martes, 13 de abril de 2010

Cthulhu no tiene quien le escriba (relato)

(SPOILER ALERT)

El navío había anclado a una prudente distancia de la isla, pero a pesar de que llegar hasta ella llevaría casi una hora remando a todo un batallón de hombres fuertes, no parecía lo suficientemente prudente. Ellos no deberían estar allí, y desde luego, la isla no debería estar allí. Así pensaba Tyrion el enano, atenazado por la nausea, mientras contemplaba las labores de descenso del bote, junto a su hermano.

Si está en algún lugar, que duda cabe de que es este el más indicado. Creo que tendremos que pedir que vengan más barcos. El trofeo que me llevaré será demasiado grande incluso para este navío”.

Tyrion lo miró de soslayo, rencoroso por haberle forzado a seguirlo a esta estúpida aventura. Bravuconada más bien. Convertirse en el más famoso guerrero de la historia. Esa era su ambición. Pero la de Tyrion era tener tierra bajo sus pies, tierra que no se moviera… y por dios, que se fuera al infierno ese maldito olor, ese apestoso olor a pescado. Pescado corrompido.

Y si estar mareado no fuera suficiente, estaba la isla… No sabía como definirlo, y quería achacarlo a su mareo, pero mirarla confundía. Parecía estar cerca y lejos. Aquí y allí. Parecía alta y baja a un tiempo. Y por supuesto, ayer no existía, con las últimas luces del atardecer. Más tarde, entrada la noche, algo mató al vigía.

Borrachera, se habrá ahogado”, dijo su hermano, cuando todos salieron a cubierta al socorro de los gritos del cambio de guardia.

Chorradas. Si algo sabía controlar Tyrion a bordo era la cantidad de vino y licores. Le daban a uno un mareo conocido y familiar en el que llevaba dos semanas refugiado. Y ese hombre no había bebido nada, nada en absoluto. Y tras su desaparición, las nubes se abrieron y, a la luz de la luna, todos pudieron comprobar horrorizados que acababan de encontrar tierra, más lejos de lo que cualquier marino loco se hubiera aventurado jamás. Pero claro, si su hermano capitaneaba la expedición se podía esperar cualquier estupidez. Como estar preparándose para explorarla, como ahora.

No te confíes. Recuerda lo que te he contado. Es mágico, es poderoso y es… es…”, gimió entre arcadas Tyrion.

Lo se, lo se… Bicho malo, grande, feo… Como un dragón, asumo. Pero recuerda que soy el que mato al señor de los dragones. Sabré manejarlo.”

Insisto en que… ee… ¡blueeegh!”, concluyo Tyrion, vomitando. Pero calculó mal la altura de la barandilla y su vómito rebotó contra ella, cayendo al interior y manchando las impecables botas de su hermano y parte de su capa.

¡Joder Tyrion! ¡Ten más cuidado!”

Lo… lo siento”, jadeo Tyrion, boqueando como un pez agonizante y más verde que las siniestras algas marinas que rodeaban el barco. “Pero hay algo que tienes que saber… es importante hermano… es este libro… que… que…”, la arcada regresaba mientras Tyrion rebuscaba en su bolsa, extrayendo un viejo libro de color marrón lugubre.

Para el carro, los libros son cosa tuya. Yo con esto tengo suficiente”, dijo mientras extraía su reluciente acero de la vaina. Lamento de Viuda.

Señor, el bote está listo”, dijo el capitán mientras se cuadraba ante el joven de bucles dorados.

Genial… ¿Alguna última cosa, Tyrion?”

Si… tienes que aprender es… esteee…”, frenético buscaba en el libro lleno de ilustraciones aberrantes mientras una nueva arcada subía con gozo por su garganta. Instintivamente, el enano protegió lo más valioso que tenía ante el, el libro, y vomitó por encima del mismo, manchando las calzas de su hermano con una flema verde y asquerosa.

¡Tu puta madre Tyrion! ¡Vete a la mierda! ¿Tienes idea del tiempo que me lleva vestirme?”, le abroncó su hermano mientras el capitán, azorado, trataba de limpiar el desastre con un trapo, agravándolo, hasta que Jaime se deshizo de el de un manotazo.

Pero…”

¡Al carajo!”, le espetó Jaime, caminando altivo hacia la escala que le iba a bajar al bote.

Minutos después, su estomago se había calmado un poco después de haber vaciado su contenido, aparentemente surgido de la nada, pues hacía una semana que solo mascaba pan y bebía vino. Desde luego, nada de verdura y desde luego, nada verde. Hasta el olor a pescado parecía haberse mitigado y las olas, antes recias, habían tomado un cariz más suave. Su mareo parecía mitigarse, y hasta aquella maldita isla daba la impresión de querer respetar las reglas de la perspectiva. Que coño, hasta se sentía más alto.

Sintió como si alguien se riera cómplice a su espalda, pero era, naturalmente una sensación. Por un momento creyó atisbar algo, como una cara que le miraba desde detrás de un cristal, concentrada, pero al girarse no había nada. Aquel lugar estaba maldito, pero aquella alucinación no parecía tener intenciones maléficas. Ni siquiera sabía si había algo que tuviera intención alguna. No quería pensar que todo había sido planeado, pero maldita sea, eso sentía. Algo en la nariz se lo decía.

Y mientras, los seis hombres remaban, con su hermano posando para el cuadro en la proa, avanzando hacia aquella maldita isla, R’lyeh, desprotegidos, pues su hermano había rechazado el conjuro que para el había descubierto el día anterior. Después de horas y horas de lectura.

Pues vale. Buen provecho monstruo.”, dijo mientras se retiraba de cubierta a la espera de noticias. Pero antes de entrar por la puerta de acceso a los camarotes miró sobre su hombro al brillo metálico que era su hermano, con toda su brillante armadura y los pendones de los Lanister ondeando al viento, y musitó un rotundo “Gilipollas”.

Lo bueno de tener una mente simple, es que es adaptable. Tres de los marineros eran hombres alejados del estereotipo de hombretón rudo y borracho, de escaso vocabulario pero a la vez rico en maldiciones. Todo lo contrario, dos de ellos tenían estudios universitarios aunque muy mal elegidos, y uno de ellos era un apasionado del teatro y las novelas de Jean Austen. Por desgracia, o mejor dicho, por fortuna, eso supuso cierta brillantez que ya les hizo desconfiar desde el momento en que desembarcaron. Mirar hacia delante y pensar que estas cayendo hacia la izquierda, porque las líneas no convergen en un punto en el horizonte mosquea.

Pero Jaime y los demás marineros no tenían ese problema. No sabían lo que era converger, y desde luego, el horizonte era poco más que la “cosa esa de allá delante que separa lo de arriba de lo de abajo”. Por ello, Jaime no tuvo dificultades en encontrar voluntarios para acompañarle. Tres no eran conscientes del peligro y los otros tres, demasiado conscientes.

Jaime también era un inconsciente pero si sabía contar hasta más de tres (uno, dos, tres, más de tres), y cuando después de veinte minutos de caminata, escalada y vagabundeo por los extraños paseos ciclópeos recubiertos de jeroglíficos aberrantes y ominosos de más allá del tiempo y el espacio que acechan etcétera etcétera, al darse la vuelta y ver que ya solo quedaba uno de sus acompañantes se mosqueó.

¿Y los demás?”

Venían detrás de mi, señor. Lo juro. Tan cierto como es de día.”

Si joder, a todo esto, ¿es de día? ¿Cuánto tiempo ha pasado?”

Juraría que no mucho. Las malditas piedras estas no dejan ver el sol. Pero a lo más debe ser la hora de comer”, expresó el hombre con ojos de cachorrillo expectante.

Avancemos un poco más. Supongo que sabrán dar con nosotros o con el bote. Y si les hubiera ocurrido algo, digo yo que habríamos escuchado algo.”

Muy acertado señor”, respondió el marinero, con algo de decepción en su voz.

Siguieron avanzando. La cañada o garganta que habían seguido se convirtió en una amplia meseta rodeada de aguzadas columnatas y en cuyo extremo se levantaba algo que solo podría definirse como un pórtico gigantesco de más de cuarenta metros de alto. Sus muros estaban repletos de jeroglíficos que, vale, no eran humanos, pero si la leche de descriptivos y que habrían vuelto el pelo canoso a cualquiera que se hubiera detenido a mirarlos. Pero Jaime y su acompañante eran hombres de acción, sin la menor curiosidad.

Señor, aunque está nublado puedo jurar que si, que de hecho es la hora del almuerzo.”, le repitió el marinero, guiñando un ojo.

Ya, ya… Creo que hemos llegado al lugar indicado. Creo que aquí es donde aparecerá mi contrincante.”

Pero el no ha llegado aun, ¿verdad? Creo que es bien cierto que luchar con hambre es de las peores ocurrencias que existen.”

ESTOY DE ACUERDO”

La voz la sintieron directamente en su cerebro, ambos. Los dos humanos se miraron entre ellos, encogiéndose de hombros, como diciendo que ellos no habían sido. La voz era vieja, prehumana, aberrante, pustulante, no euclídea y todo el rollo ese que si estas leyendo este cuento ya conoces, ¿verdad?

Sin más presentaciones, con todos ustedes, el primigenio de primigenios, patrón de los pescadores de la orden de Dagon, peluche favorito de todos… ¡el GRAN CTHULHU!

Ambos sintieron retumbar el suelo a intervalos regulares haciendo vibrar los charcos de agua marina putrefacta como si un Tiranosaurio se estuviera acercando, solo que más grande. La puerta que aparentemente no daba a ningún lugar, se volvió oscura, sus líneas convergieron (palabra del día, converger), en un punto diferente y se convirtió en un pasadizo por el que comenzó a aparecer… algo.

Esto nos podría llevar diez o doce páginas si respeto el estilo del antiguo maestro de terror. Pero por abreviar, que leer en el ordenador se que es cansado, pasaré de preliminares. ¿Todos de acuerdo? Excelente.

A la garra siguió otra garra, luego un ojo brilló en la oscuridad, luego otro ojo, y decenas de tentáculos aparecieron, a los que siguió una putrefacta cabeza, llena de pústulas supurantes y acne tardío. Y luego una maldición…

¡JODER, HACE MIL AÑOS CABÍA POR ESTA PUERTA!”, con una voz que ya sabéis como, la hostia de chunga.

El monstruo desistió con gesto de fastidio, chasqueo los dedos y su tamaño disminuyó sensiblemente a solo veinte metros de altura, menos de la mitad original. Ya cómodamente y con paso de dandy, el ser apareció en toda su gloria en la meseta, desplegando unas alas coriáceas desechas por el tiempo. Tosió dos veces y escupió una flema verdusca por encima de la cordillera, acertando de lleno a un pesquero japonés que se hundió misteriosamente y que nada tiene que ver con esta historia.

DISCULPAD, ME PASA SIEMPRE AL DESPERTAR.”

Se oyeron dos ruidos como de piezas de marfil entrechocando entre si y rodando sobre una superficie de madera. Jaime pasó la tirada de cordura. El marinero no. Y tirado en el suelo, empezó a babear, reír y llorar mientras se meaba encima. Un gusto mirarlo oiga.

Jaime miró a su acompañante, al tiempo que extraía su espada. Después volvió a mirar a la bestia, que se limitó a encogerse de hombros.

A VECES PASA. BUENO, CASI SIEMPRE EN REALIDAD.”

Monstruo, debo de reconocer…”

LLÁMAME Cthulhu, por favor, puedes tutearme.

¿Eh?”

HOMBRE, QUE NO ME GUSTAN LAS FORMALIDADES.”

¿Luego reconoces ser Cthulhu, el señor de R’lyeh?”

El monstruo miró a ambos lados, con un gesto afirmativo, y, si hacemos muchas concesiones a la suposición, a la cordura y a la zoología, hasta parecía sonreír.

ES BONITO, ¿EH? ME LLEVÓ LO MIO DEJARLO A MI GUSTO, NO CREAS. EN IKEA NO TE VENDEN ESTAS LAPIDAS FUNERARIAS… NO NO NO… ESTAS SON TODAS TRABAJOS ARTESANALES. ESTO ES FRUTO DE LAS MANOS DE ANTIGUOS, PERO DE LOS ANTIGUOS ANTIGUOS, ¿EH? NO ESAS IMITACIONES DE SHOGGOTHS QUE PUEDES ENCONTRAR EN...”

¡Déjate de monsergas, monstruo! ¡No he venido aquí para hablar!”

De nuevo, con todas las concesiones antes mencionadas, el monstruo pareció ofenderse.

MIRA MAJO, SI ME DESPIERTAS EN MITAD DE UN SUEÑO DE PUTA MADRE, LO MENOS QUE SE PUEDE PEDIR ES QUE SEAS CORTES, ¿NO?”

No he sido cortés en mi vida. No lo necesito. ¡Soy Jaime Lanister y por mi!… bueno iba a decir por mi honor, pero tu ya me entiendes… ¡Te juro que hoy y aquí acabaré contigo!”

De repente se escuchó una voz cascada y anciana, con un delicado acento de Nueva Inglaterra, como del mismo Providence vamos, que venía del portal.

¡Quien es! ¿Quien es?”

NO ES NADIE PAPA. VETE A DORMIR.”, dijo el monstruo, por encima de su hombro.

¡Si son negros diles que se vayan!”

NO PAPA”, continuó el monstruo, con gesto de cansancio, “NO SON NEGROS.”

¡Ni chinos! ¡No quiero chinos ni negros en mi isla! ¡Ni tampoco latinos!”

El monstruo se giró totalmente para hablar enfrentado hacia el portal.

¡QUE NO PAPA, QUE NO SON NEGROS, NI CHINOS, NI LATINOS! ¡ES MÁS, YO CREO QUE TE GUSTARÍA ESTE MUCHACHO! ¡PARECE ARIO!”

¡No me gustan los alemanes! ¡Son gente sospechosa! ¡Ni los holandeses!”

MIRA PAPA, DUÉRMETE ¿VALE?”

El monstruo no esperó la replica y con un gesto de su mano hizo desaparecer el hueco del portal que de nuevo, solo daba hacia el aire (todos conmigo... convergía en el lejano horizonte). Hecho lo cual, se giró hacia su contrincante, que se encontraba más confuso si cabe.

TE PIDO DISCULPAS. ESTA UN POCO MAYOR Y YA SABES, LOS ANCIANOS TIENDEN A HACER AUN MÁS EXTREMAS SUS MANÍAS. ¿POR DONDE ÍBAMOS?”

¿Eh?”, exclamó Jaime, aferrando la espada con sus manos y saliendo de golpe de la fascinación de la sorpresa que le había causado saber que la bestia tenía un padre. Y que la voz de dicho padre parecía la de un venerable ancianito humano.

CREO QUE ME ESTABAS DICIENDO QUIEN ERES Y QUE VENIAS A HACER A MI ISLA. ALGO REFERIDO A MATARME CREO.”

¡Crees bien!”, exclamo Jaime, recobrando su arrogancia mientras hacia unas fintas con su espada y se desprendía de su capa. “¡Desde hoy me recordaran como Jaime Lanister, el asesino de Cthulhu!”

De nuevo concesiones a la cordura, la zoología y demás. Ahora el gesto de la bestia es de sorpresa.

¿JAIME LANISTER DICES?”

Veo que sabes quien soy. No me extraña entonces que tus ojos reflejen ese miedo. Haces bien porque…”

TE EQUIVOCAS ESOS NO SON MIS OJOS, SON MIS BRANQUIAS MOTORAS, MIS OJOS ESTÁN MÁS BIEN AQUÍ. DONDE EL VERDE INYECTADO EN SANGRE. SANGRE VERDE CLARO. PERO DECÍAS LANISTER, ¿NO?… SI, ALGO SE DE TI. A VER QUE VEA.”

Con un nuevo pase de su mano, comenzó un microterremoto que hizo alzarse una sólida columna repleta de colosales lomos de libros. El conjunto parecía una estantería, por las descripciones que de ellas había escuchado a su hermano Tyrion.

El ser tomó uno de los libros y comenzó a hojearlo, asintiendo.

ESO PENSÉ. AQUÍ SALES.”, y el monstruo le acerco un tomo del tamaño de una mesa para un regimiento. Su lomo estaba cubierto de trazos serpenteantes y abyectos, escritos por manos no humanas antes de que las estrellas bla bla bla bla… Jaime se inclinó hacia delante, curioso y con la guardia baja por la aparente inofensividad de los gestos del monstruo. Jaime sabía leer. Al menos sabía reconocer las letras, y aquellas no las identificaba.

No reconozco este lenguaje”

UY SI, PERDONA, y el ser pasó la mano frente a sus ojos a lo Jedi, mientras le miraba. “PUEDES LEER ESTE LENGUAJE.”

Pero no, no podía y Jaime negó con la cabeza.

A VER A LA SEGUNDA.”

Y después del segundo pase, las letras tomaron sentido para el. De repente, podía leer lo que ponía, como si las letras saltaran a su mente sin pasar por sus ojos.

JUEGO DE TRONOS (CANCIÓN DE HIELO Y FUEGO/1)
George R.R. Martin.
Great Race of Yith Publisher.”

¿Que demonios es esto?”

UN LIBRO”

¡Ya veo que es un libro!”

SI, DISCULPA, UNA NOVELA”, aclaró Cthulhu.

...”, Jaime asintió concentrado.

UNA NOVELA EN LA QUE MENCIONAN TU NOMBRE. DE HECHO, ERES UNO DE LOS PROTAGONISTAS, DEJA QUE TE MUESTRE...”, y el gigantesco ser sacó de la nada unos descomunales anteojos para ver de cerca que se colocó sobre el puente de los tentáculos y comenzó a hojear distraídamente el libro, humedeciéndose las garras con un ruido goteante y supurante y blasfemo... algo innecesario, pues la piel de Cthulhu ya supura de por si lo suficiente. Finalmente, pareció dar con lo que buscaba. “AQUÍ... ES MI ESCENA FAVORITA.”

De nuevo el monstruo tendió el libro hacia Jaime, y de nuevo las palabras saltaron a su cerebro, y se convirtieron en imágenes y de repente, fue consciente de lo que veía. Se avergonzó como el adolescente al que han pillado con la polla en los calcetines dándose un desahogo. Su propia voz resonó en su cabeza para poner punto final a la tortura. “Que cosas hago por amor.”

Pero lo peor no fue eso. Lo peor fue escuchar ese sonido que parecían los cañonazos de toda una flota. Alzo la vista y vio que Cthulhu se carcajeaba en una manera que para el podría ser silenciosa. Para su escala, al menos.

CON TU PROPIA HERMANA... AISSS, ESTOS HUMANOS. EMPEZASTE PRACTICANDO A BESAR CON ELLA Y UNA COSA LLEVO A LA OTRA, ¿NO?”

¡Basta!”

SUPONGO QUE LUEGO TE DARÍA PEREZA CONOCER A OTRAS CHICAS, TENIENDO A TU HERMANA SIEMPRE TAN DISPUESTA. O ERAS MUY TÍMIDO.”

¡Basta!”

Y LO DEL CRÍO... QUE POCO DEPORTIVO”, finalizó Cthulhu, chasqueando la lengua mientras negaba ostensiblemente con la cabeza de lado a lado.

¡Basta!”, gritó Jaime, “¡no se de donde has sacado esos conocimientos... pero de poco te van a servir!”

DE HECHO LO COMPRÉ EN UNA ESTACIÓN DE SERVICIO EN LA MESETA DE LENG... TENÍAN UNA SECCIÓN DE BOLSILLO MUY BIEN SURTIDA Y...”

Jaime lanzo un desesperado grito de guerra y cargó contra el pie derecho de Cthulhu. No quería seguir escuchando el confuso y desconcertante discurso banal de la bestia. Quería romper algo como cuando era niño y destrozaba las construcciones de cubitos de su hermana, lo que siempre le daba ganas de hacer pipi, y luego como Cersei lloraba la daba besitos y ella le acariciaba en el... ¡Pero concentración! ¡A matar!

Con un grandioso salto, Jaime aterrizó con todo su peso y fuerza junto al pie y descargó el acero brillante contra la masa verde del dedo gordo. Con lo que eso duele. Pero la espada paso de la carne como si no existiese e impactó contra el suelo, haciéndole ver las estrellas por el dolor de su codo, que le hizo que se cagase en todo.

“UPS, PERDÓN... OLVIDE PONERME EN FASE CON ESTE UNIVERSO”, Y Cthulhu mirando hacia abajo con curiosidad, chasqueo los dedos. “PRUEBA AHORA.”

Demasiado enfurecido para hablar, Jaime levantó la espada y arreó un tajo a donde debería de encontrarse el tendón de Aquiles del monstruo y para su gozo, la carne se cortó... ¡hirió al monstruo!

Pero ante el, la herida se vaporizó y cuando la nube verde se hubo disipado, haciéndole toser e irritándole los ojos, la carne estaba inmaculada, bueno, llena de pústulas, de aberraciones innominables y diagramas de flujo, y pelos de esos negros que a los señores mayores les salen en las orejas... pero sin cortes.

Enfurecido, repitió una, y otra, y otra, y otra vez, hasta que agotado de tanto abanicar con la espada, con los bucles dorados ya pegagosillos por el sudor, miró interrogante al monstruo que le veía desde arriba, con algo que ya parecía aburrimiento.

¿Y QUE ESPERABAS? ¿ES SOLO ACERO VERDAD?”

Aha”, Jaime asintió con gesto bobalicón.

PUES ES QUE EL ACERO NUNCA ME DIO ALERGIA.”, dijo mientras se agachaba a recoger con su garra al marinero enloquecido (lo recordáis, ¿verdad? El que quería almorzar a toda costa), y se lo llevaba a la boca como si fuera un ganchito, masticándolo ruidosamente.

EN FIN, CREO QUE YA ME HE ENTRETENIDO BASTANTE. HAS TENIDO SUERTE DE QUE TUVIERA QUE LEVANTARME A MEAR. SI NO, NO CREO HUBIERA APARECIDO. NO SE QUE MOTIVO TE HA LLEVADO A PENSAR QUE UN SIMPLE MORTAL COMO TU PUEDE SIQUIERA SOÑAR CON HERIRME. LA ÚLTIMA VEZ QUE ALGUIEN LO INTENTÓ EN SERIO, ERA UN RUDO MARINERO SUECO Y USÓ UN BARCO ENTERO LANZADO CONTRA MI CABEZA. ESE MONDADIENTES ME SERVIRÍA PARA LAS SESIONES DE ACUPUNTURA, PERO POCO MÁS”, dijo señalando a Lamento de Viuda, que salio disparada de las manos de Jaime, que empezó a sentir algo parecido al miedo, porque aquello no salia como el había esperado.

Lamento de Viuda, a todo esto, volvió a tierras de los Stark, aterrizando ruidosamente en un pajar. Una vez apagado el incendio, los Stark la descubrieron y alborozados, volvieron a fundirla para hacer la espada de la familia y todos vivieron felices. Al final ganan. Te he ahorrado tiempo. Me leí los libros que los Yithianos obligaron a Martin a escribirles en primicia durante los nueve años que pareció estar ausente del mundo. Como Misery, pero mucho más chungo, porque no le cortaron un pie, sino los estambres... ¡Auch!

Pero volvamos con Jaime y sus últimos momentos. Mientras hablaba con vosotros, os habéis perdido como Cthulhu perseguía por la meseta a Jaime, que huía chillando como si fuera un ratón atrapado en la cocina, mientras el Primigenio le cerraba el paso con el pie, y la ayuda de dos o tres profundos que andaban por allí barriendo y reparando un enchufe. El caso es que Cthulhu ya lo tiene entre sus dedos.

“BUENO JAIME”, Cthulhu chasqueo los dedos y las ropas y armaduras de Jaime estallaron dejándole tal como vino al mundo y como le solía ver su hermana, “HA SIDO UN PLACER”. Y sin más miramientos se lo lanzó a la boca, donde lo paladeó con ternura.

“HMMMM.”

Lentamente, con paso soñoliento, Cthulhu regresó a su camita, con la felicidad de un Lanister en su barriguita.

FIN

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