero de 2010

Un domingo cualquiera

Querido Sistema Nervioso Central:

Quizás tú no nos conozcas. Pero somos un grupo de músculos que se encuentran en la cara interior de tus piernas. Nuestra labor no es muy visible, pero dado que trabajamos desde que caminas erguido, no solemos precisar de llamar la atención. El desarrollo que tenemos es más que suficiente.
Pero después de la actividad física que llevaste a cabo el pasado domingo, se ha hecho preciso que nos pusiésemos a trabajar a un nivel desacostumbrado, incluyendo tanto potencia, como rapidez, como, que duda cabe, elongaciones innecesarias (porque puede que molar, molase mucho, pero no necesitabas hacer tanto el cabra). El resultado de todo esto es que has producido multitud de pequeñas roturas musculares. Nada grave, no te apures. Estamos trabajando en su reparación, y de paso, aumentando el número de ellas por si te da por seguir haciendo el cafre. Pero nada va a evitar que sientas que tus piernas, al menos la parte superior, se han vuelto de madera de olivo durante tres o cuatro días.
Esperemos que haya merecido la pena.

Atentamente, conjunto de músculos abductores del muslo.

P.D. A última hora, se han unido a la nota de advertencia/protesta, un grupo de músculos del hombro, algunos de la cara frontal del muslo y ambos glúteos.

Querido sobrino Gobbo:

Las criaturas denominadas frikis son realmente las más interesantes con las que uno se puede encontrar en el denominado mundo exterior. Son capaces de convertir cualquier cosa divertida en algo aun más divertido, sin siquiera la intervención de palomitas.
Hace ya cosa de dos meses, que uno de estos Frikis me hizo ser consciente de la existencia de una película de 1989, llamada "Sangre de los héroes". Dicho titulo coexiste con otro quizás menos épico pero más resonante, "The salute of the Juggers". Traducible por algo así como "El saludo de los Juggers".


¿Y que son los Juggers?, puede que te preguntes. Pues eso exactamente es lo que el pasado domingo averigüé. Por el camino de la práctica.

La mencionada película de David Peoples (guionista de "Lady Halcón", coguionista de "Blade Runner" y "Sin Perdón"... ahí queda eso), narra un futuro distópico apocalíptico que parece compartir muchos elementos con el escenario de "Mad Max 2" y siguientes. Puede que incluso compartan mundo. En un mundo así, la tele ya no tira. No hay manera de ver un partido de Champions. Y sinceramente, si pudiéramos, lo que en realidad nos apetecería sería inflarles la cara a esos niñatos ricachones. La vuelta a la barbarie es lo que tiene. Supongo que el fútbol fue poco a poco desplazado por ese nuevo deporte que campa en aquel desértico futuro, el Jugger. Y que los CR-7 y compañía cayeron bajo los mamporros de tipos mucho más grandes, duros y bestias. O señoras, que de todo hay.

El Jugger, en la película, es un deporte brutal. Dos equipos de cinco individuos se enfrentan por conseguir clavar una calavera de perro en un palo en el extremo opuesto del campo. Eso vendría a ser un gol.
Solo el corredor, el chico-perro, puede tocar la calavera con las manos. Los otros cuatro miembros del equipo son... más expeditivos. Su objetivo es diferente. Por un lado tres de ellos, armados con bastones, lanzas, porras, espadas, machacan a los rivales, al tiempo que tratan de evitar que su corredor sea atosigado. Y luego está el tipo de la cadena, un maromo que ondea sobre su cabeza una ristra de eslabones de duro metal que le proporcionan +1 a carisma.
Todo vale. El ritmo de 100 piedras lanzadas con parsimonia contra un gong determina el tiempo de juego. Y que gane el mejor. O el que sobreviva.

La película en sí, a pesar de no tener gran cosa, está bien rodada y cuenta con una historia que defienden dignamente Rutger Hauer, Yoan Chen y Vincent D'onofrio entre los nombres más conocidos. Pero lo cierto es que al menos para un servidor, había pasado sin pena ni gloria. Pero no para los alemanes...

Mezclar deporte y softcombat era demasiado tentador para evitarlo. Y los alemanes empezaron a jugar a esto. Y ya en 1993, se tiene constancia del primer partido. Después de aquello vino el primer campeonato, la primera liga, el primer campeonato internacional (con equipos alemanes y australianos principalmente), y la oficialización de esta disciplina como deporte federado en Alemania.

Aunque en realidad no es tan duro como en la película (quedaría feo que le saltasen un ojo a alguien... aunque por otro lado, seguro que Telecinco emitiría partidos), el juego en sí sigue siendo muy exigente físicamente. Su nivel de energía sería similar al del baloncesto, pero incluso un poco más. Se compensa porque los partidos suelen ser cortos o muy cortos, pero el nivel de explosividad y adrenalina que se desarrolla es sencillamente espectacular. Desde que el arbitro grita "¡Jugger!" todo se convierte en un correr, aguantar, luchar, rodilla en tierra, contar periodos, levantar a toda velocidad, correr, volver a correr, vuelta al suelo... y todo esto en poco más de un minuto que puede tardarse en concretar un punto.

El riesgo es prácticamente despreciable, al menos en la modalidad más extendida. Las armas son de gomaespuma u otro material igualmente acolchado. La cadena es de plástico, y en su extremo, la bola es una pelota infantil hábilmente recubierta de cinta americana. Está prohibido tocar por encima del cuello, pero como los accidentes existen, se recomienda protección ocular. En realidad no se necesita mucho más. Quizás lo único, protección en las manos. Y ganas de divertirse.

Hasta aquí la teoría. Pero para hablar de algo friki hay que probarlo. Se supone que soy un reportero serio, ¿no?

Pues a Zaragoza me fui, a la ribera del Ebro (parece que voy a romper a cantar una jota, copón), y allí que me vi, con un frío notable, calentando en medio de la expectación publica que se arremolinaba para ver que hacía esta panda de más de 20 frikis de todas las edades, géneros, colores y sabores.

Al principio remolonee en el banquillo, calenté brazos con armas de softcombat y probé la modalidad de "Street-Jugger", que es en esencia igual, pero con equipos de 3, sin corredor ni cadena, cualquiera puede coger el Jugg (la cabeza de perro o balón), pero en ese momento puede ser tocado en sus armas y no puede usarlas. El campo es la mitad y es el doble de agotador.

Pero finalmente, a la imponente voz de mi tocayo David (que en los videos le veréis frecuentemente haciendo de arbitro... un tipo alto, con un aire de James Brolin), me vi en el equipo de los viejunos, los "OldDucks". Agarré un bastón, arma que se porta a dos manos y no permite hacer estocadas, solo barridos... y comenzó el partido.

El periodo que va entre ese momento y las dos de la tarde, momento en que, ya con la cadena en mis manos disfrutaba como un crío, se hizo indignantemente corto.

 Si he de dar un nombre a Jugger, el que mejor le va es diversión. Cuando un deporte hace que quieras seguir jugando, no tanto por buscar tu pulmón izquierdo como por que te los estas pasando pipa... entonces no cabe duda de que ese deporte es un gran deporte. Debe ser algo que llevamos dentro, en los mismos genes. Como el fútbol, que nos sale de dentro en cuanto vemos una lata.

Mis sensaciones con las armas fueron diversas. Me apañe con la lanza bastante a gusto desde el principio. Quizás debido a que se trata del arma más defensiva y que más espacio controlado te permite tener. La espada larga no me duró demasiado. No me gustaba la sensación de estar permanentemente con un costado vulnerable. El Qtip, o bastón doble, me recordó desde el comienzo a las armas aquellas de gladiadores americanos, pero al final no llegué a probarlo. Las espadas cortas solo las tanteé un turno. Para usarlas hay que ser, creo, más ratón y bajito. Y la cadena... pues si, tiene muchísimas posibilidades. Pero lo cierto es que hace falta ser muy bueno y entrenar mucho. Mientras giras la bola eres un peligro en movimiento. Pero una vez que la lanzas, estas vendido, sobre todo si eres novato. Si eres un alemán con diez años de experiencia, te puedes pulir un equipo entero tu solito... O una alemana como Elizabeth, que me mostró el camino del dolor testicular (no muy fuerte, todo sea dicho), hasta en dos ocasiones en que cadena se enfrento a cadena.

No probé a ser corredor, pero es algo que me dejo pendiente para la próxima vez. El corredor puede usar su fuerza y habilidad en lucha grecorromana (puede agarrar cualquier parte entre cintura y cuello, y solo puede usar las manos) para detener al corredor enemigo, y depende de su agilidad, rapidez de reflejos, astucia y velocidad punta. Creo que no se me dará bien, pero lo diré cuando pase la prueba del algodón.

Me ha gustado tanto, que creo que seguiré jugando siempre que el tiempo y los desplazamientos me lo permitan. Zaragoza seguirá siendo mi lugar de encuentro con los orgullosos Jugger, y puede que hasta me convierta en habitual suplente de algún equipo que me quiera admitir. Los "OldDucks" ya sufren de superpoblación.
¿Hay interesados en fundar un nuevo equipo de novatos con ganas de pasarlo bien?
¿Que tal los Innsmouth's Fishmen Juggers?

Fishmen

Sin otro particular, y con piernas muy doloridas, se despide atentamente tu tío
Quaid el viajero.

P.D. Para todos los interesados en saber más:
- Iº Torneo de Invierno de Jugger de Zaragoza
- Foro de Juggers de Zaragoza
- Videos de Jugger
- Lugar de reunión para el entrenamiento


Ver Lugar de entrenamiento de Jugger en un mapa más grande